Un Gulfstream G600 con matrícula extranjera quedó demorado en el aeropuerto de Sauce Viejo a fines de marzo por presuntas irregularidades en sus vuelos. Dos días después, tras una gestión de alto nivel, la aeronave fue autorizada a despegar. El hecho derivó en el desplazamiento del titular interino de la Aduana de Santa Fe.
Un jet privado de alta gama, modelo Gulfstream G600 con matrícula N318AG, aterrizó el pasado 29 de marzo en el aeropuerto de Sauce Viejo, provincia de Santa Fe. La aeronave despertó sospechas en el personal de la Aduana, que junto a agentes de Migraciones inspeccionó el aparato y rastreó su historial de vuelos. Los trayectos registrados presentaban irregularidades, por lo que el jet fue retenido en la estación aérea.
Según consta en registros públicos de seguimiento aéreo, el avión ingresó al país desde Perú, pasó por Córdoba y luego realizó vuelos internos transportando pasajeros extranjeros que no figuraban en el ingreso original de la aeronave. La normativa vigente prohíbe ese tipo de operaciones para aeronaves extranjeras.
Dos días después, el martes 31 de marzo, el Gulfstream G600 fue autorizado para despegar tras una gestión que incluyó una modificación reglamentaria publicada en el Boletín Oficial. Fuentes periodísticas indicaron que el titular de la Dirección General de Aduanas (DGA), Andrés Velis, inició las gestiones para destrabar la situación y evitar que el episodio trascendiera públicamente.
El hecho tuvo consecuencias administrativas. El 10 de abril, mediante la Disposición 38/2026, se formalizó la finalización de funciones de Ludovico Hernán López Meyer como titular interino de la Aduana de Santa Fe, quien había sido responsable de las inspecciones que detectaron las presuntas irregularidades.
La aeronave está valuada en unos 60 millones de dólares. Su registro figura a nombre de CSC Delaware Trust Co Trustee, una firma con sede en Wilmington, Delaware, Estados Unidos, especializada en fideicomisos de aeronaves y transacciones en mercados de capitales. Periodistas especializados vincularon el jet con el empresario peruano Eduardo Hochschild, considerado el hombre más rico del Perú según la revista Forbes, con una fortuna estimada en 2.400 millones de dólares. Hochschild lidera el Grupo Hochschild, conglomerado minero e industrial con presencia en Argentina y Brasil.
