María Cecilia Vranicich planteó la necesidad de debatir medidas para proteger a los adolescentes, tras detectar publicaciones que exaltaban la violencia tras el crimen de un estudiante en San Cristóbal.
La fiscal general de Santa Fe, María Cecilia Vranicich, consideró que la provincia debe analizar la posibilidad de establecer bloqueos u otras limitaciones para adolescentes en el acceso a redes sociales. La propuesta surge tras el crimen del estudiante Ian Cabrera (13) en San Cristóbal, donde se detectaron publicaciones alarmantes que, según la funcionaria, exaltaban la violencia «como un fin en sí mismo».
Durante una entrevista en LT8, Vranicich reveló que después del ataque «comenzaron a aparecer páginas donde felicitaban» al autor de los disparos, un alumno de 15 años no punible. La fiscal abrió el debate este jueves al presentar su informe de gestión en la Legislatura provincial, señalando que la iniciativa busca «ponernos a pensar por qué otros países están tomando estas decisiones».
Como ejemplo, citó el caso de Australia, primer país en regular el acceso prohibiendo totalmente el uso para menores de 16 años, con multas millonarias para las empresas que incumplan. También mencionó que Grecia evalúa implementar medidas similares y ha solicitado a la Unión Europea que lo haga.
Vranicich explicó que el debate internacional se enfoca en «el bienestar de la salud mental de los adolescentes» y la prevención de la violencia. Respecto al caso de San Cristóbal, detalló que el ataque pudo ser una «masacre» y que no ocurrió gracias a la intervención de un asistente escolar. El adolescente había llevado 40 cartuchos de escopeta a la institución.
La Justicia provincial no solo investigó el homicidio, sino también el efecto en redes. «Ni bien encontraban alguna publicación que celebraba lo sucedido, pedían el bloqueo y la eliminación», precisó la fiscal, quien destacó que se enviaron oficios a las empresas responsables de las plataformas.
Según su análisis, en comunidades digitales ligadas a este tipo de hechos no solo se propicia una planificación previa, sino también una «arenga» para llevarlos a cabo, donde la violencia se ejerce sin una ideología extremista religiosa o política de fondo.
