En Rosario y la región, la fiebre por las figuritas del Mundial 2026 se intensifica. Niños y adultos se reúnen en escuelas, plazas y kioscos para intercambiar stickers. La alta demanda genera faltantes y sobreprecios en algunos comercios, mientras el Ministerio de Educación provincial explora usos pedagógicos del fenómeno.
En Rosario y la región, la fiebre por las figuritas del Mundial volvió a instalarse con fuerza. En colegios, plazas y zonas cercanas a kioscos, chicos y chicas se reúnen todos los días para intercambiar los stickers que se pegan en el álbum. El fenómeno atraviesa edades, géneros y hasta intereses deportivos: hay niños que no están interesados en el fútbol y, sin embargo, participan del intercambio.
El fenómeno impacta en los negocios que las venden, especialmente en los ubicados cerca de escuelas. En muchos kioscos aparecen carteles de “No tenemos figuritas” o “Llegan mañana”, debido a la alta demanda y las dificultades para reponer stock.
“Nosotros estamos recibiendo con normalidad de parte de Panini (la empresa fabricante). Hay una demanda importante, no sólo de padres que hacen compras pequeñas para los chicos, sino de gente adulta que se entera que un lugar tiene y quiere llevarse 100 o 200 de un saque. Entonces, los kioscos están priorizando a sus clientes y venden de a 10 sobres para poder cumplir con todos”, afirmó Marcos Difilippo, presidente de la Cámara de Kiosqueros de Rosario.
En cuanto a los faltantes, Difilippo señaló que hay rubros “exóticos”, como peluquerías, ferreterías, negocios de lotería y supermercados que las venden con sobreprecio. “Si caminás la ciudad, ves un montón de comercios que no tienen nada que ver históricamente con el kiosco, que siempre vendió figuritas, y que no sabemos quién los está abasteciendo; quieren cobrar 2.500 o 3.000 pesos cuando el precio oficial es 2.000 pesos por paquete”.
Mientras tanto, en grupos de WhatsApp de padres y madres la temática se volvió cotidiana. Todos los días circulan mensajes para coordinar cambios, buscar figuritas difíciles (la de Messi es la más preciada) o enterarse de nuevos puntos de venta. “Antes los pibes iban con las pilas de figuritas para todos lados, hoy no sé si tienen esa dinámica tan integrada, entonces los padres también hacemos esa gestión entre nosotros”, declaró Daniel (42), padre de dos niños de 10 y 11 años.
Tal es la masividad que en algunos lugares comenzaron a organizarse jornadas específicas de intercambio, de manera espontánea mediante las redes sociales. Un punto de reunión periódica los fines de semana es el Mercado del Patio (el último domingo había unas 150 personas, muchas de ellas adultas), otros son el hiper Libertad, de zona sur (pronto La Anónima) y el complejo Cinépolis (ex Village). También aparecieron jornadas propuestas por comercios o instituciones, como las que tuvieron lugar este sábado en el Centro Cultural Fontanarrosa o el hipermercado Carrefour, de Pueyrredón al 700. En pueblos de la región, la escena se repite en las plazas principales, muchas veces frente al único kiosco que vende paquetes.
“Un papá, un tío o una abuela, por 2.000 pesos se acerca a un chico e interactúa con emoción. Llenar el álbum requiere participación y cierta complicidad, por más de que tengas dinero siempre hay difíciles y se necesita ayuda”, sostuvo Mariano (32), otro padre que se involucra en la colección con sus hijos.
La escuela se ha convertido en el principal espacio de encuentro e intercambio. Desde el Ministerio de Educación provincial explicaron que el auge de las figuritas también abrió interrogantes sobre lo que ocurre dentro de los establecimientos y las posibles oportunidades pedagógicas que puede generar el Mundial. “Se está trabajando sobre algunas propuestas para abordar el Mundial desde las escuelas como experiencias de aprendizaje. Sobre las figuritas en sí no hay nada puntual, pero sí tenemos un material pedagógico integral vinculado al torneo”, indicaron. La referencia es a unos cuadernillos con información sobre deportes, dentro de los cuales figura el Mundial. El material fue desarrollado por distintas áreas de la Secretaría de Educación y estará destinado tanto a primaria como a secundaria. “Por ejemplo, hay actividades en cinco idiomas (alemán, francés, inglés, italiano y portugués) vinculadas al Mundial. Son propuestas muy lúdicas que ya se están empezando a bajar a las escuelas”, explicaron.
Respecto a posibles situaciones problemáticas alrededor del intercambio de figuritas, como la venta o el manejo de dinero, operadores territoriales de la cartera educativa que recorren escuelas todos los días aseguraron que no se detectaron conflictos generalizados. “Los chicos intercambian figuritas, hacen las clásicas ‘tapaditas’ con la mano, pero no hemos tenido planteos importantes. Sí puede haber casos aislados de chicos que venden figuritas porque compraron paquetes o porque les salió una repetida difícil, pero es algo ínfimo”, afirmaron.
El fenómeno también deja la postal del regreso del juego físico y presencial entre los niños. “Antes se juntaban a buscar Pokémon en el celular, ahora se reúnen para cambiar figuritas”, resumió Gabriela (36), mamá de una nena de 10 que se enganchó con la movida junto a sus compañeritos a pesar de tener poco interés en el fútbol.
“Es una oportunidad para la vuelta a lo analógico, el intercambio, el juego, la ‘tapadita’, el ‘chupi’, como decíamos nosotros, ‘late-nola’, y coleccionar algo que es un objeto y que no queda ahí en lo digital”, analizó el médico psiquiatra Lucas Raspall. Sin embargo, también marcó un peligro: “Hay un gesto de consumo que es distinto al de nuestra época. Se ve en la sed que tienen por intercambiar, por tener, por comprar y por llenar. No sé si era exactamente igual en aquella época, creo que había otra paciencia, otra espera en la construcción del álbum hasta que finalmente se diera, si es que se daba”, explicó.
Con el Mundial cada vez más cerca, se multiplican las rondas de intercambio, las charlas en los recreos y la emoción de completar el álbum entre amigos.
