El cartonero Isaías José Suárez (31) fue condenado este jueves a 19 años de prisión por asesinar de una puñalada al ingeniero civil Mariano Barbieri (42), en 2023 en los Bosques de Palermo, para robarle el teléfono celular. Para la Justicia fue un «homicidio en ocasión de robo«.
El tribunal votó en disidencia, ya que fue por mayoría (2 a 1), y el 4 de septiembre se conocerán los fundamentos de la sentencia.
“Lo único que tengo para decir es que soy inocente y no es justo que quieran hacer justicia con una persona inocente”, había dicho Suárez ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 11, de la Ciudad de Buenos Aires.
Luego saludó a su madre, su hermana y su pareja. Fue retirado de la sala esposado ante la mirada de familiares, amigos y compañeros de trabajo de Barbieri.
«Basura, lacra, asesino», le llegaron a gritar allegados a la víctima, mientras Suárez era retirado de los tribunales. En el hall de entrada, más de 30 personas acompañaron al padre, hermano y la pareja de Barbieri en el momento que se escuchó la sentencia.
«Es poquito, mi nene va a tener 19 años cuando salga, recién va a ser mayor de edad y él va a estar libre”, dijo a Clarín Maricel González Flores, madre de Luca, el hijo que tuvo junto con Mariano y que nació dos meses antes del crimen.
Maricel lloró cuando escuchó la cantidad de años que recibió el asesino de su pareja. Estuvo contenida por amigas y familiares. Carlos Barbieri, el padre de la víctima, siempre estuvo de la mano de su actual mujer.
«¿Cómo le explicamos a Luca que a su papá lo mataron para sacarle un celular roto?. Esto no nos sana la herida que nos quedó en el corazón, eso quedará por siempre», aseguró Carlos tras la sentencia.
Los amigos de Barbieri abrazaron y acompañaron en silencio a la familia. Guillermo Peleritti era uno de los más acongojados. En diálogo con este diario dijo que Mariano era como su hijo y que fue él quien lo inició en la profesión de ingeniero cuando comenzó a trabajar en el Instituto de la Vivienda.
Fernando por su parte dijo que su sensación tras la condena fue «positiva», a pesar de que esperaba la pena máxima. «Al ser reincidente va a tener que cumplir los 19 años. Nuestras vidas tienen que continuar y tomar fuerzas. Esto es un poco de paz, pero a Mariano nadie nos lo va a devolver. Lo importante es que no vuelva a estar en la calle para que no vuelva haber otro Mariano y que sea un mundo más justo y en paz», señaló.
La jornada inició minutos antes de las 9, cuando ingresaron a la sala de audiencias los familiares de Suárez. Luego hicieron lo mismo los de la víctima, encabezados por Carlos, Fernando y Maricel.
Detrás de los familiares ingresó al recinto el fiscal general Nicolás Amelotti. Después llegó el turno de Suárez, quien caminó esposado ante la atenta mirada del público allí presente.
El ahora condenado estaba vestido con una remera blanca de mangas largas y jeans, igual como se presentó en la audiencia de alegatos. Inmediatamente se puso a hablar con su defensor oficial, quien le dio sus últimas indicaciones antes de tomar la palabra.
El silencio en la sala de audiencias solo se cortaba con el “click” de las cámaras de fotos que retrataban el momento.
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Ocurrió en Avenida del Libertador y Lafinur. La víctima entró a una heladería a pedir ayuda y se desplomó.
Finalmente entraron al recinto del primer piso del palacio de tribunales de la calle Lavalle 1170 los jueces Julio Pablo Quiñones, Julio López Casariego y Matías Buenaventura.
Antes de dar paso a las últimas palabras del imputado, el juez Quiñones, presidente del tribunal, le explicó qué significaba ese derecho.
Recién a los pocos minutos, Suárez miró a su familia y esbozó una sonrisa, pero no de alegría, sino como un gesto de resignación. Tras ello, quedó mirando al piso.
Las últimas palabras
En apenas una oración, Suárez se declaró inocente y les dejó un mensaje a los jueces antes del veredicto: “No es justo que quieran hacer justicia con una persona inocente.” Tras su breve exposición, se levantó, abrazó a su madre, a su hermana y besó a su pareja. Luego volvió a ser esposado y salió de la sala.
“Era lo único que podía decir”, se escuchó señalar a la familiares de Barbieri en la puerta de los tribunales.
Si bien ellos esperaban una condena a perpetua, tal como lo había requerido el fiscal Amelotti en su alegato, el acusado recibió 19 años.
Cómo fue el crimen del ingeniero
El ataque ocurrió cerca de las 22.45 del miércoles 30 de agosto de 2023, mientras Barbieri caminaba por la Plaza Sicilia, en inmediaciones del cruce de avenida Del Libertador y Lafinur, en Palermo.
Barbieri alcanzó a ingresar herido a una heladería situada justo en el cruce de Del Libertador y Lafinur, donde pidió ayuda a los empleados y se desplomó, situación que fue registrada por una cámara de seguridad del local.
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La secuencia integrada de varias cámaras de seguridad que registraron el paso de Isaías José Suárez
«No me quiero morir«, alcanzó a decir el ingeniero, según relataron los testigos a los investigadores, tras lo cual les pidió a los empleados que trataran de contactar a sus familiares por redes sociales.
El hombre fue trasladado al Hospital Fernández, donde falleció en el quirófano. Había sido papá el 11 de junio. Era ingeniero y jugador de handball. Oriundo de Victoria, vivía en Beccar y se había recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Por su parte, Suárez fue detenido el 4 de septiembre en la villa 31, de Retiro. Había sido condenado seis veces en los últimos diez años. Cinco de esos fallos fueron por robo y uno por violencia de género.
Y al juicio llegó con prisión preventiva e imputado de «homicidio agravado por haber sido perpetrado para consumar otro delito (criminis causae) y robo agravado por su comisión con armas, ambos en concurso real entre sí».
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Tuvo varios ingresos carcelarios por poco tiempo.
En su alegato, el fiscal Amelotti había solicitado que Suárez fuera condenado a prisión perpetua, mientras que el defensor oficial pidió la absolución, o bien, que consideren al imputado autor del delito de homicidio en ocasión de robo, cuya pena va de los 10 a 25 años de prisión, según el artículo 165 del Código Penal.
Y como tercera imputación, el defensor planteó la de homicidio simple, que prevé una condena de 8 a 25 años de cárcel.
EMJ/AA