jueves, 18 julio, 2024
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Con el actual precio del dólar, Milei da un mensaje para que el campo saque la soja de los silobolsas?

En la foto, la situación parece inmejorable: con las compras por casi u$s2.000 millones realizadas en lo que va de abril, el Banco Central quedó a punto de tener reservas netas positivas y se encaminan a lograr en poco tiempo la meta que el gobierno le prometió al Fondo Monetario Internacional.

Esos números se complementan con las imágenes de los camiones entrando a la zona portuaria de Rosario: son unos 4.000 camiones por día -70% cargados con trigo y 30% con soja-, que alientan la expectativa de meses con altos ingresos de divisas.

Y el cuadro se completa con la euforia del mercado de capitales por las acciones y bonos argentinos, mientras el índice de riesgo país cae a su nivel más bajo de los últimos tres años.

Para quien tome en cuenta este panorama, no puede resultar sorpresivo que el presidente Javier Milei haya calificado como «una estupidez sin sentido» la sugerencia de que acelere el ritmo devaluatorio mensual –»crawling peg», en la jerga financiera-.

Su argumento es simple: el dólar paralelo está bajando, hasta casi igualar el dólar de los importadores -es decir, el mayorista más el impuesto PAIS, que hoy se ubica en $1.014-. Y la entrada de las divisas por la exportación agrícola harán que el dólar pierda todavía más fuerza.

El razonamiento oficial es que con una aceleración de la tasa devaluatoria no sólo se estaría yendo en contra de la tendencia del mercado sino que, además, se podría poner en riesgo el proceso de desinflación de la economía.

La entrada de camiones a la zona portuaria de Rosario llega a 4.000 por día, pero advierten que eso no necesariamente implica una venta inmediata

La entrada de camiones a la zona portuaria de Rosario llega a 4.000 por día

Sin embargo, cuando se observa la situación con más detalle, aparecen las dudas: ni la entrada de dólares está asegurada, ni la estabilidad cambiaria luce tan natural. Al menos, eso es lo que se observa tanto en el campo como en el mercado financiero.

Un arranque a baja velocidad

Lo cierto es que la «cosecha salvadora» está lejos de ser tal, y los productores agropecuarios no viven en absoluto un momento de euforia.

La entrada de camiones a la zona portuaria rosarina, que en dos semanas llegó a 30.000, es una cifra grande cuando se la compara con el desastroso panorama del año pasado, que estuvo afectado por una sequía histórica. En cambio, si se compara contra el 2022, que fue un año excelente en volúmenes de producción y exportación, ahí la cosa cambia. El ritmo de entregas de este año está un 25 por ciento abajo.

La situación climática no fue tan buena como se esperaba: en algunos casos por demora en la llegada de lluvias, en otras regiones por el exceso. Y, para colmo, las proyecciones en la cosecha de maíz se están revisando a la baja por culpa de la «chicharrita», una plaga que arruina los cultivos.

En realidad, los productores están en una actitud cautelosa, más dispuestos a guardar producto que a vender, salvo en las cantidades apenas necesarias para cubrir sus obligaciones financieras. De hecho, pocas veces se había llegado al momento de la cosecha con un nivel tan bajo de ventas con precio fijado.

Hablando en números, sobre una cosecha estimada en 50 millones de toneladas, apenas hay anotadas ventas por 800.000 toneladas. Es decir, apenas un 1,6%, lo que da la pauta de que los productores tienen la intención de retener la mayor cantidad de grano posible.

Esta situación que describen los productores parece contradictoria con la gran cantidad de dólares que está comprando el Banco Central. Sin embargo, hay una explicación: el ingreso de divisas de las últimas semanas no sólo se explicó por el sector agropecuario, sino que también hubo ventas extraordinarias en rubros como minería y energía.

Las proyecciones sobre entrada de divisas por la exportación agrícola se han moderado tras los reveses climáticos

Las proyecciones sobre entrada de divisas por la exportación agrícola se han moderado tras los reveses climáticos

Ni el precio ni el tipo de cambio

La realidad es que el humor que se percibe en el campo es que no es tiempo de vender sino de esperar. Y resulta elocuente el hecho de que uno de los productos más vendidos en los eventos agrícolas del año fue la silobolsa.

Y el motivo es simple: los productores consideran que hoy su ecuación de negocio no cierra, porque reciben un dólar de exportación a $899 -el resultado de liquidar el 80% al cambio oficial y el 20% al «contado con liquidación»- mientras deben importar sus insumos a un tipo de cambio importador de $1.014. Es decir, con una brecha de 13%.

Para colmo, no están satisfechos con el precio del mercado internacional: en el caso de la soja, la cotización de Chicago está en u$s433, bien lejos de los altos valores de los dos años anteriores.

Y, como se sigue aplicando la retención de 33%, el resultado es que al productor le queda en su bolsillo u$s222 después de liquidar en el mercado oficial y recomprar divisas en el paralelo. En otras palabras, retiene apenas un 51% del precio internacional, un promedio parecido al que le dejaba los programas de incentivo exportador de Sergio Massa, con la diferencia de que ahora tienen un dólar más alto para importar.

Los productores no dudan en calificar como «quebranto» el resultado de esta campaña, que para muchos cultivos dejará números en rojo. Y, para colmo, no hay buenas perspectivas climáticas para la próxima, dado que ya se está hablando de otro «año Niña» en 2025.

El mensaje de Milei a los productores

Es en ese marco que los analistas del negocio agrícola advierten que no hay que entusiasmarse más de la cuenta respecto del ingreso de divisas. Y que el hecho de que entren camiones al puerto rosarino no significa que inmediatamente haya liquidación de dólares.

Hay dos motivos en este momento que justifican la falta de urgencia para vender: uno es la expectativa de una recuperación del precio internacional para los próximos meses; el otro es la nueva especulación sobre el tipo de cambio.

«El gobierno te da una señal controvertida porque quiere que liquiden pero por otro lado te dice ‘en unos meses levanto el cepo y unifico el tipo de cambio'», sintetiza Javier Buján, directivo de Kimei Cereales, entrevistado en Canal Rural.

«El productor ve que Milei hasta ahora hizo lo que dijo, y si la señal es que unificará el tipo de cambio, entonces se ganará esa diferencia de brecha que hoy tiene. Todo eso frena la venta, es algo lógico por los precios de quebranto que hay ahora», agrega.

Milei salió a desarmar versiones sobre un mayor ritmo devaluatorio y dio a entender que el peso puede apreciarse más

Milei salió a desarmar versiones sobre un mayor ritmo devaluatorio y dio a entender que el peso puede apreciarse más

Es en ese marco que las declaraciones de Milei sobre la política cambiaria adquieren otra significación: no solamente le está hablando al FMI y al mercado financiero para alejar expectativas de devaluación. También le está enviando una señal al campo, para que no se especule con medidas cambiarias en el corto plazo.

Hoy la euforia inicial dejó paso a la cautela. Los analistas consideran que, en la medida que los productores agrícolas sigan esperando que haya una devaluación que lleve su precio de exportación al actual nivel del «contado con liqui» o más, entonces la exportación de granos y liquidación de divisas se dará a un ritmo mucho más lento de lo esperado, y los silobolsas volverán a estar llenos.

«Un mayor atraso, con precios que todavía se mueven a un ritmo muy superior al 2% mensual del crawl puede empezar a generar tensiones. Mayores expectativas de devaluación podrían incidir en menores liquidaciones y en renovadas presiones sobre las cotizaciones paralelas», observa un informe de la consultora LCG.

Las tajantes definiciones de Milei son una prueba de que el gobierno está dispuesto a pulsear en la pelea de las expectativas del mercado.

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