Un informe de Amnistía Internacional advierte sobre posibles violaciones a los derechos humanos en el próximo Mundial, vinculadas a políticas migratorias y de seguridad en EE. UU., uno de los países anfitriones.
En vísperas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, un informe de Amnistía Internacional ha generado preocupación al señalar riesgos significativos para los derechos humanos, especialmente en territorio estadounidense.
El documento, titulado «El lado B del Mundial», destaca que las políticas migratorias y de seguridad vigentes podrían afectar a aficionados, trabajadores, periodistas y comunidades locales durante el desarrollo del torneo.
Según el informe, el gobierno de Estados Unidos deportó a más de 500.000 personas durante el año 2025, una cifra que, según la organización, supera en seis veces la capacidad del estadio MetLife, sede de la final. Estos datos, presentados por Amnistía Internacional, se basan en un análisis de cifras oficiales realizado por el New York Times.
Steve Cockburn, jefe de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional, afirmó que «los simpatizantes corren el riesgo de enfrentarse a preocupantes violaciones de los derechos humanos, especialmente las derivadas de las políticas migratorias estadounidenses».
El informe también menciona la existencia de propuestas de vigilancia en redes sociales para detectar lo que se ha denominado «antiamericanismo» entre los visitantes, así como restricciones de viaje para aficionados de ciertos países que podrían impedirles ingresar a Estados Unidos para apoyar a sus selecciones.
Amnistía Internacional sostiene que estas circunstancias contrastan con la promesa de la FIFA de organizar un evento «inclusivo y seguro», y hace un llamado a tomar medidas urgentes para garantizar que el desarrollo del torneo se ajuste a ese compromiso original.
