jueves, 18 julio, 2024
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La Ley Bases se encamina a un empate y una aprobación agónica con cambios críticos para Milei

La sesión del Senado por la Ley Bases se recalentó luego de que se agravaran los incidentes en las afueras del Congreso, pero el oficialismo apeló a sus aliados para mantener en pie el debate, con el fin de llegar a una votación en general que terminaría en un empate y sería definida a favor del Gobierno por Victoria Villarruel, aunque algunos artículos sensibles podrían quedar en el camino.

Ese es el escenario que general que manejaban senadores de La Libertad Avanza, de la UCR y del PRO, según adelantaron varios de ellos a iProfesional. Contaban 36 votos a favor y 36 en contra. Lo único que podría evitar un empate y facilitar un poco más es que no bajen al recinto los dos santacruceños que se negaron a dar quórum y no aparecieron durante casi toda la tarde.

Para llegar a esa definición, que no es la ideal, pero a fin de cuentas sería favorable para el gobierno de Javier Milei, el oficialismo necesitó resistir un intento del kichnerismo por pasar a un cuarto intermedio -que hubiese puesto en peligro el frágil quórum que consiguieron los libertarios- para que los senadores fueran a supervisar la violenta situación en los alrededores del Congreso mientras los senadores estaban debatiendo la Ley Bases.

Ley Bases: los incidentes calentaron la sesión y el oficialismo tuvo que maniobrar

El planteo lo presentó el senador de Unión por la Patria, Eduadro «Wado» de Pedro, en un momento en que los libertarios y los aliados que tienen en el PRO y la UCR no estaban en el recinto. Tampoco Villarruel. En ese conglomerado de senadores que empujan la aprobación de la Ley Bases, aunque sea con lo justo para devolverla a Diputados, se encendió una alarma.

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En un clima tenso, la Ley Bases se perfila para un empate y una aprobación agónica con cambios sensibles

El riesgo que vieron fue perder la votación de la moción, pasar a un cuarto intermedio y que esto no solo demorara el debate, sino que pudiera complicar volver a reunir el quórum después. Inmediatamente, se hizo sonar el estruendoso timbre con el que se avisa a los senadores que deben concurrir al recinto.

«Lo que quieren es que se levante la sesión», se quejaron senadores como Juan Carlos Romero (Cambio Federal) y Guadalue Tagliaferri (PRO). Se armó una fuerte discusión con De Pedro, Anabel Fernández Sagasti y otros referentes de la bancada kirchnerista, mientras los aliados del oficialismo volvían al recinto de a poco.

La Ley Bases se encamina a un posible empate y se aprobaría pero con cambios forzados por falta de acuerdo

Uno de los que acudió al rescate del oficialismo fue el jefe del bloque de la UCR, Eduardo Vischi, que al igual que Tagliaferri indicó que compartían la preocupación por los incidentes y propuso que cada bloque designara a dos senadores para integrar una «comisión» que saliera e intercediera entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

No obstante, con Villarruel de nuevo en el recinto y los votos ya asegurados para impedir el cuarto intermedio, la moción se rechazó y la sesión siguió adelante.

¿Cuáles son los cambios de último momento que agregó el Gobierno?

En el inicio de la sesión el oficialismo sorprendió con nuevos cambios a la Ley Bases que apuntaron a sumar algún voto más y salvar algunos de los capítulos del proyecto con más chances de ser rechazados en la votación particular por falta de consenso entre el oficialismo y algunos de los dialoguistas, que sumarían su voto al rechazo del kirchnerismo.

Entre los cambios de último minuto que hizo el oficialismo con esa intención se destacó la eliminación de Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino y los medios públicos de la lista de empresas públicas a privatizar, la cual ahora se limita a solo seis compañías, entre las cuales se encuentran AySA, Intercargo y Sociedad Operadora Ferroviaria.

También se dejó afuera de la Ley Bases el capítulo que reformulaba la moratoria previsional y la reemplazaba por una prestación proporcional. Es decir, que el esquema de moratoria que se sancionó durante la gestión de Alberto Fernández seguirá vigente hasta fin de año sin cambios. Esto lo reclamaba la cordobesa Alejandra Vigo.

Además, el oficialismo aceptó que las obras públicas con 80% de avance o que tengan financiamiento privado o «internacional» seguirán adelante y agregó organismos públicos vinculados a la cultura a la nómina de entidades que quedarán fuera del alcance de la facultad de Milei para eliminarlas.

El Gobierno quitó Aerolíneas Argentinas de la lista de empresas a privatizar, entre varios cambios sorpresa para buscar más consenso

Precisamente, la delegación de facultades es para Milei es uno de los puntos críticos del proyecto porque el oficialismo no tenía asegurada una mayoría para sostenerlo y eso se debía en parte al artículo que le permite al Presidente reorganizar o suprimir numerosos organismos del Estado que, ahora, serían muchos menos.

¿Se cae la delegación de facultades para Javier Milei?

El oficialismo se encaminaba con eso a lograr la aprobación en general por un margen muy ajustad, pero no solucionaba del todo el problema de no tener mayoría suficiente para sostener cada capítulo del proyecto. Además del radical Martín Lousteau, otros senadores de la UCR como Pablo Blanco y Maximiliano Abad votarán en contra de la delegación de facultades.

Con esos votos en contra, más los del kirchnerismo, hay grandes posibilidades de que ese tema se rechace, a pesar de ser una parte medular de la Ley Bases porque tiene que ver con la capacidad de maniobra que tendrá Milei para reorganizar el Estado y tomar medidas en materia financiera y administrativa sin pasar por el Congreso durante un año.

Varios capítulos parecían condenados de antemano a ser rechazados o sufrir más modificaciones no acordadas con el Gobierno durante la votación en particular. Uno de ellos es el referido al régimen de beneficios fiscales y cambiarios para las grandes inversiones (RIGI) por más de u$s200 millones.

Si bien el Gobierno ya había aceptado incluir la prohibición para que los inversores pudieran importar bienes de capital e invitar a las provincias a adherir en lugar de declrar inválidas de antemano las normas locales que limiten los beneficios fiscales, Lousteau insistiría en otros cambios como regular la disponibilidad de dólares para quienes exporten bajo el amparo de ese régimen, entre otros.

De esta forma, el Gobierno conseguiría la aprobación, pero se vería obligado a tratar de revertir los cambios no acordados en la Cámara de Diputados. Puntualmente, aquellos que se den por el rechazo a capítulos completos, como sería el caso de la delegación de facultades.

Milei necesita tener la aprobación de la Ley Bases como sea para buscar luego en Diputados la reversión de los cambios no deseados 

Escenario de empate y urgencia de Milei por tener la aprobación como sea

El Gobierno mantenía abiertas las negociaciones hasta el último minuto con tal de llevarse la aprobación con la menor cantidad posible de alteraciones graves en el articulado. Y es que Milei necesita que el proyecto se apruebe en el Senado aunque tenga que volver a Diputados, porque si se rechaza sería un mal mensaje para los mercados y los acreedores a los que el Presidente tiene que mostrarles capacidad para gobernar.

El jueves habría una reunión con el FMI y el ministro de Economía espera un desembolso de u$s800 millones. El organismo ya le hizo saber varias veces al Gobierno que quiere ver apoyo político para las reformas que propone, cuya solidez y previsibilidad no se logra con decretos sino con leyes. El mercado financiero, en tanto, empezó a mostrar señales de preocupación con tensión cambiaria, baja de bonos y suba del riesgo país.

A esto se le suma que el Presidente decidió jugarse todo a la Ley Bases, que a pesar de los numerosos cambios que sufrió desde la versión original que llegó al Congreso en enero sigue incluyendo un abanico muy amplio de reformas en materia laboral, impositiva, previsional, cambiaria, administrativa y más.

El problema es que esta condición que presenta la Ley Bases hizo que la agenda del Poder Ejecutivo y del Legislativo se limitara casi exclusivamente a este tema y eso derivara en que, a seis meses de haber asumido, Milei todavía no tenga una sola ley aprobada. Esto pone en duda su capacidad para llevar adelante su programa a los ojos del mercado.

En ese contexto, la sesión del Senado por la Ley Bases se convirtió en un hecho central para la gestión de Javier Milei que lo obligó a lograr la aprobación como sea. Por eso puso al frente de las negociaciones a alguien que habla el idioma de la política como el jefe de Gabinet, Guillermo Francos, y se encomendó a la muñeca de Victoria Villlarruel para lograr al menos un triunfo ajustado.

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