El fiscal Eduardo Taiano solicitó que el cabo primero Héctor Jesús Guerrero sea juzgado por lesiones gravísimas y abuso de armas tras herir al fotorreportero Pablo Grillo en marzo de 2025.
El fiscal Eduardo Taiano, a cargo de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N°3, solicitó que vaya a juicio oral el gendarme acusado de disparar una pistola lanza gases y herir al fotorreportero Pablo Grillo durante una protesta en defensa de los derechos de los jubilados, ocurrida en marzo de 2025 frente al Congreso de la Nación.
Para la fiscalía, el cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina Héctor Jesús Guerrero (30) debe enfrentar un debate por los delitos de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función en carácter de miembro integrante de una fuerza de seguridad y abuso de armas agravado por idéntica razón, cometido en cinco oportunidades.
Según explicó en el requerimiento, el 12 de marzo de 2025 se llevó adelante una protesta desarrollada en defensa de los derechos de los jubilados donde se generaron disturbios y se desplegó un operativo a cargo de fuerzas de seguridad. “Tras una exhaustiva investigación, se verificó que los efectivos policiales habían actuado de manera desproporcionada e irracional. Esa situación comprendió los disparos efectuados de forma antirreglamentaria por el cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, Héctor Jesús Guerrero, que le ocasionaron lesiones al fotorreportero Pablo Nahuel Grillo”, sostuvo la fiscalía.
Ese día, el imputado intervino en su carácter de integrante de la Sección de Empleo Inmediato del Destacamento Móvil 6 de Gendarmería. Según se estableció a través de peritajes e informes, entre las 17:05 y 17:25, Guerrero disparó seis veces “sin que existiera un contexto de agresión” y “de forma antirreglamentaria (en ángulo horizontal) con su pistola lanza gases marca ‘FM’” desde la intersección de la Avenida Hipólito Yrigoyen y Solís hacia los manifestantes que se encontraban sobre Yrigoyen, en sentido a la calle Virrey Cevallos.
Para la fiscalía, los seis disparos generaron “un peligro concreto para la vida e integridad física de las personas allí presentes, mientras que aquel realizado a las 17:18 hirió en la cabeza al reportero gráfico Pablo Nahuel Grillo, causándole lesiones gravísimas”. El fotorreportero se encontraba de frente al Congreso, sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen en sentido a la calle Virrey Cevallos, en posición de cuclillas, dos metros atrás de una barricada improvisada, y a una altura de entre 60 y 70 centímetros del suelo. Desde allí fotografiaba la zona donde se ubicaban las fuerzas de seguridad, a unos 47 metros de distancia.
Por el impacto de la granada de gas sobre su cabeza, Grillo fue trasladado de urgencia al Hospital Ramos Mejía, donde ingresó con fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica. Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en varias oportunidades. De acuerdo con la actualización de su historia clínica y el peritaje médico, Grillo presenta un marcado deterioro de sus funciones cognitivas y comunicativas, lo que podría derivar en secuelas permanentes en su esfera neurológica y en una incapacidad laboral prolongada.
La fiscalía recalcó que el gendarme contaba al momento de los hechos con la formación y capacitación necesaria para aplicar correctamente lo establecido en el manual técnico del arma y en las normas que regulan el uso de la fuerza. “No obstante, ejerció las potestades conferidas en razón de su cargo de manera abusiva al efectuar disparos de forma antirreglamentaria (en ángulo horizontal) contra un reportero gráfico que no representaba peligro alguno, y contra manifestantes que tampoco constituían amenaza”, sostuvo. Agregó que “tampoco respetó los principios de necesidad ni proporcionalidad que justifican el uso de la fuerza, evidenciando un claro apartamiento de las normas que rigen su actuación”.
Dentro del requerimiento se resaltaron las distintas normativas y reglamentos que debía cumplir el acusado, además de puntualizar en los videos y fotografías aportadas que daban cuenta de su responsabilidad. El fiscal recordó el fallo de la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones que confirmó el procesamiento del gendarme y donde se hizo foco en los “múltiples elementos probatorios convergentes —administrativos, audiovisuales y documentales— que reafirmaron la autoría material” del cabo primero.
