La familia de Mercedes Sosa evalúa presentar una acción judicial contra el director de Radio Nacional Tucumán, Enzo Ferreira, tras los insultos públicos que el funcionario profirió contra la memoria de la icónica cantante tucumana. Los dichos, publicados en redes sociales, incluyeron calificativos denigrantes que han generado una ola de indignación.
Un agravio que moviliza a la familia
Maby Sosa, sobrina de la artista y comunicadora, expresó su profunda angustia y condena por los comentarios de Ferreira. «Es una vergüenza por donde se lo mire», afirmó, destacando que el hecho adquiere mayor gravedad al provenir de un funcionario público que representa a una emisora estatal. Sosa reveló que los insultos no fueron aislados, ya que el director también compartió una publicación que se refería a su tía como «un cáncer».
Reacción institucional y defensa del legado
El Ente Cultural de Tucumán se pronunció de manera contundente este viernes, expresando su «más enérgico repudio» ante las expresiones vertidas por Ferreira. En un comunicado oficial, el organismo calificó los dichos como «inadmisibles» y subrayó que constituyen «un ataque a la cultura y a la identidad tucumana».
El texto destaca a Mercedes Sosa como «una de las artistas más trascendentes de la cultura argentina y latinoamericana, orgullo del pueblo tucumano y referente indiscutida de nuestra identidad». Además, remarcó que su obra «forma parte del patrimonio vivo de nuestra provincia» y merece ser honrada con respeto.
Contexto de la radio y apoyo de los trabajadores
La emisora que dirige Ferreira había sido rebautizada con el nombre de la cantante durante la gestión de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Tras un intento de retirar la denominación, la Justicia ordenó restituirla. Maby Sosa destacó que los empleados de la radio «están muy orgullosos de que el medio lleve ese nombre, y pasan su música», y que incluso resguardaron la placa conmemorativa cuando se ordenó su remoción.
Un llamado contra los discursos de odio
El comunicado del Ente Cultural fue más allá del caso puntual, advirtiendo sobre la peligrosidad de que «discursos de odio, violencia simbólica y desvalorización circulen en el espacio público, y más aún cuando provienen de personas que ejercen funciones institucionales». La institución consideró que tales manifestaciones no solo agravian la memoria de la artista, sino también a toda la comunidad que ve en su voz un símbolo de lucha y compromiso social.
La polémica pone en evidencia, una vez más, la profunda división en el tratamiento de las figuras culturales y la utilización de un lenguaje agraviante en el debate público por parte de funcionarios. El legado de Mercedes Sosa, celebrado internacionalmente, se encuentra así en el centro de una disputa que trasciende lo meramente político para tocar fibras identitarias y de respeto a los símbolos culturales argentinos.
