En el calor de las fiestas, la aparición de un gato herido despierta supersticiones y pone en evidencia las dinámicas de un hogar en un barrio de Santa Fe.
En un barrio de Santa Fe, durante las celebraciones de fin de año, la llegada inesperada de un gato negro y herido genera una reacción de rechazo por parte de algunos vecinos, cargada de superstición. La historia, narrada desde la perspectiva de una niña, contrasta la compasión infantil con las tensiones y dificultades de la vida adulta en su entorno familiar.
El relato describe la cotidianidad de un hogar donde conviven perros aceptados sin cuestionamientos y este nuevo felino que desata temores. La trama se desarrolla en el contexto de un calor agobiante y festejos con petardos, donde también se vislumbran conflictos vecinales y familiares.
La narración muestra la interacción de la niña con el animal, su intento por ayudarlo a escondidas de su madre, quien está agotada por el trabajo, y la presencia de figuras como Cacho, cuya conducta violenta altera la paz del hogar. La visita de familiares al día siguiente, para el almuerzo de Año Nuevo, termina de pintar un cuadro de las relaciones y las supersticiones que atraviesan la vida en el barrio.
