El fútbol argentino ha vivido múltiples interrupciones a lo largo de su historia por conflictos gremiales, económicos o institucionales. Actualmente, la actividad se encuentra paralizada debido a un conflicto entre la dirigencia y el Gobierno encabezado por Javier Milei.
Una de las primeras huelgas data de 1931, con el nacimiento del profesionalismo, cuando los jugadores realizaron un paro contra la «Ley de Candado» que les impedía cambiar de club libremente.
Los futbolistas se organizaron, realizaron asambleas multitudinarias y a la huelga se le sumó una marcha. La respuesta inicial de la Asociación fue la expulsión de cientos de huelguistas. El conflicto terminó con la creación de la Liga Argentina de Football Profesional.
La «Huelga Grande» fue en 1948-1949, liderada por Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), los jugadores exigían reconocimiento sindical y salarios mínimos y duró desde octubre de 1948 a abril de 1949.
En 1971 la huelga de profesionales obligó a los clubes a jugar con juveniles y el conflicto finalizó con la promulgación del Estatuto del Jugador Profesional que rige la actividad.
1984 estuvo marcado por la pelea para la libertad de contratación y tuvo a Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca como protagonistas del conflicto. Luego de dos años sin contrato con Boca ambos jugadores iniciaron el reclamo legal por su libertad de acción y el sindicato Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) decretó una huelga general en enero de 1985 en solidaridad con el pedido de estos dos jugadores y Mario Franceschini de Nueva Chicago.
La última que paró la totalidad de la actividad fue en 2017. Un paro de 80 días afectó el inicio del torneo debido a deudas salariales generalizadas en los clubes de diversas categorías.
