El equipo de Jorge Almirón cerró el semestre con derrotas en condición de visitante en partidos clave, lo que plantea desafíos para el cruce de octavos de final ante Corinthians.
Rosario Central finalizó el semestre con un balance que incluyó logros y reveses. El equipo dirigido por Jorge Almirón acumuló derrotas en partidos decisivos disputados fuera del Estadio Gigante de Arroyito, lo que se configura como un antecedente relevante de cara a los compromisos futuros, en particular los octavos de final de la Copa Libertadores ante Corinthians.
Según datos del club, Central ganó todos los partidos de eliminación directa que disputó como local en el torneo Apertura. Sin embargo, en condición de visitante o en cancha neutral, los resultados fueron adversos. El último de estos encuentros fue ante Estudiantes de La Plata en el estadio Mario Alberto Kempes, por la Copa Argentina, donde el equipo cayó eliminado.
El fixture incluyó además una derrota ante River Plate en el Monumental y otra frente a Independiente del Valle en Quito, esta última por la fase de grupos de la Copa Libertadores, que significó perder el primer puesto del Grupo H.
Jorge Almirón declaró, en conferencia de prensa posterior al partido ante Estudiantes, que «el equipo sintió el desgaste físico del calendario». El plantel disputó múltiples encuentros en pocos días, incluyendo un partido en la altura de Quito cuatro días antes del compromiso ante el equipo platense.
El rendimiento de jugadores como Ángel Di María mostró una merma progresiva a lo largo del semestre, según registros estadísticos del club. El cuerpo técnico planea utilizar el receso para realizar una pretemporada que permita recuperar el nivel físico y táctico del equipo.
El próximo desafío de Central será la serie de octavos de final de la Copa Libertadores ante Corinthians. El partido de ida se disputará en el Gigante de Arroyito, mientras que la vuelta se jugará en el estadio Neo Química Arena, en San Pablo.
