Un informe de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet midió la calidad de vida en las 50 ciudades más pobladas de Santa Fe. Rosario descendió al noveno puesto en 2022, mientras que Funes encabezó el ranking. La capital provincial cayó al lugar 22.
El informe, denominado “ICV-50 Ciudades-Santa Fe. Hacia un desarrollo urbano armónico de las ciudades de la Provincia”, fue elaborado por un equipo encabezado por Néstor Javier Gómez, profesor titular de Geografía Urbana y Sistemas de Información Geográfica II, director de un proyecto de investigación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL e investigador independiente del Conicet. La herramienta permite medir y comparar la calidad de vida en las 50 ciudades más pobladas de Santa Fe. Ese universo reúne a 2.836.610 habitantes, equivalentes al 80,01% de la población provincial.
El Índice de Calidad de Vida (ICV) combina variables objetivas de cuatro dimensiones: salud, educación, vivienda y servicios. Se utilizaron datos de los censos nacionales de 1991, 2001, 2010 y 2022, además de estadísticas vitales oficiales. El análisis ofrece una doble perspectiva: comparar ciudades en un mismo momento y observar su evolución a lo largo de más de tres décadas.
Rosario: de escolta provincial a la novena posición
En 1991, Rosario ocupaba el segundo puesto en el ranking provincial de calidad de vida. En 2001 conservó esa ubicación. En 2010 retrocedió al tercer lugar. Para 2022, la ciudad quedó en la novena posición. A pesar del descenso, Rosario mantiene un ICV de 6,7, el más alto entre las cinco ciudades más pobladas de la provincia. Le siguen Rafaela (6,3), Santa Fe (5,9), Venado Tuerto (5,5) y Reconquista (3,6). Rosario es la única ciudad de gran magnitud que integra la categoría “más favorable” del índice.
Funes encabezó el ranking provincial de calidad de vida
La ciudad mejor posicionada en 2022 es Funes. Detrás aparecen San Carlos Centro y Esperanza, seguidas por Cañada de Gómez, Gálvez, Armstrong, Sunchales, Roldán, Rosario y El Trébol. El estudio indica que los mejores índices no se concentran únicamente en las ciudades más pobladas, sino también en localidades intermedias del centro y sur provincial, especialmente hacia el oeste santafesino.
Santa Fe cayó con más fuerza y quedó fuera del top ten
La ciudad de Santa Fe registró una caída más pronunciada que Rosario: en 1991 ocupaba el noveno puesto, en 2001 bajó al décimo, en 2010 descendió al lugar 17 y en 2022 quedó en la posición 22. El informe señala que Rosario, Santa Fe y Rafaela presentan perfiles relativamente similares, aunque la capital provincial muestra signos de estancamiento en indicadores vinculados con infraestructura básica y servicios. Rafaela ocupó el puesto 12 en 1991, cayó al 15 en 2001, escaló al séptimo en 2010 y terminó en el lugar 13 en 2022.
Venado Tuerto y Reconquista, con descensos sostenidos
Venado Tuerto ocupaba el puesto 15 en 1991, cayó al 27 en 2001, recuperó tres posiciones en 2010 (24°) y sostuvo esa ubicación en 2022. Reconquista mostró el desempeño más bajo entre las cinco grandes ciudades: en 1991 estaba en la posición 34, en 2001 descendió al 36, en 2010 subió al 30 y en 2022 terminó en el lugar 39. El informe advierte que Reconquista suma un rezago significativo en la cobertura de servicios.
Una provincia partida entre el centro-sur y el norte
Los mejores indicadores de calidad de vida se concentran en ciudades del centro y sur de Santa Fe, mientras que las localidades del norte presentan mayores niveles de rezago. Las ciudades del oeste tienden a exhibir mejores desempeños que las del este. El promedio provincial de hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es de 4,9%. Los valores más altos, cercanos al 12%, aparecen en departamentos Garay, General Obligado y Nueve de Julio. Las proporciones más bajas corresponden a departamentos como Las Colonias, Castellanos, General López y San Martín.
Servicios urbanos, la variable que más separa a las ciudades
El ICV promedio de las 50 ciudades relevadas pasó de 4,5 en 1991 a 5,0 en 2022, sobre un máximo de 10. Entre las dimensiones evaluadas, los servicios urbanos (acceso a cloacas, gas de red y agua potable) aparecen como el factor que más incide en las brechas territoriales. La dimensión vivienda muestra mayor homogeneidad relativa. Salud y educación registraron descensos en el período analizado.
