martes, 23 julio, 2024
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La batalla del Congreso, Gabinete inconcluso y el Papa Francisco juega a la política

Tan fácil que salga, como que no

En Diputados hay un número fácil de salir, y otro difícil de salir. El número fácil son los 107 votos que puede juntar el peronismo y la izquierda para rechazar el proyecto de ley ómnibus. No cuesta lograrlo, aunque sí remontar los 22 que le faltan para lograr el quórum y forzar el rechazo del paquetazo.

Pesa la cuarentena de la sociedad, que ha tendido un cerco sanitario en torno al peronismo que gobernó hasta diciembre y que se suicidó yendo a elecciones con el ministro de la inflación como candidato, acompañado del jefe del Gabinete de esa inflación.

El número difícil de lograr son los 129 votos necesarios para imponer el quórum en favor de un dictamen de mayoría, que por lo menos habilite el debate. Los normales de la Cámara suman 94 votos -PRO, UCR, bloque Pichetto-. Pueden salvar al

Gobierno de hundirse en el fracaso frente al peronismo unido. Lo harían si se suman a los 38 votos de La Libertad Avanza. Serían ya 132 votos holgados.

El oficialismo militante explica que el Congreso tiene un problema con el Gobierno, que lo presiona y mortifica. Es lo contrario, el problema lo tiene el Gobierno con el Congreso y se comporta en consecuencia: en dos semanas de debate en el Plenario de Comisiones ha bajado casi todas las banderas.

Si no cierra el acuerdo con los normales, se sometería a un dislate de destino incierto: discutir los artículos de la ley ómnibus en el recinto, uno a uno, en discusiones que llevarían meses, en cualquier caso. Y ni pensar en la discusión en particular, en donde necesita mayorías que no tiene.

La ilusión del escrache

Se ilusiona el Gobierno con que va a asustar a los legisladores con pantallazos de amistad por parte de la TV militante. Lo ciega la inexperiencia. Además, clausuró la transmisión en directo del Plenario de Comisiones por el canal oficial de los Diputados. El debate se encapsuló en YouTube, y el promedio de audiencia de esa red estuvo en alrededor de 20 mil seguidores. No es la mejor herramienta para amedrentar al Congreso.

«El país va a estar pendiente de que esta ley salga», imaginó Martín Menem en el reportaje de Clarín de este domingo. En parte lo ayuda que en los bloques con los cuales debe negociar -si quiere llevar un dictamen acordado al recinto la semana que viene- no identifican un liderazgo que logre sentar a todos en una mesa, para coincidir en el semáforo final.

Esa mesa deberá ponerles luz verde a las necesidades de coyuntura del Gobierno, luz amarilla a lo discutible y frenar con luz roja las extravagancias que la gente grande debe discutir en sesiones ordinarias, como la cesión de facultades y las emergencia sine die.

No hay en la Cámara hoy un Mario Negri, que hasta diciembre pasado encendía la luz en su despacho del bloque radical y podía sentar hasta siete jefes de bloque de todos los partidos para disparar alguna negociación que le pusiera freno al oficialismo de entonces.

Misión posible: “despendejar” el proyecto

Ni el bloque del PRO, ni el radicalismo, ni la Libertad Avanza pueden liderar esa mesa. Están divididos en cuanto a apoyar o no, y cómo, al oficialismo. Los debilita la ambigüedad, un veneno de la vida legislativa, que es una instancia cuantitativa.

Sólo el bloque de los 23 de Hacemos Coalición Federal puede aportar al hombre para esa misión. Hay dos que podrían encarnarla. Uno es Miguel Pichetto, que está sobrecalificado para la tarea por su experiencia y la noción de Estado que transmite a sus posiciones. Ocurrente, lanzó la consigna para esta semana: hay que «despendejar» el proyecto. O sea, sacarle las pendejadas, dignas de pendejos, diríase en un recorrido de ese campo semántico.

El otro que tiene experiencia para esa tarea es Emilio Monzó, prestidigitador capaz que juntar lo injuntable y reivindicador de la rosca como método. Pichetto y Monzó recortan hacia algunos sectores que se resisten a reconocerles señorío. Pero se superará esta semana para que el Gobierno salga del enredo. No hay vacíos en política que la racionalidad no cubra.

Cada cual tiene su propio abismo

Olivos cree que el país está cerca del abismo. Es discutible y quizás el Gobierno confunde la línea del horizonte entre el cielo y el mar, como los pilotos al atardecer. Puede creer que hay abismo atrás, el que heredó, y hacia adelante, el que amenaza el futuro de su modo de gobernar desde el cesarismo y la intransigencia.

A medida que pasan los días parece perder importancia el propósito de reformar nada. Lo que logra es poner a todos en estado de asamblea permanente, pensando que mediante la discusión de todo lo divino y lo humano, se puede recomponer un mapa político que le permita el Gobierno arrancar de una buena vez su gestión.

Las designaciones del Gabinete no llegan y son tantas como las cesantías de funcionarios que duran horas en los cargos. La falta de transparencia en el reclutamiento desdibuja los objetivos. Hay algún ex ministro de Economía de los ’90 que propone y logra designaciones, sin ejercer cargo ni tener firma.

En otro rincón de la caja negra, un estudio de abogados revisa propuestas de designaciones y abrocha o rechaza nombres. Emula otras épocas, como cuando el peronismo sometía las designaciones en defensa y seguridad al examen previo del CELS.

Patagónicos en pie de guerra

Para colmo, se alzan críticos en donde no los había. Lo prueba la reunión de gobernadores patagónicos del jueves pasado en la residencia neuquina de El Messidor, sede de las más memorables conspiraciones que en el mundo han sido. Estuvieron todos los mandatarios de la región, menos el santacruceño Vidal, que siempre tiene otra cosa que hacer.

El grupo (ojo que es una multipartidaria) firmó un comunicado en el que rechaza, con una fuerza no conocida hasta ahora por ningún sector, buena parte del contenido del DNU y de la ley ómnibus. La cantidad de diputados y senadores que juntan las provincias patagónicas es otro interbloque bisagra para cualquier proyecto legislativo.

En debates como éstos, cualquier pelo hace sombra en la tierra. Bastó la crítica leve que rionegrinos y misioneros pusieron en el Senado a la Ley de Boleta Única, un proyecto manso y tranquilo, para que se congelase el debate y la actividad misma del Senado. Las 6 provincias tienen 30 diputados (5 cada una) y 18 senadores. De los diputados, salvo César Treffinger de Chubut, todos se alinean a lo que digan sus gobernadores.

Lanzan batalla del petróleo

Los patagónicos, como aperitivo, citaron para este miércoles en el Consejo Federal de Inversiones a una cumbre de los distritos que integran la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPIH). Piden que se deroguen los artículos que le disputan el uso de los recursos petroleros a las provincias, amparados por mandato constitucional.

Esto implica eliminar más de 30 artículos del proyecto de ley. De un plumazo reclaman que se borre todo el capítulo que afecta a la industria pesquera. El documento agrega: «No creemos en la necesidad de privatizar todas las empresas estatales, sino en hacerlas eficientes y rentables».

Piden que «el monto máximo a gravar con derechos de exportación a los hidrocarburos no pueda superar el 8% actualmente vigente». También reclaman la compensación por la quita de coparticipación por baja de ganancias e IVA mediante el reparto del gravamen al cheque. Además, piden participar de las decisiones sobre el destino de las centrales hidroeléctricas cuyas concesiones están ya vencidas.

Si a esto se suma el rechazo a las reformas electorales de los gobernadores no peronistas, ante Guillermo Francos en el zoom de la semana que pasó, el camino para tener el acuerdo legislativo se le complica más al gobierno.

El chubutense “Nacho” Torres, del PRO, cerró un eslabón con el radicalismo al respaldar una queja de Rodrigo de Loredo ante las amenazas del Milei al Congreso. “La agresión y las acusaciones no pueden ser el modus operandi para quienes no piensan igual en algún tema”, dijo este domingo.

Milei es punto, Bergoglio es banca

Se ocupó Roma de dejar en claro que, en la gerencia de las fuerzas del cielo, Milei es punto y Bergoglio es banca. El padre Jorge no iba a dejar pasar una respuesta de ajedrez al gesto de Milei de ir antes a Israel que al Vaticano. Le hizo un caño -vale doble- y citó a Alberto Fernández para este lunes.

Había avisado el pontífice el año pasado que iba a recibirlos a los dos. A Milei cuando pidiera y a Alberto después de que dejase el cargo. El estado aún gaseoso de la administración Milei posterga gestos, para quienes estas cosas son importantes.

Oscar Ojea fue invitado a tener una reunión con Karina, a quien llaman exageradamente «La hermanísima», evocación del apelativo que en la España franquista le daban al cuñado del dictador Ramón Serrano Suñer: el «Cuñadísimo».

El jefe de los obispos se extrañó de que fuera invitado por una jerarquía menor y a solas, no con la mesa del Episcopado. También le extrañó la rigidez de la anfitriona cuando le hizo saber que, en materia religiosa, el presidente debería hablarles a todos los argentinos.

Fue un gesto hacia manifestaciones de fe que Milei hizo en público en un estado laico, pero de tradición católica como la Argentina. Alberto tenía preparada la visita en noviembre pasado, pero Roma prefirió que fuera después de dejar el cargo de presidente. También Cristina tenía lista una cita de agenda con Bergoglio, pero la bajó cuando se le enredó con otra visita a la universidad de Nápoles.

Que no menee mucho Milei las relaciones, porque en una de esas le ponen como réplica una audiencia con Cristina. Bergoglio, cuando anuncia que recibe a uno, a la hora recibe a su adversario. Las fuerzas del cielo son así.

Malón pío rumbo a Roma

La canonización de Mama Antula el próximo 11 de febrero mueve los cajoncitos que esperan su lugar en la sala. El Presidente prometió estar, aunque no se sabe cómo responderá al gesto vaticano de haberle dado precedencia a Alberto en la audiencia de este lunes, a la que Fernández acudirá solo con su hijo -su esposa permanece en Madrid-.

Hay un enjambre de nombres para ocupar la Secretaría de Culto (que es una sucursal del culto católico en el Gabinete) y la embajada en El Vaticano. Roma espera que el Gobierno resuelva si quiere tener una relación formal con Francisco -como la que tuvo Macri-, o quiere tender un puente.

La canonización de Mama Antula tiene hondura de misterio para Francisco, para quien es central la reivindicación del martirio de los jesuitas de América, a quienes defendió Mama Antula en vida. Seguramente Gerardo Zamora, gobernador de Santiago del Estero, en donde nació la santa, encabezará una delegación de la oposición.

Jorge Macri prepara una comitiva para el 11 de febrero, que integrará el secretario estratégico Fulvio Pompeo. Se anota, también, aunque a título personal, la ex diputada y secretaria de la administración porteña Victoria Morales Gorleri, que está en la lista corta de los candidatos a ocupar la embajada en El Vaticano.

En una expresión de ambigüedad jesuítica habló este domingo de venir a la Argentina antes de fin de año. Al hablar de viajes, afirmó: «En agosto tengo que hacer el viaje a Polinesia, y luego de esto se haría el de Argentina… si se hace». Clarísimo, se haría si se hace. Pelota pisada.

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