El partido correspondiente a la fecha 12 del Torneo Apertura terminó 0-0, con pocas llegadas y dos expulsados. La previa estuvo marcada por incidentes entre hinchas y la policía.
Este domingo se disputó una nueva edición del Clásico del Ascenso Rosarino entre Argentino y Central Córdoba, correspondiente a la fecha 12 del Torneo Apertura de la Primera C. El encuentro, jugado en el estadio José Martín Olaeta, finalizó 0-0, en un partido que dejó más pierna fuerte que fútbol.
Durante los más de noventa minutos, apenas hubo un par de llegadas de peligro por lado. Los arqueros Francisco Olivera, del local, y Matías Giroldi, del visitante, respondieron para mantener sus arcos en cero. El juego se caracterizó por la lucha y los roces, con expulsiones para Altamura en Central Córdoba (20′ PT) y Guiñazú en Argentino (11′ ST).
Ambos entrenadores priorizaron no cometer errores y realizaron cambios para evitar desgastes, pero ninguno logró romper la paridad. La irregularidad que ambos equipos arrastran en el torneo se reflejó en el desarrollo del clásico.
Las tribunas fueron el punto más destacado de la jornada. Alrededor de cuatro mil personas colmaron el estadio, con papelitos, humo de colores y banderas. Sin embargo, la fiesta se vio empañada por incidentes previos al inicio del partido. Cuando los hinchas de Central Córdoba ingresaban, se produjo un cruce con la policía, que reprimió con balas de goma y gas pimienta. Los disturbios continuaron en la tribuna local, dejando un herido que fue internado. El arquero Francisco Olivera también fue alcanzado por una bala de goma, aunque sin consecuencias graves.
