El 29 de diciembre de 1996, Patricio Rey y los Redonditos de Ricota se presentaron en el estadio del Club Unión de Santa Fe. El recital fue cubierto por el diario El Litoral en su tapa, una página de sucesos y la contratapa.
El 29 de diciembre de 1996, Patricio Rey y los Redonditos de Ricota se presentaron en el estadio del Club Unión de Santa Fe. El diario El Litoral cubrió el evento en su tapa, una página de sucesos y la contratapa. La crónica comenzó con la frase: «La banda brindó su acostumbrada dosis de ceremonial».
Se estimó que 8000 personas asistieron al recital. Según la crónica, los seguidores rodearon el estadio a lo largo de cuatro cuadras y entonaron cánticos contra la policía por la muerte de Walter Bulacio, un joven de 17 años que había sido detenido y golpeado tras un concierto de la banda en 1991. Al finalizar el recital se registraron corridas y enfrentamientos con la policía.
La banda, formada a fines de la década de 1970 en la periferia de La Plata, desarrolló una identidad estética y política que trascendió lo musical. Su música combinó rock crudo, riffs memorables y letras enigmáticas firmadas por la dupla Solari–Beilinson. El vocalista Carlos «Indio» Solari se caracterizó por su voz rasposa y su escasa exposición mediática.
Tras la disolución de la banda a mediados de los años 1990, Solari continuó su carrera solista. El fenómeno de Los Redondos ha sido analizado desde la sociología cultural como un caso en que una banda se transforma en actor social, generando una red de relaciones con el público, la prensa, la industria y el Estado.
El recital de 1996 formó parte de una tradición de la banda de despedir el año con conciertos en distintas ciudades. En ese contexto, los temas políticos centrales en la agenda periodística incluían las privatizaciones provinciales, el «efecto tequila» sobre la convertibilidad, la desocupación y la reducción del gasto público. También se debatía la continuidad del gobierno de Carlos Menem y episodios como la detención de Guillermo Coppola.
