Un estudio del Instituto Gino Germani de la UBA señala que entre el cuarto trimestre de 2023 y el de 2025 se generaron mayoritariamente puestos informales y cuentapropistas, mientras se destruyeron más de 250.000 empleos asalariados formales.
Un informe del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires, titulado “Derrame invertido: la cascada regresiva”, analizó la evolución del mercado laboral argentino entre el cuarto trimestre de 2023 y el cuarto trimestre de 2025. Según el documento, en ese período el saldo neto de puestos de trabajo fue casi nulo (-18.764), pero se registró una transformación en la composición del empleo.
Los investigadores Eduardo Chávez Molina, Mariana Sosa y José Rodríguez de la Fuente señalaron que se destruyeron 253.543 puestos asalariados formales y se crearon 288.765 nuevos cuentapropistas de baja calificación. “Nueve de cada diez puestos generados en este período son precarios, sin relación de dependencia, sin protección social y con ingresos que promedian el 45% de lo que percibe un trabajador registrado”, afirmó el informe.
El estudio indicó que la totalidad de los puestos netos generados corresponde al autoempleo: de cada 10 empleos creados, 7 son cuentapropistas precarios y los 3 restantes son monotributistas. El cuentapropismo de baja calificación alcanzó los 2,6 millones de trabajadores, “consolidándose como la categoría ocupacional de mayor crecimiento desde el cambio de gobierno en 2023”.
En cuanto al perfil de ese grupo, el informe detalló que el 61% son varones, el 51% son jefes o jefas de hogar y el 46% reside en el conurbano bonaerense. El 47% no superó el secundario incompleto. El 73% se desempeña en puestos informales y el 55% se concentra en comercio y construcción. Las ocupaciones más frecuentes son la venta directa (30%), oficios de la construcción (19%) y producción industrial informal (13%).
El documento también señaló que el 44% de esos cuentapropistas está sobreocupado (trabaja más de 45 horas semanales) y el 33% subocupado. Sus ingresos laborales promedian los $720.000 mensuales, un 45% por debajo de lo que percibe un asalariado formal. El 86% no supera la Canasta Básica Total (línea de pobreza) y el 42% no alcanza la Canasta Alimentaria (línea de indigencia).
El informe aclaró que la mayoría de los cuentapropistas de baja calificación no trabaja en plataformas digitales como Uber o Rappi, sino que el 73% se desempeña por fuera de todo registro, en la informalidad total. “Son trabajadores por cuenta propia sin derechos laborales, sin acceso a obra social ni a jubilación futura, sin días pagos por enfermedad y cuya reproducción cotidiana depende de ingresos que ni siquiera alcanzan a la línea de indigencia”, concluyó el estudio.
