viernes, 21 junio, 2024
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Por qué sigue habiendo mosquitos en Buenos Aires a pesar del frío?

Investigadores resaltaron un fenómeno “atípico” por el que hay muchos ejemplares durante un período prolongado de una especie resistente a las bajas temperaturas. Esta condición también altera su comportamiento ya que los vuelve más lentos

Tomás  Barrandeguy

Un ejemplar de mosquito resistente a bajas temperaturas inunda el ambiente. (Foto: Adobe Stock)

Un ejemplar de mosquito resistente a bajas temperaturas inunda el ambiente. (Foto: Adobe Stock)

Los mosquitos siguen sin dar tregua en buena parte del país, pese a la baja significativa de la temperatura. Ir a un parque es suficiente para graficar una situación sobre la que no tienen registros ni siquiera los grupos que se dedican a estudiar el comportamiento de estos insectos. Las abundantes lluvias que se dieron sobre el final del verano y el principio del otoño contribuyeron a prolongar el nacimiento de ejemplares que resisten a bajas temperaturas aunque, aclaran, no les queda mucho tiempo.

“Es bastante atípico lo que viene pasando. Desde diciembre tenemos abundancias altas de este mosquito en los parques, que es el mosquito de la inundación, más silvestre. Esto tiene que ver con una situación climática particular porque los ejemplares se crían en charcos temporales que se forman después de lluvias muy abundantes”, explicó a TN Sylvia Fischer, investigadora principal del Conicet y directora del Grupo de Estudio de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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El monitoreo de este mosquito, conocido técnicamente como Aedes albifasciatu viene desde hace 20 años en la Ciudad de Buenos Aires. Fischer aseguró que se han visto “muchas veces picos altos de abundancia” de ejemplares pero en períodos cortos, a principios de la primavera o del otoño, o a fin de esta última estación. Sin embargo, no tienen registros similares al panorama actual: muchos mosquitos y durante tanto tiempo.

La repetición de lluvias, explicó la investigadora, provocó la generación de esos charcos necesarios para el desarrollo de los insectos: “Veníamos de una sequía de tres años. Cuando comenzó a llover, se empezaron a generar varias camadas de estos mosquitos con cada lluvia consecutiva. Fue un proceso acumulativo que fue posible por la cantidad de lluvias fuertes que hubo en los últimos seis meses”.

Año atípico

La investigadora resaltó que la mayor cantidad de mosquitos no se da en un año normal sino que es el eslabón de una cadena de situaciones atípicas.

“Ahora tenemos una abundancia alta, atípica para la época. Pero todo el año fue atípico para esta región: situaciones de varios años seguidos de sequía, seguidos por una alta cantidad de lluvia muy seguida”, explicó.

Ejemplar de aedes albifasciatus. (Foto: Raúl Campos)

Ejemplar de aedes albifasciatus. (Foto: Raúl Campos)

En tanto, sumó que este insecto es propio de la región pampeana y que el territorio reúne las condiciones propicias para su desarrollo: “Este mosquito, históricamente, tenía abundancia alta en la región pampeana, que suele tener muchas depresiones en el terreno, que se secan y se inundan temporalmente. La región en la que estamos, topográficamente, es apropiada para que se genere esto”.

Modificación de comportamiento

La investigadora detalló que estos mosquitos tienen una buena tolerancia a las bajas temperaturas y se distribuyen en zonas de clima templado y frío. “Hasta en Ushuaia se vio esta especie en muy altas abundancias”, ejemplificó.

Pero si bien el frío no los mata, sí modifica sus procesos biológicos. Los mosquitos, en estos casos, tienen reacciones más lentas: “La capacidad de vuelo depende de la temperatura. Cuando hace frío, se aletargan y pueden verse muchos, pero casi ninguno está picando”.

“Este mosquito es un poco más torpe y con menor capacidad para escaparse que los habituales. Al ser más silvestre y que su fuente habitual de sangre sean animales y no seres humanos, no tiene buenas adaptaciones en estos entornos para escaparse con facilidad”, explicó.

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Fischer consideró que los mosquitos “no deberían durar mucho más” y que “hay ejemplares que viven mucho tiempo”: “Se mueren a las pocas semanas. Tendríamos que estar viendo esa disminución en las abundancias a medida que pasen los días”.

“Si se mantiene esta temperatura, aunque llueva mucho, el tiempo que les lleva su desarrollo va a hacer que no tengamos otro pico de abundancia”, concluyó.

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