Al igual que el resto de sus pares, al gobernador Sadir, solo le importan los fondos coparticipables que dejen de llegar por las modificaciones (a la baja) del impuesto a las ganancias. Algunos cálculos señalan que podrían ser $29.570 millones, el equivalente a una recaudación mensual de impuestos provinciales. Poco para un gobierno que supo acumular más de 500.000 millones de superávit (ajustando al salario), mucho para los trabajadores que verán retroceder al siglo XIX sus condiciones laborales.
Silbar bajito, en lunfardo, se refiere a quien pretende alejarse de un lugar. Sadir pretende no quedar pegado al apoyo a la reforma laboral en el Senado. La UCR no tiene legisladores propios. Veremos que sucede en el Congreso donde los antecedentes son de sumisión ante los pies del “León”. Sus diputados ya votaron la Ley Bases que comprendía un capítulo de ataque a los derechos laborales. Es un mero cálculo electoral pensando en el 2027 que se le presenta con viento de frente.
En la cuestión de fondo no tienen diferencias respecto a quitar derechos laborales a la clase trabajadora. No es una cuestión de “análisis del discurso”, aunque Sadir casi no habló públicamente del tema. Se trata de los hechos que suceden en materia laboral en Jujuy. Acá una somera descripción que habla por sí sola.
- El grupo Ledesma desde 2025 despidió a más de 300 trabajadores sin causa. La secretaría de Trabajo de la provincia NO intervino. Ni un mensaje le envió a la empresa para que explique semejante golpe a las familias trabajadores.
- De igual forma procedió ante despidos en Exar (litio) y ante la salida de la provincia de la multinacional Alliance One (tabaco).
- El reciente conflicto en la ex Aceros Zapla con salarios congelados desde hace 18 meses, por la negativa de homologación de convenios del gobierno nacional, puso al desnudo que el gobierno provincial no solo deja correr, sino que por Ley le quitó impuestos a la empresa por 10 años. Al resto de la industria que despide también le permite no pagar impuestos provinciales.
- En el estado como es el caso del sector de salud rige el “banco de horas” que pretende aplicar Milei. No se pagan las horas extras y se acomodan las vacaciones de acuerdo a lo que exige el plan estratégico en Salud.
- A los choferes de UTA no les reconocen la paritaria nacional, les pagan a la baja y encima el gobierno les otorga subsidios millonarios todos los meses.
- No hay garantía de democracia sindical. Junto a Milei, Sadir avalan el fraude en el gremio de maestras de Adep donde ganó la oposición hace más de un año. Meten la Policía, al igual que en el gremio azucarero SOEAIL, donde proscribieron delegados opositores que se autoconvocaron contra la conducción vendida y los despidos.
Ante este panorama, como a nivel nacional -aunque tal vez, con mayor profundidad-, el PJ brilla por sus internas (y decadencia). Una interna que no tiene fin y que volvió a mostrar la falta de proyecto político alternativo a la UCR y a Milei. Con Senadoras como Carolina Moisés que a dos días de la votación en el Senado, aún no hizo público su voto. Hay motivos para desconfiar, votó el presupuesto 2025 (que ajusta a la educación técnica, a discapacidades y la Universidad), antes el RIGI para dar más libertad al capital extractivista.
La rama sindical del PJ, se recuesta en la UCR, con la CGT regional a través de Uocra que introdujo un diputado en el bloque radical. Y la CTA de los Trabajadores que avala el fraude en Adep. En el caso, de la CTA-A, mantiene silencio ante el accionar pro empresa Ledesma de la CD del sindicato azucarero que desafilia y deja correr los despidos.
En reacción a semejante régimen patronal hay una fuerza de la clase trabajadora que se está moviendo. Docentes de media y primaria no se tomaron vacaciones. Militaron contra la reforma laboral en redes, recorriendo localidades, apoyando el acampe de los obreros azucareros de Ledesma y uniendo fuerzas en el encuentro que convocó el Cedems recuperado el 31 de enero. De ahí se puso en pie la Asamblea Permanente contra la Reforma Laboral. Un espacio donde confluyen distintos gremios y organizaciones que democráticamente se coordinan voluntades para enfrentar los planes de ajuste y esclavitud de los gobiernos. Y, muy importante, exigen el paro nacional y plan de lucha a las centrales sindicales como método para frenar efectivamente a los gobiernos, las patronales y el FMI que nos monitorea.
Desde el PTS, alentamos con todo este tipo de reagrupamientos y el rol de los gremios recuperados porque se trata de pelear por una estrategia que nos permita organizar la fuerza que se necesita para vencerlos. En ese camino, este 11 de febrero, los invitamos a sumarse a las acciones y movilizaciones que se convocan unitariamente y en forma independiente. Tenemos que ser miles en las calles.
