sábado, 20 julio, 2024
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Qué será de nuestro planeta?

No hace falta ser científico para darse cuenta del terrible daño que se le está haciendo al planeta. Se ve claramente en el agua dulce, los océanos, los bosques y las selvas, e incluso en el aire que respiramos. ¿Qué será de nuestro planeta? Hay razones para tener esperanza. Descubra cuáles son.

AGUA DULCE

Sin agua no habría vida en la Tierra, especialmente sin agua dulce. De hecho, todos los seres vivos estamos compuestos principalmente de agua. Si no fuera por el agua de los lagos, los ríos, los humedales y los acuíferos, los humanos y los animales no tendríamos agua para beber ni se podrían regar los cultivos.

El agua dulce corre peligro

Aunque el agua cubre la mayor parte de nuestro planeta, según la Organización Meteorológica Mundial, “solo el 0,5 % de los recursos hídricos del planeta es agua dulce disponible y aprovechable”. Parece muy poca agua, pero es suficiente para sostener la vida. Sin embargo, cada vez el agua está más contaminada y es más difícil conseguirla. Esto se debe al cambio climático y a que estamos gastando más y más agua. Los expertos creen que, en unos 30 años, 5.000 millones de personas no tendrán acceso a agua potable.

Nuestro planeta: diseñado para preservar la vida

La Tierra está diseñada para que siempre haya suficiente agua para todos. Además de sus procesos naturales, el suelo, los seres vivos acuáticos y hasta la luz del sol contribuyen a purificar el agua. Veamos algunas pruebas que demuestran que nuestro planeta está diseñado para preservar la vida:

Está demostrado que en el suelo ocurren procesos que pueden eliminar del agua muchas sustancias contaminantes. Se ha visto que en los humedales hay plantas que absorben el nitrógeno, el fósforo y los pesticidas.

Los científicos han descubierto procesos físicos y biológicos que purifican el agua contaminada por sustancias orgánicas que se producen de forma natural. El agua, al fluir, disuelve estas sustancias contaminantes, y los microorganismos las descomponen.

Las almejas y los mejillones de agua dulce pueden extraer del agua sustancias químicas potencialmente dañinas en solo unos días, y tal vez de forma más eficiente que una planta potabilizadora.

Nuestro planeta retiene el agua gracias a un proceso constante conocido como ciclo hidrológico o ciclo del agua. Este sistema, junto a otros procesos naturales, impide que el agua se escape de la atmósfera y se pierda.

BOSQUES Y SELVA

A los bosques se les llama los pulmones de la Tierra, y con razón, pues son vitales para la vida. Los árboles absorben un gas que podría hacernos daño, el dióxido de carbono, y producen el oxígeno que necesitamos para respirar. Alrededor del 80 % de la vegetación y los animales terrestres viven en los bosques y las selvas. Sin esta vegetación no tendríamos futuro.

Los bosques y las selvas corren peligro

Para tener más tierras disponibles para la agricultura, cada año se talan miles de millones de árboles. En los últimos 75 años aproximadamente, se han cortado tantos árboles que la mitad de las selvas del mundo ya ha desaparecido.

Cada vez que perdemos un bosque, perdemos todas las cosas buenas que su ecosistema nos aporta.

Nuestro planeta: diseñado para preservar la vida

La capacidad que tienen los bosques que han sido deforestados para volver a crecer y extenderse aún más es impresionante. En los últimos tiempos, los ecologistas se han sorprendido al observar lo rápido que se recuperan los terrenos deforestados y vuelven a convertirse en bosques maduros. Veamos un par de ejemplos:

Algunos investigadores observaron el comportamiento de terrenos que se deforestaron, se usaron para la agricultura y luego se abandonaron. Un estudio que analizó 2.200 terrenos de América y África Occidental demostró que en 10 años el suelo puede volver a estar en buenas condiciones para darle vida a un nuevo bosque.

Según un estudio publicado por la revista Science, los investigadores calculan que en unos 100 años los suelos podrían regenerarse hasta el punto de recuperar una gran diversidad de árboles y seres vivos sin la intervención del hombre.

En Brasil, recientemente un grupo de científicos comparó el ritmo de recuperación de las selvas en zonas donde el ser humano prácticamente no había intervenido con las zonas donde se habían puesto en marcha planes de reforestación.

Hablando de este estudio, la revista National Geographic cuenta que los investigadores se llevaron una grata sorpresa al descubrir que, sin necesidad de plantar árboles, en tan solo cinco años estos terrenos estaban llenos de árboles autóctonos.

Aporte: revista !Despertad!

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