El presidente Javier Milei enfrenta un momento crítico con el aumento de la inflación y la controversia en torno a su jefe de Gabinete, pero sostiene su rumbo sin cambios de timón.
El presidente Javier Milei atraviesa un punto crítico de su gestión, con la inflación acelerándose y el caso del jefe de Gabinete, Adorni, expandiéndose como una mancha tóxica. Lo que antes funcionaba ahora gira en falso, y el propio Milei reconoció que el 3,4% de inflación de marzo es malo. “Me repugna”, dijo en el encuentro de AmCham, la Cámara de Comercio de Estados Unidos, donde se lo vio nervioso.
La disparada de los precios pone en cuestión su marco teórico: si la emisión está apagada, ¿por qué se acelera la inflación? El presidente deja de lado el manual monetarista y apela a otras explicaciones: complots políticos, la guerra en Medio Oriente y la carne. Los datos del Indec representan un problema político para Milei, ya que la baja de la inflación era su bandera, clave en su victoria electoral de 2023 y en la de octubre pasado. El peor número en doce meses aparece cuando se resquebrajan las expectativas de futuro y la mayoría responsabiliza a la actual gestión por los problemas económicos.
Milei ensaya un discurso a dos bandas: a quienes no aguantan más sacrificios les pide paciencia y promete tiempos mejores; a los mercados les asegura que el superávit fiscal es innegociable. El presidente se resiste a las voces que le piden relajar el ajuste para reanimar la economía, incluso al costo de una inflación amesetada en 3% o superior. “Si no nos acompañan no pasa nada, nos volvemos a casa”, dijo en AmCham, generando ruido entre aliados y opositores.
El caso Adorni dejó de ser un problema individual para convertirse en un test de autoridad. La Justicia confirmó que pasó el Año Nuevo de 2025 en Aruba, mientras la causa por enriquecimiento ilícito toma velocidad. Los Milei se alternan para cuidarlo: Javier lo sentó en primera fila en AmCham y Karina lo sumó a una recorrida en el Instituto Malbrán y a Vaca Muerta. Adorni se calza el overol, pero al gobierno le cuesta retomar la iniciativa política. Los aliados están menos cooperativos, y la imagen de Milei cae en las encuestas.
