Ricardo Miqueo, padre de la niña de 6 años fallecida tras un accidente en la Escuela 117 Islas Malvinas, solicitó que la tragedia genere conciencia sobre la necesidad de espacios seguros y mayor apoyo a los docentes. La familia donó los órganos de la menor.
En menos de 48 horas, una caída accidental en la escuela y un golpe en la cabeza provocaron la muerte de Luna Miqueo Cuello, de 6 años. Tras la pérdida, la familia decidió donar sus órganos. Este martes, su padre, Ricardo Miqueo, afirmó: “Queremos que este dolor sirva para generar conciencia”.
“Los niños necesitan jugar, es parte de su naturaleza y como adultos, no podemos ni debemos impedirlo. Pero sí tenemos la responsabilidad de brindarles herramientas, espacios seguros y la contención necesaria para que puedan hacerlo de manera cuidada”, manifestó Miqueo.
Previamente, la Justicia concluyó que la niña falleció por un traumatismo de cráneo. Representantes del Ministerio de Educación de Santa Fe señalaron que “no hay nada para objetar” en torno a la respuesta de la Escuela 117 Islas Malvinas para atender la emergencia. Según las actas, la nena se tropezó y se golpeó la cabeza contra un banco de cemento. El personal pidió asistencia médica y se comunicó con sus padres.
Ricardo Miqueo sostuvo que “la mayoría de las docentes ejercen su labor con verdadera vocación, muchas veces en condiciones que no son las ideales y sin el acompañamiento necesario de las autoridades”. Agregó: “Sabemos, como padres, que no es fácil cuidar a un niño y mucho menos a muchos a la vez. Este mensaje también es de respeto y de pedido: que se generen las condiciones adecuadas para que puedan acompañar a nuestros hijos como merecen”.
Horas antes, la secretaria de Gestión Territorial Educativa, Daiana Gallo Ambrosis, calificó el episodio como una “desgracia” y enfatizó que “la escuela actuó como tendría que actuar. Se cumplieron los protocolos, se acompañó a la familia y seguimos a disposición”.
Fuera de la discusión sobre lo ocurrido, Miqueo hizo un llamado a la solidaridad: “Quiero que se la recuerde por su vida, no por su final. Donar es multiplicar el amor”. La familia autorizó la ablación de órganos “para que su amor y su luz sigan presentes en otras vidas”. “Elegimos que su historia también sea una oportunidad de vida para otros”, explicó.
El padre agradeció al personal médico: “A los camilleros que la asistieron con urgencia, por su rapidez y compromiso. También al Hospital Vilela, a cada uno de sus profesionales, por haber hecho todo lo posible con tanto esfuerzo, dedicación y cariño hacia nuestra hija y hacia nosotros”.
Miqueo señaló que Luna “dejó una marca imborrable en todos los que la conocieron. Su recuerdo vivirá siempre en nosotros. Que su energía, su alegría y su amor sigan siendo motor para seguir adelante”.
