Un club de whisky, una escuela, un museo con más de 1.200 etiquetas y una feria anual forman parte de la movida en la ciudad. El sommelier Bernardo Kaller, del Rosario Whisky Club, detalla la oferta educativa y el crecimiento de la bebida entre distintos públicos.
En Rosario, el whisky ha ampliado su presencia más allá del imaginario cultural asociado a personajes como Rick Blaine de “Casablanca” o Don Draper de “Mad Men”. La ciudad cuenta con un club de whisky que funciona como escuela, un museo exclusivo con más de 1.200 etiquetas, una feria anual, catas mensuales y otros eventos dedicados a la bebida.
Bernardo Kaller, sommelier y uno de los responsables del Rosario Whisky Club, explicó a La Capital que la movida comenzó a sentirse en el período prepandemia y se afianzó durante las restricciones sanitarias. “La actualidad pide prisa mientras que el whisky invita a reflexionar, a conversar honestamente con uno mismo”, afirmó. El especialista destacó que la bebida se consume en sorbos cortos y de manera lenta.
El Rosario Whisky Club fue fundado por Matías Luciani, actualmente en Irlanda. Desde 2022, Kaller junto a Juan Cruz Aragón y Manuel Schellas tomaron la conducción. “Trabajamos desde un enfoque educativo, estamos más abocados a la docencia que a la venta. Nos interesa que la gente conozca el whisky”, sostuvo Kaller.
El club ofrece un curso anual llamado “Los fundamentos del whisky”, que comienza el 28 de mayo y se desarrolla durante cinco jueves en la Asociación Rosarina de Sommeliers, en avenida Pellegrini al 400. En las clases se prueban 35 tipos de whisky y se abordan temas como el origen de la bebida en Escocia, Irlanda y Estados Unidos, y la diferencia entre whiskies suaves, dulces, frutales, ahumados y terrosos. Kaller señaló que los participantes son variados, con un creciente porcentaje de jóvenes y mujeres.
En Rosario, la oferta vinculada al whisky incluye la feria anual organizada por la Vinoteca Copados, donde se ingresa con tickets canjeables por medidas de whisky. También funciona Whiskypedia, una tienda online con local propio, y Peat Whisky, que propone catas de alta gama con pasos de comida gourmet. En el primer piso de Lehonor, un restó y wine bar de Pichincha, se exhibe un museo con una de las colecciones de whisky más grandes del país, con más de 1.200 etiquetas premium.
Kaller indicó que, si bien los bares de la ciudad suelen incluir whisky en sus cartas, no existe un bar especializado. “Hubo algunos pubs o bares del estilo O’Connell’s pero no prosperaron. Creo que es algo que nos falta”, declaró.
Los precios de las botellas de whisky parten de los 60.000 pesos y pueden superar los cuatro millones. “No se toma de un tirón. Una cerveza te la tomás caminando, un vino lo terminás en una cena, pero una botella de whisky te acompaña”, concluyó el sommelier.
