Mientras varios países aplicaron rebajas temporales a los impuestos de los combustibles para amortiguar el impacto de la guerra en Medio Oriente, el Gobierno nacional optó por una nueva prórroga en la aplicación de los incrementos previstos.
Un informe de Global Petrol Prices situó a Argentina en el puesto 24 entre los países que aumentaron el precio de los combustibles, con una suba del 23,8%, en el contexto del conflicto en Medio Oriente. Ocho naciones, entre ellas cinco europeas, dos latinoamericanas y una asiática, implementaron reducciones temporarias en la carga impositiva hasta junio para proteger el precio final al consumidor.
En Argentina, la empresa YPF absorbió parte del impacto del incremento en el crudo, trasladando solo un tercio del alza del barril Brent y congelando sus precios por 45 días. Los países que más trasladaron los mayores costos a las naftas fueron Myanmar (+100%), Filipinas (71,6%), Malasia (+52,4%) y Estados Unidos (+31,1%). En América Latina, Perú lideró con un aumento del 35,6%, seguido por Guatemala.
En materia impositiva local, el Poder Ejecutivo, a través del Decreto 217/2026, modificó el cronograma previsto y postergó al 1° de mayo la entrada en vigencia de los aumentos pendientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Impuesto al Dióxido de Carbono. Esta medida implica una nueva prórroga sobre ajustes que ya venían siendo diferidos desde 2024 y 2025, en el marco de una política que busca evitar un traslado pleno de la carga tributaria al precio final.
El sistema impositivo vigente establece que los montos fijos de estos tributos deben actualizarse trimestralmente según el Índice de Precios al Consumidor. Sin embargo, en la práctica, estas actualizaciones han sido sistemáticamente postergadas, generando un atraso significativo en términos reales.
Cuando la cotización del barril de petróleo Brent superó los USD 100, los combustibles en el país acumularon un ajuste del 19% en el mes, llegando a precios cercanos a los $2.000. Según un análisis de Focus Market, los combustibles acumularon en el último año aumentos del 63,6%, casi duplicando la inflación general del 33,1%. Del precio final que paga el consumidor, el 46,6% corresponde a impuestos: 41,5% a la Nación, 3% a las provincias y 2,1% a los municipios.
Los impuestos a los combustibles representaron en marzo el 3,3% de la recaudación total nacional y fueron uno de los tributos con mayor crecimiento interanual, con un 35,3%, lo que explica su relevancia en el actual contexto de ajuste fiscal.
