Un repaso a las diferencias de gestión y estilo entre dos expresidentes, y los desafíos actuales para construir proyectos políticos duraderos en un escenario social cambiante.
El expresidente Mauricio Macri volvió al centro del debate público en los últimos días, a raíz de la reciente apertura de sesiones ordinarias del Congreso a cargo del presidente Javier Milei y de algunas declaraciones del exmandatario sobre la política contemporánea.
En primer lugar, se generó una discusión, principalmente en redes sociales, sobre la efectividad de los estilos de gestión. Mientras algunos sectores cuestionan la estrategia de «buenos modales» del gobierno de Macri, otros justifican la confrontación directa del actual gobierno como una herramienta necesaria en el contexto actual. Los analistas señalan que la comparación debe tener en cuenta que los contextos nacional e internacional, así como el estado de ánimo social al inicio de cada mandato, fueron marcadamente diferentes.
En segundo término, se aborda la lógica del manejo del poder. La capacidad de impulsar cambios no dependería únicamente del estilo confrontativo, sino de un contexto político y social específico que limita la capacidad de acción de la oposición. La sintonía de un proyecto con la percepción mayoritaria en un momento crítico aparece como un factor clave.
El segundo eje del debate se centra en la necesidad de construir políticamente. En una entrevista reciente, Macri reflexionó sobre la dificultad de formar un partido político en la actualidad, sugiriendo que a veces es preferible concentrarse en el diseño de un buen gobierno. Sin embargo, también admitió la paradoja de que, sin política, es difícil construir una sociedad mejor. Esta reflexión lleva a cuestionar cómo se construyen proyectos políticos de largo plazo en un escenario donde la desconfianza hacia la actividad partidaria es alta y los tiempos son vertiginosos.
El análisis concluye que, más allá de los estilos personales, los cambios en el contexto político y social son determinantes para entender las capacidades y limitaciones de un gobierno, así como los desafíos permanentes para la construcción de poder.
