En un contexto donde el fútbol profesional se debate entre el espectáculo y el negocio, surge en la escena local un proyecto que prioriza los valores colectivos. Norita Fútbol Club, un equipo de mujeres y disidencias, se constituye como un espacio que promueve la memoria, la militancia y una nueva forma de entender este deporte.
Mientras el fútbol a nivel global evoluciona hacia formatos cada vez más comercializados, con jugadores convertidos en influencers y contenidos diseñados para redes sociales, en los márgenes de la gran industria persisten experiencias que rescatan la esencia comunitaria del deporte. Un ejemplo es la creación de Norita Fútbol Club, un equipo que rinde homenaje a Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, y lleva adelante la consigna de la memoria, la verdad y la justicia.
La historia del club comenzó en 2017, cuando un grupo de militantes políticas comenzó a reunirse para jugar al fútbol, fortaleciendo lazos de solidaridad y reconectando con sus cuerpos e identidades. «Es un club de fútbol para mujeres y disidencias que pretende acercar una nueva forma de entender el fútbol y de jugarlo, desde una perspectiva feminista», explica Tamara Haber, presidenta y jugadora del equipo.
Norita FC se constituyó oficialmente como club en 2022. Su lema es «Llevamos la democracia en los botines». El equipo, que luce una camiseta celeste con una «V» naranja y el rostro de Nora Cortiñas en el escudo, entrena una vez por semana y participa en torneos. El nombre surgió de manera espontánea al ser invitadas a un torneo con perspectiva feminista y de Derechos Humanos, reconociéndose inmediatamente en las luchas de Cortiñas.
«Fue una de las primeras madres y abuela que se reconoció como feminista, llevó el pañuelo verde con orgullo y para nosotras eso es muy significativo porque nos permitió tejer las luchas, tejer la historia de nuestro país con la memoria, la verdad y la justicia», señaló Haber.
El club utiliza el fútbol como una herramienta pedagógica y de construcción colectiva. Durante la última marcha por el 24 de marzo, organizaron un picadito callejero donde la gente se acercó a participar. Además, a través de la venta de camisetas por Instagram (@noritafutbolclub), buscan colaborar con el proyecto de convertir la Casa Norita en una casa museo.
«El fútbol no es solamente un deporte. Estamos justamente en un momento donde se ve que interviene en la geopolítica mundial. No haber formado parte durante tantos años, como mujeres y disidencias, significó no discutir de cómo entendemos el mundo», reflexionó Haber sobre la exclusión histórica y la necesidad de transformar tanto el fútbol como la sociedad hacia mayores niveles de igualdad.
Con el espíritu de lucha transmitido por los movimientos sociales, Norita FC se presenta como un espacio que, desde el deporte, busca disputar simbólicamente la trama de la historia y promover valores de memoria y justicia.
