En la comparación entre los dos últimos arqueros titulares de Newell’s Old Boys, las estadísticas muestran rendimientos parejos. Ramiro Macagno recibió 15 goles en 14 partidos de la Copa de la Liga 2024, mientras que Lucas Hoyos había recibido 10 en la misma cantidad de encuentros en el torneo anterior.
Con el inicio del ciclo que conduce Mauricio Larriera, parecía que empezaban a quedar atrás algunos de los problemas del proceso anterior. Uno de los menos explicables estaba en el arco, donde Gabriel Heinze mantuvo como titular a Lucas Hoyos a pesar de las dudas que generaba.
En esta temporada, con el uruguayo como DT, la elección de Ramiro Macagno como titular parecía purificar el arranque en la Copa de la Liga. Sin embargo, al término del primer semestre competitivo, desde lo numérico no se advierten grandes diferencias entre las producciones de estos dos guardametas, que hasta el momento ninguno consiguió transformarse en garantía bajo los tres palos.
En la Copa de la Liga que acaba de terminar, a Macagno le marcaron 15 goles en 14 encuentros, mientras que a Hoyos, en la Copa de la Liga anterior, le anotaron 10 tantos en la misma cantidad de cotejos.
Curiosamente, este Newell’s actual necesitaba enterrar los ecos de incomodidad que quedaron con Hoyos. En su regreso al club, este arquero volvió a exhibir las dudas que expuso en su aparición. Solo por el apoyo del DT anterior, que no estaba respaldado en buenas performances, se mantenía entre los once de comienzo.
El juego de ese equipo nacía desde el fondo con muchos titubeos y el arquero contagiaba inseguridades, con sus atajadas y con sus salidas con el pie, por eso siempre fue fuertemente cuestionado por el hincha leproso. A pesar de los malos registros, Hoyos se quedó en el club porque le compraron el pase y tenía relación contractual. En este semestre, solo jugó un encuentro, en el triunfo 2-0 ante Midland, por Copa Argentina.
Ante este escenario, el retorno de Ramiro Macagno luego de un destacado paso por Platense, donde fue una de las figuras de ese conjunto que terminó como subcampeón de la anterior Copa de la Liga, generó muchas expectativas. Parecía que venía a calmar un foco de inquietudes, pero esa esperada vuelta fue derivando en un estado de falta de certezas.
Si bien con estilos de juego muy distintos, con atavíos mucho más conservadores, Macagno tampoco consiguió convertirse en sensación de resguardo total. Sus rendimientos en este semestre fueron de mayor a menor. Tuvo una presentación destacable ante Central Córdoba en Santiago del Estero, donde realizó una tapada magistral en la expiración misma de ese duelo. Esa intervención clave parecía un gran guiño de complicidad en su regreso, pero esas tapadas dejaron de salir a escena y el aporte de Macagno fue cada vez menos determinante.
Con el correr de las fechas, esas producciones grises fueron ubicando a Macagno en un rol cada vez menos decisivo. Esa falencia se evidenció también en el clásico frente a Central en el Coloso, donde pareció que pudo hacer mucho más en el gol de Malcorra. De a poco, solo se fue envolviendo en un cartel de arquero sin capacidades especiales. Este Newell’s de Larriera, sin un guardameta ganapartidos, fue perdiendo un recurso que suelen exponer los grandes equipos.
