miércoles, 11 febrero, 2026
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Hernán Lacunza: «Es difícil que haya inflación de un dígito anual en este mandato»

El exministro de Economía, Hernán Lacunza, analizó el último dato de inflación, y puso en duda de que «haya inflación de un dígito anual en este mandato» Adempas, defendió la credibilidad del INDEC y sostuvo que el proceso desinflacionario será más lento en esta etapa. Lo hizo en una entrevista con Nelson Castro por Radio Rivadavia, donde también se refirió a las reformas estructurales, la salida del cepo y la política cambiaria del Gobierno.

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Lacunza señaló que el 2,9% de inflación de enero fue levemente superior a lo esperado. “Fue un poco más alto de lo que preveíamos, esperábamos 2,5 o 2,6, pero la diferencia no es significativa”, explicó. Sin embargo, advirtió que el principal desafío aparece cuando la inflación baja a estos niveles: “Es más fácil bajar de 20 a 2 que de 2 a 0. A partir de acá, los contratos se vuelven pegajosos y la inflación inercial se hace mucho más persistente”.

En ese sentido, sostuvo que el equilibrio fiscal y monetario fue clave para desacelerar los precios, pero no suficiente para llegar a niveles muy bajos en el corto plazo. “El Gobierno hizo lo que había que hacer: dejar de darle a la maquinita y ordenar las cuentas. Eso permitió bajar del 20% mensual a alrededor del 3%, pero después hacen falta otras herramientas”, afirmó.

Lacunza mencionó experiencias internacionales como las de Brasil e Israel, donde se recurrió a acuerdos amplios para alinear expectativas. “Muchos países con herencias inflacionarias altas apelaron a acuerdos con el sector privado y los sindicatos para que las expectativas converjan a un número más bajo”, remarcó. No obstante, advirtió que aun con esas herramientas el proceso es largo: “También hay que generar expectativas realistas. Es difícil que haya una inflación de un dígito anual en este mandato, porque así fueron todos los procesos”.

Consultado sobre si es posible alcanzar inflación cero en 2026, se mostró escéptico: “No lo creo. Sin bola de cristal, la tendencia no va en ese sentido”.

Uno de los tramos más enfáticos de la entrevista estuvo dedicado a la discusión sobre la medición del IPC. Lacunza defendió la estadística oficial y cuestionó la idea de relativizar el índice. “La estadística oficial es un bien público. No es del gobierno ni del ministro. Sirve para que las familias y las empresas tomen decisiones de ahorro, consumo e inversión”, subrayó.

Y agregó: “No importa si el índice da un poco más o un poco menos. Lo importante es cuál es el mejor termómetro. Como en medicina: no se discute si marca más o menos, sino si mide bien”. Según advirtió, introducir índices alternativos puede generar confusión: “Vamos a terminar teniendo un número oficial y otro circulando a las dos horas. Eso introduce opacidad en algo que era transparente y le resta credibilidad al proceso desinflacionario”.

La importancia de las reformas estructurales

Lacunza consideró acertado que el Gobierno impulse reformas estructurales en esta etapa del mandato y sostuvo que la secuencia elegida tiene coherencia macroeconómica. “Los primeros dos años fueron para evitar una catástrofe de hiperinflación, que no era obvio que se pudiera evitar, y se evitó. El segundo paso fue consolidar la estabilización, y ahora viene la segunda mitad del mandato, con apoyo popular y también externo”, explicó.

En ese marco, señaló que el contexto político y financiero habilita avanzar con cambios de fondo. “Si ese era el plan estratégico, la secuencia tiene lógica”, afirmó, y justificó el timing de las reformas: “Ahora es el momento de encarar reformas estructurales para ganar competitividad por las buenas: bajando costos, con reformas laborales, bajando impuestos y ganando eficiencia”.

Según Lacunza, avanzar por esa vía permitiría evitar correcciones más traumáticas. “Todo lo que se haga por reformas que bajen costos, que mejoren la productividad y que impulsen la infraestructura va a evitar que el ajuste lo haga por las malas el dólar”, advirtió. “Eso es el desarrollo: poder ser más ricos de manera sostenible, con impuestos más bajos y más eficientes, y no tener que competir con salarios en dólares muy bajos, que en definitiva es devaluar”.

Lacunza también se refirió al envío al Congreso de los proyectos de reforma impulsados por el Gobierno y marcó fuertes diferencias entre ambas iniciativas. “Se mandaron dos proyectos —o uno solo, pero con dos reformas adentro—: la laboral y la impositiva. La primera es mucho más ambiciosa que la segunda”, explicó.

Según el exministro, la reforma tributaria perdió fuerza durante el debate legislativo. “La impositiva quedó desvirtuada en la negociación parlamentaria, también por una lógica que no es responsabilidad exclusiva del Gobierno nacional”, señaló.

Federales para subir impuestos y unitarios para bajarlos

En ese marco, cuestionó lo que definió como una incoherencia del federalismo fiscal argentino: “Somos federales para subir impuestos, porque queremos que se coparticipen, y somos unitarios para bajarlos, porque se pretende que baje solo la Nación. No entiendo esa lógica”.

Lacunza remarcó que los beneficios de una reducción impositiva no se concentran en un solo distrito. “Los beneficiarios de la baja de impuestos —en este caso Ganancias, que alcanza a empresas y trabajadores— viven en las provincias. Al final del día, somos millones de ciudadanos y todos vivimos en alguna provincia”, enfatizó.

“Cuando se trata de subir impuestos para gastar somos federales, pero cuando se trata de bajarlos pasamos a ser unitarios. La reforma tributaria ya no era muy ambiciosa y terminó quedando todavía más licuada”, concluyó.

Cepo y política cambiaria

Sobre la salida del cepo cambiario y el esquema de bandas, Lacunza opinó que es un buen momento para avanzar hacia una normalización completa. “El Gobierno fue prudente y aprendió de la experiencia 2015-2019. Hoy tiene respaldo electoral y apoyo externo. A veces se subestiman los costos de no liberar: mantener el medio cepo no es gratis”, advirtió.

“Mientras las empresas no puedan sacar libremente su dinero, tampoco lo van a traer. Creo que es un buen momento para terminar de normalizar el mercado de cambios”, sostuvo.

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