La Unidad Fiscal Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente abrió una investigación sobre presuntos hechos graves ocurridos en la categoría 2013 del club. Las actividades fueron suspendidas y luego retomadas.
La Unidad Fiscal Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente, a cargo de Luis Schiappa Pietra, inició una investigación sobre presuntos episodios de violencia, abuso y hostigamiento entre niños de 12 y 13 años que integran una categoría infantil de Rosario Central. La Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes de la provincia ya remitió un informe detallado de la denuncia.
El hecho se conoció a partir de una denuncia anónima realizada hace cinco días en la Defensoría provincial, que alertó sobre situaciones ocurridas en vestuarios, grupos de mensajería instantánea y transporte, protagonizadas por menores de la misma división. Ese mismo día, el club suspendió las actividades de la categoría 2013 y convocó a una reunión con familiares y personal en la Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria.
Este martes, Rosario Central decidió que los adolescentes retomaran las prácticas habituales. El presidente del club, Gonzalo Belloso, confirmó que recibieron una «denuncia de violencia y abuso» y prometió una investigación interna, señalando que «el club actuó como correspondía, suspendiendo las actividades». Belloso añadió: «Vamos a investigar y nos pusimos a disposición de la Justicia. Queremos tomar las medidas que correspondan».
Desde el Ministerio Público de la Acusación se indicó que el fiscal Schiappa Pietra ya ordenó medidas de investigación que se mantienen en reserva debido a la participación de menores. La actuación fiscal también se originó en un llamado anónimo al 911 con datos similares a los de la denuncia en la Defensoría.
Según fuentes cercanas al caso, las familias de los jugadores de la categoría 2013 denunciaron situaciones reiteradas de agresiones físicas, intimidaciones, prácticas de exposición entre pares y hostigamiento virtual. Estas habrían generado un clima de miedo entre algunos integrantes del grupo, afectando la continuidad de los chicos en la actividad deportiva. Las familias que impulsaron la denuncia no son las de los adolescentes presuntamente vulnerados ni de los presuntos agresores.
Otro punto señalado por el grupo de familiares es la posible falta de intervención oportuna por parte de adultos responsables ante situaciones que habrían sido conocidas previamente. La legislación vigente en materia de niñez exige resguardar las identidades de los menores involucrados.
