Villi Trebino y Omar Montero, dos exjugadores que brillaron en ambos clubes en los 80 y 90, revivieron anécdotas y emociones en la previa del clásico del domingo.
Amigos son los amigos, en las buenas y en las malas. El fútbol del ascenso tiene ricas historias de vida como las de Villi Trebino y Omar Montero, dos exjugadores que vistieron las camisetas de Argentino y Central Córdoba en las décadas del 80 y 90.
Ambos dejaron una huella indeleble en las dos instituciones, en “La Maravilla de B” de Argentino del 84, tras el título del 83 en la C, y en la temporada 90/91 en el Charrúa, con el ascenso al Nacional B. El destino los volvió a encontrar en el Diario La Capital para palpitar el clásico del domingo que se disputará en el estadio José Martín Olaeta.
“Con Villi somos grandes amigos y dejamos de jugar hace 7 años en la liga de Banco de Seguros, pero llevamos casi toda una vida conociéndonos y jugando mucho juntos. Y hace 35 años en el profesionalismo. En Argentino, jugamos un año juntos y en Córdoba dos temporadas”, dijo Montero.
“Ser convocado para hablar de los clásicos en Argentino y Córdoba es algo maravilloso, porque uno lo vivió, lo jugó y los disfruté. Y que vuelva a jugarse este partido es importante para los dos clubes en todo sentido, para los hinchas, jugadores, dirigentes y para el periodismo. Y reencontrarme con Villi es algo maravilloso, es un hermano que me dio el fútbol”, agregó.
“Una de las anécdotas más lindas fue cuando compartimos en Central Córdoba un vestuario en la cancha vieja, donde los vestuarios estaban detrás del arco oeste, en la calle ex 25 de Diciembre. La entrada en calor la hacíamos en ese vestuario que era dos por dos y cada uno de los jugadores llevaba algo como para amenizar la entrada en calor, papel picado, tamboriles, matraca, de todo y hacíamos la entrada en calor bailando. Por suerte salió muy bien porque salimos campeones”, recordó Montero entre risas.
“En Argentino hicimos dos campañas terribles en el 83 (solo con Montero, Trebino llegó en el 84) y la del 84. Fuimos campeones de la C y en el 84 le ganamos dos veces a Racing y a Colón. Y en Central Córdoba, en la temporada 90-91 en la cancha de Chacarita le ganamos 4 a 1, quisimos dar la vuelta olímpica, pero la hinchada no nos dejó”, contó.
“Te voy a señalar algo que vengo diciendo hace mucho tiempo. Como jugador de fútbol profesional, Omar fue un ejemplo. Y después tuve mucha afinidad desde lo humano porque él siempre peleó por el bienestar de los compañeros, siempre fue el primero en dar la cara cuando las cosas no estaban bien”, dijo Trebino sobre Montero.
Y contó una anécdota: “En Argentino, hubo un partido que jugábamos contra Sarmiento en Junín (6ª fecha de la 2ª rueda de la B en el 84). Habíamos arrancado espectacular el año pero veníamos mal. Entonces, el Tablón Bautista nos propuso un fútbol que nosotros no estábamos acostumbrados, debíamos esperar al rival y sacar un punto de visitante. Pero salimos a la cancha, nos agarraron Montero y Raúl Belén y nos dijeron: «Muchachos, nosotros no estamos para hacer eso, vamos a jugar como nosotros sabemos». Y ese día jugamos (2 a 1) como sabíamos y lo ganamos”.
“Después del profesionalismo jugamos mucho tiempo fútbol de veteranos y compartimos muchas reuniones. Después, el Negro me dio la posibilidad de dirigir y le estoy muy agradecido. Todo se dio cuando me retiré del fútbol, no quería ser técnico. Él estaba dirigiendo Argentino en la primera local, yo tenía un bar y él venía todos los días a desayunar. Hasta que un día me decidí, me propuso dirigir la cuarta división del Salaíto y fui muy feliz. Ahí comenzó mi carrera como técnico. Siempre cuento lo mismo, al Negro le agradezco que me haya pinchado para dirigir y meterme en un mundo con mucha adrenalina, espectacular”, relató Trebino.
“Los dos mejores números cinco que vi en mi vida fueron Omar Montero y el Tata Martino. Los dos fueron fuera de serie”, afirmó.
“Vistiendo la camiseta de Argentino ganamos un clásico. Fue en la cancha de Newell’s y el gol lo hizo el Pomelo Almada. De ese día tengo una linda anécdota y siempre hablamos con Andrés Radice. La Bruja me hizo hombre a hombre, me borró de la cancha, la verdad, no me dejó tocar la pelota”, contó risueño Trebino. “Y después tuve un partido que empatamos uno a uno en la cancha de Argentino”.
“En Córdoba jugué dos años y había un gran equipo, con grandes jugadores, como Domizi, Úbeda, el mismo Omar Montero, Lebioso, Ricci, Pomelo Almada y el Pato Núñez. No pudimos lograr el título en el primer año pero en el otro año se armó otro gran buen equipo. Y tuvimos la suerte de ganar el torneo en la cancha de Chacarita”, prosiguió. “Estoy agradecido al fútbol porque tuve la suerte de formar planteles con los dos equipos del ascenso de la ciudad. Fue un honor y siempre estaré agradecido”, cerró con emoción.
“Jugué clásicos para los dos”, dijo Montero, que a su vez remarcó que “nunca enfrenté a Trebino”. Y relató: “Cuando jugaba en Argentino, recién empezaba y me tocó enfrentar al Trinche Carlovich, que tenía su fama. Tuvimos muchos encontronazos, los dos jugábamos en la mitad de la cancha y yo tenía la adrenalina de un joven. Y en Córdoba enfrenté a Argentino y me hicieron un penal. La verdad, a los dos clubes los llevo en mi corazón”.
