La exdiputada nacional Mariana Zuvic declaró como testigo en el juicio de los Cuadernos, donde ofreció relatos detallados sobre investigaciones de hace más de 20 años, pero no recordó circunstancias de una reunión con el fiscal Carlos Stornelli ocurrida hace un año.
La exdiputada nacional de la Coalición Cívica Mariana Zuvic se presentó este jueves en los tribunales de Comodoro Py para declarar como testigo en el juicio de los Cuadernos, que tiene como principal acusada a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner por asociación ilícita y cohecho. Zuvic fue convocada a partir de denuncias penales que realizó hace una década contra el gobierno kirchnerista por supuestas irregularidades en la adjudicación de obras públicas y enriquecimiento de la familia Kirchner.
Durante el primer tramo de su declaración, respondió preguntas de la Fiscalía a cargo de Fabiana León. Zuvic ocupó varios minutos en relatar sus investigaciones, incluyendo una denuncia sobre el uso de aviones oficiales para transportar diarios a Santa Cruz. Afirmó que, según sus investigaciones, esos aviones llegaban con valijas. “Eran valijas, no bolsos, eso era lo que me mencionaban. Nadie más las podía tocar, ni siquiera el personal de la policía del aeropuerto. Daniel Muñoz, (Raúl) Copetti y (Roberto) Sosa eran quienes se encargaban de descender esas valijas y de su destino”, declaró. Agregó que “luego se vio el crecimiento patrimonial tanto de Copetti como de Muñoz, megamillonarios”.
En otro momento, la exdiputada relató cómo, con la llegada de Néstor y Cristina Kirchner, funcionarios santacruceños incrementaron su patrimonio. Sostuvo: “Hay algo notable en la psicología de las personas que con los años aprendí a entender a pesar de no compartirlo: necesitaban no solo robar si no mostrar lo que robaban. Por eso no hubo necesidad de buscar mucho, estaba todo expuesto”. Como ejemplo, mencionó que se construyó una casa en una zona de alto valor en Río Gallegos y que “con la presidencia de Néstor Kirchner ese barrio se llenó de casas de funcionarios que rápidamente construyeron”.
El nivel de detalle del relato cambió cuando comenzaron las preguntas de las defensas. El abogado Marcos Aldazabal, defensor de Roberto Baratta, preguntó a Zuvic si alguna vez se reunió con el fiscal Carlos Stornelli. Ella respondió: “He compartido en años muy posteriores alguna reunión”. Ante la insistencia, el presidente del Tribunal Oral Federal 7, Enrique Méndez Signori, intervino para que precise las circunstancias. Zuvic indicó que la reunión ocurrió aproximadamente un año atrás. Luego, ofreció respuestas breves sin mayores precisiones.
Cuando se le señaló la contradicción entre recordar hechos de hace 20 años y no detalles de la reunión con Stornelli, Zuvic expresó: “Si supiera yo los misterios de la conexión eléctrica neuronal estaría dando clases de neurociencia, no sentada acá, señor. Los misterios de la memoria no los sé”.
La abogada Elizabeth Gómez Alcorta preguntó si fue Zuvic o Stornelli quien pidió la reunión. Zuvic respondió: “No recuerdo”. A consultas sobre si tiene el contacto del fiscal, afirmó que sí, y que es probable que haya tenido contacto con él. Explicó que “mayormente mis contactos tenían que ver con las causas. La información alrededor de las denuncias”. También dijo que la comunicación fue “institucional”, ya que ella era diputada y Stornelli fiscal.
En otra instancia, el abogado Federico Paruolo preguntó si los relatos iniciales le constaban personalmente. Zuvic respondió que eran “interpretaciones en virtud de análisis político, judicial, público y los expedientes sucesivos alrededor de investigaciones tanto en Santa Cruz como a nivel nacional”. También afirmó que su trabajo se basaba en contacto con fuentes judiciales, periodísticas y análisis de documentación oficial.
Al cierre de su declaración, Zuvic manifestó su preocupación porque sintió que hubo testigos sometidos a cuestionamientos durante el juicio. Las defensas le impidieron continuar al considerar que se trataba de una expresión fuera de lo previsto para una testimonial. El presidente del Tribunal apoyó la queja y la despidió de la sala.
