miércoles, 12 junio, 2024
InicioEspectáculosBertolt Brecht y dos obras que atraviesan preocupaciones morales

Bertolt Brecht y dos obras que atraviesan preocupaciones morales

La obra de Bertolt Brecht es siempre actual: encierra preocupaciones morales que atraviesan la historia con un signo atemporal. El que dice sí y El que dice no son claras muestra de estas cualidades.

El estreno de la primera tuvo lugar en 1930 con la música de Kurt Weill, y hoy encuentra su contraparte en la música compuesta por Martín Matalón para El que dice no, casi 100 años después. A pesar del extenso período de separación, entre ambas obras se logra establecer un entrelazamiento significativo en forma de díptico, caracterizado por una relación dialéctica excepcionalmente efectiva.

El que dice sí presenta la travesía de estudiantes y un niño en busca de medicinas para su comunidad, explorando el sacrificio por el bien común en una sociedad convulsa. En contraparte, El que dice no expone al niño desafiando las convenciones, invirtiendo roles y cuestionando las normas impuestas.

Ambas obras plantean dilemas en torno a la relación individuo/sociedad, y suscitan reflexiones mientras reflejan la inquietud del escritor en su época por la propagación de discursos totalitarios.

«El que dice sí», la ópera de Bertolt Brecht y Kurt Weill se ve en el Coliseo. Foto Prensa Teatro Colón/ Máximo Parpagnoli

En estos entramados argumentativos, se entrelaza con maestría el notorio trabajo de los creadores musicales, la dirección y la interpretación artística en este díptico presentado como parte del Ciclo Colón en la Ciudad.

Desafiar las convenciones

Al entrar al Teatro Coliseo, la presencia de los jóvenes del coro en el escenario introduce a los protagonistas previo al inicio formal. Esta fusión en la puesta en escena refleja las intenciones de Brecht de desafiar las convenciones teatrales y preparar al público para algo más que mera observación. En este díptico, la música y el texto se encuentran constantemente en armonía con la presentación escénica.

La dualidad inherente a las obras no sólo se evidencia en sus tramas, sino también en su enfoque escénico disruptivo.

El que dice sí emplea tonos grises, negros y blancos, creando una atmósfera monocromática que se quiebra cuando el niño es envuelto en telas de colores vivos al fallecer, aludiendo a la continuidad temática en El que dice no. Indicios, continuidades y rupturas entre ambas obras enriquecen la relación dialéctica entre textos y música.

«El que dice no». Ópera con música del argentino Martín Matalón. Foto Prensa Teatro Colón/ Máximo Parpagnoli

El que dice no irrumpe también rechazando las normas teatrales, como ocurrió en la primera parte de la noche. En el intermedio el coro ingresa al auditorio cantando mientras las luces persisten y los espectadores continúan charlando y usando sus celulares.

En esta obra, coexisten continuidad y disrupción con respecto a El que dice sí: a pesar de las similitudes narrativas, hay diferencias notables. La propuesta musical de Matalón se entrelaza con la puesta en escena, transformando el espacio en un reino onírico donde el protagonista enfrenta un sueño infernal lleno de colores vivos y luces asombrosas.

Su vestimenta muta de una túnica clara a un edredón multicolor, mientras el coro que lo rodeaba antes en remeras blancas y pantalones negros, ahora circula frenéticamente caracterizados como soldados, bailarinas, damas y piratas, evocando personajes de cuentos. En este sentido, la interacción entre la masa y el individuo se transforma significativamente de una obra a otra.

La dirección de Natalia Salinas desempeña un rol esencial al fortalecer las cualidades musicales de Weill en El que dice sí. La composición presenta características convencionales pero con una vitalidad marcada.

La perspectiva musical de Matalón en El que dice no actúa como un complemento a la obra anterior, ya que mientras la primera se adentra en el sacrificio individual en pos del bienestar colectivo, El que dice no destaca la individualidad.

Matalón enriquece cada escena con matices sonoros distintivos, entrelazando voces en texturas y ritmos complejos, generando una estratificación sonora que prolonga el tratamiento de la orquestación.

Imágenes de la ópera de cámara

Imágenes de la ópera de cámara «El que dice sí/ El que dice no». Foto Prensa Teatro Colón/ Máximo Parpagnoli

Mientras la música de Weill se destaca por su claridad y funcionalidad narrativa, Matalón impulsa a cada instrumento a contribuir con una dimensión individual y, a través del juego de planos sonoros, teje la lógica de construcción en la obra. Aunque transcurra un siglo entre ambas composiciones, funciona entre las piezas una notoria congruencia dialéctica.

El desempeño de Adam D’Onofrio en El que dice no exhibe una notable meticulosidad, tanto en lo vocal como en lo dramático. Guadalupe Fustinoni, protagonista de El que dice sí, enfrenta con destreza un papel de complejidad tanto dramática como musical, particularmente en las partes grupales.

Un reconocimiento especial debe dirigirse a Mora Molinelli Wells, Avril Figueroa y Sol Sánchez Polverini (estudiantes), quienes abordan tríos intrincados, aportando vitalidad y dramatismo al movimiento escénico.

Víctor Torres (maestro) y Adriana Mastrángelo (madre) respaldan a los protagonistas con confianza, adaptándose excepcionalmente a ambos montajes: transitan desde roles más convencionales y dignos hasta personajes de una pesadilla caricaturesca, caracterizados por vómito en la cabeza y un tentáculo como brazo (entre otros rasgos inquietantes y visualmente impactantes).

Sobre el final de

Sobre el final de «El que dice sí/ El que dice no» se ve la conjunción entre ambas obras. Foto Prensa Teatro Colón/ Máximo Parpagnoli.

El pleno funcionamiento de esta obra depende en gran medida del excepcional trabajo realizado por los jóvenes artistas del Coro, quienes desempeñan un papel central, ya que en esta pieza la masa también se convierte en protagonista. La seriedad con la que se abordan sus roles proyecta un rayo de optimismo hacia el presente y el futuro del arte lírico.

La culminación del díptico nos presenta un momento de encuentro entre El que dice no y El que dice sí. Esta convergencia implica una recuperación mutua que inyecta vitalidad en ambas perspectivas: así como los niños se reúnen, también lo hacen las composiciones de Weill y Matalón.

Los protagonistas tomados de la mano, incluso cuando sus contradicciones persisten y sus decisiones varían según el contexto, destaca el potencial de reconciliación en medio de la discrepancia.

Ficha

El que dice sí / El que dice no

Calificación: Muy bueno

Autores: Kurt Weill y Bertolt Brecht; Martín Matalón y Bertolt Brecht Dirección Musical: Natalia Salinas (El que dice sí), Martín Matalón (El que dice no).

Dirección de Escena: Nahuel Di Pierro, Violeta Zamudio Elenco: Víctor Torres (Maestro); Adriana Mastrángelo (Madre); Adam D’Onofrio (Niño – El que dice sí); Alvaro García, Ramiro Cony, Jesús Villamizar (Estudiantes – El que dice sí). Guadalupe Fustinoni (Niña – El que dice no). Mora Molinelli Wells, Avril Figueroa, Sol Sánchez Polverini (Estudiantes – El que dice no). Coro de Niños del Teatro Colón, Director César Bustamante.

Teatro: Coliseo (Ciclo Colón en la Ciudad) Funciones: viernes 25 de agosto y sábado 26 de agosto a las 20; domingo 27, a las 17.

WD

Más Noticias