Jorge Menegozzi fue procesado como partícipe necesario en la causa por bienes apropiados y desguasados durante la dictadura y parte de la democracia. Le trabaron un embargo de 10 millones de pesos.
La Justicia federal de Rosario procesó este viernes por administración fraudulenta a Jorge Menegozzi, quien fue tesorero y asesor contable de la Biblioteca Popular Constancio Vigil entre 1977 y marzo de 2005, por ser considerado partícipe necesario en una causa de bienes apropiados y desguasados durante la última dictadura cívico-militar y parte de la democracia. Le trabaron un embargo por 10 millones de pesos, aunque no será detenido.
La medida se enmarca en la causa por delitos económicos iniciada en el Juzgado Federal Nº 4 de Rosario para investigar las responsabilidades de quienes llevaron adelante el proceso de liquidación patrimonial de la Biblioteca Vigil, iniciado en 1977 y extendido hasta 2012. Según el expediente, instruido por el juez Carlos Vera Barros y el fiscal Federico Reynares Solari, Menegozzi realizó diferentes maniobras configurativas del delito de administración fraudulenta, siendo esencial su aporte como tesorero y asesor contable de los sucesores liquidadores.
La representante legal de la comisión directiva de La Vigil y miembro de la APDH, Gabriela Durruty, destacó que se trata de un logro colectivo y agradeció la pericia de Sergio Arelovich y los esfuerzos de la investigadora Natalia García. La biblioteca, ubicada en Gaboto 450, está señalizada como Sitio de Memoria.
Entre las irregularidades probadas, la Fiscalía mencionó que Menegozzi era el asesor contable de los interventores. Por ejemplo, una pericia del Tribunal de Tasaciones estableció que un inmueble de la filial en San Juan, subastado en 1984, tenía un valor de mercado de $2.202.000, pero fue rematado a $733.679,71. La docente Natalia García, del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades, señaló que la liquidación experimentó distintas estrategias para la destrucción patrimonial, incluyendo remates, subastas, expropiaciones y transferencias a manos privadas.
García recordó que en 1965 la asamblea de socios votó la compra de un telescopio Carl Zeiss, que llegó al puerto de Rosario en 1969 y era el único de su tipo en América Latina, utilizado para patrullaje solar y colaboración con observatorios internacionales.
