Sergio Colatti, titular de This Week y de la confitería Remember, rescindió su contrato en La Favorita y se mudará a la peatonal Córdoba. Señaló diferencias entre propietarios y operadores, y mencionó problemas de mantenimiento.
En el marco de la situación de La Favorita, el empresario Sergio Colatti anunció su salida del edificio ubicado en Sarmiento y Córdoba, en Rosario. Colatti, titular de This Week y de la confitería Remember, decidió rescindir el contrato de ambos locales a fines de junio para mudarse a la esquina de Corrientes y Córdoba.
Colatti declaró a LT8 que el proyecto «tuvo dos o tres meses de una euforia enorme» que después «no se supo sostener». Indicó que «la gente se sacó la última foto con el jarron de la escalera y después no fue más o va poco».
El empresario explicó que «estábamos manteniendo personal con una sensación de incógnita y angustia que era insostenible. Tuve que darle un corte y salirme de esto, no puedo estar pendiente de una disputa que no puedo torcer yo», en referencia a los problemas de mantenimiento por las diferencias entre los dueños del inmueble y los operadores comerciales.
Colatti afirmó que «creo que han fallado ambas partes» respecto a los propietarios del edificio y los operadores comerciales. Sostuvo que la negociación por la venta del edificio avanzó a «un 99 por ciento» a partir de la propuesta de la firma uruguaya Indian. «A los dueños no los critico, cada uno hace con su dinero lo que le parece», aclaró. Consideró que el contrato con la operadora Onatisur SA no era viable: «Hubo una inversión muy costosa que no da la vuelta en cinco años».
El fabricante textil añadió que «muchos se han ido» de la tienda para tratar de hacerle frente a la crisis económica. «Es imposible llenar semejante propiedad. La gente nunca la terminó de conocer en su totalidad porque tiene espacios que nunca terminaron de abrir», remarcó.
Entre sus antecedentes negativos, recordó que estuvo «días sin aire acondicionado en el tercer piso» y los clientes se iban debido a este problema. También apuntó que pasaron «meses» sin poder utilizar las escaleras mecánicas.
Colatti sentenció: «Ningún esfuerzo individual o privado va a torcer el destino de lugares que no tienen un acompañamiento gubernamental del nivel del Estado que sea». Preguntó: «Decime qué te ofrece hoy el centro de atractivo para que vayas en vez de un centro comercial donde tenés estacionamiento gratis, calefacción, aire acondicionado y acciones comerciales con ofertas de todo tipo».
El empresario resolvió instalarse en Corrientes y Córdoba después de la mudanza. A diferencia de otros locatarios, resolvió quedarse un tiempo más en la esquina de calle Sarmiento porque los operadores «se portaron muy bien» con él, pero la situación se volvió insostenible.
En retrospectiva, Colatti opinó que los encargados del proyecto «se durmieron un poco en los laureles por el éxito del principio». Se quejó de la falta de una «política de marketing importante» como uno de los problemas no resueltos desde la reapertura.
Finalmente, indicó que el mantenimiento fue otra cuestión clave en el conflicto con los herederos de la familia García. «Hay un gris entre propietarios e inquilinos con respecto a los grandes gastos», afirmó. A modo de ejemplo, recordó que el arreglo del ascensor costaba 500.000 dólares y nadie estaba dispuesto a poner ese dinero si no había margen para recuperarlo.
La Favorita reabrió sus puertas el viernes 19 de mayo de 2023 con la operación comercial a cargo de Onatisur. Apenas un día después del tercer aniversario de aquella inauguración, la firma solicitó la rescisión del contrato que vencía en 2028.
Los empresarios les plantearon a los administradores de Compañía Asturias SA que iban cortar el vínculo debido a las fallas en la escalera mecánica que une la planta baja con el primer piso. Previamente habían sido intimados por atrasos en el pago del canon locativo y luego adujeron que eran acreedores en vez de deudores, debido a los gastos que generan los problemas de mantenimiento.
En el fideicomiso replicaron formalmente que el reclamo era «falso e improcedente». Así concluyeron que no había ningún motivo válido para rescindir el contrato. A través de una carta documento le recordaron a la gerenciadora que habían accedido ante el pedido de una rebaja del alquiler durante los primeros meses de actividad. Incluso mencionaron una adenda para el cobro de un porcentaje sobre las ventas que nunca se aplicó, dada la baja facturación.
Extraoficialmente trascendió que los dueños tenían previsto recaudar unos 40 millones de pesos mensuales como canon a partir de la renegociación del contrato hasta octubre. Mientras tanto, exigen que los operadores comerciales paguen abril y mayo. Para ello fijaron un plazo de 72 horas que termina este martes. Después de esa fecha, los titulares del inmueble considerán extinguido el vínculo, algo que los habilita a solicitar la restitución del edificio e incluso a promover el desalojo si no se saldan todas las deudas.
