sábado, 20 abril, 2024
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Él hace nuevas todas las cosas. El plan económico

Vamos camino hacia una nueva Argentina, un nuevo país, con profundas transformaciones en la macroeconomía que nos lleva a abruptos cambios en la forma de hacer negocios. Quien entienda más rápido el modelo de desregulaciones tendrá una ventaja.

El camino recorrido las últimas décadas nos dejó con un déficit fiscal inmenso que representa 5 puntos del Producto Bruto, sin reservas en el BCRA, con los salarios y jubilaciones en mínimos internacionales, una inflación del 200% y el escándalo de más de 45% de argentinos en la pobreza, que se agrava considerando a niños y adolescentes (6 de cada 10 vive en hogares pobres). No hay duda de que hay que cambiar y renacer.

Todo es nuevo, el actual plan busca cubrir, con ingresos fiscales, todos los gastos e intereses de deuda a vencer. Es un enorme cambio ya que hace 13 años que convivimos con déficit fiscal. Por eso nadie nos presta dinero. Tenemos tipo de cambio alto, cuando durante años estuvo atrasado. Se privatizarán empresas del Estado, en un proceso donde se encamina la economía hacia el libre mercado.

Antes se gastaba por encima de los ingresos, se emitía para pagar cubrir la cuenta y se absorbía el exceso monetario vía deuda del BCRA (Leliq). Ahora no se emite, por lo que no es necesario la herramienta de absorción del Banco Central. Nos dirigimos al equilibrio fiscal con dos puntos del PBI que cubren nuevos impuestos, principalmente retenciones a la exportación y otros tres puntos del PBI de achique de gasto. Por dos puntas se busca solucionar la macro, superávit fiscal del tesoro y menos deuda del BCRA.

Desaparecen las mal recordadas Letras de Liquidez y solo se les permite utilizar a los bancos los pases pasivos de un día, a los que les redujeron la tasa al 100% y al tiempo que se norma la tasa de referencia Plazo Fijo en 110% (antes ambas en 133% TNA). La baja en las tasas a los bancos es de 33 puntos de 133 a 100% y es un ahorro en intereses para el BCRA y menos emisión para pagarlos.

Por otro lado, se presiona de esta forma a los bancos para que presten a menores tasas, ya que su costo de la materia prima, los plazos fijos, bajaron un 20%. También se encamina a arreglarse la deuda con los importadores que tenía el BCRA, que era mayor que la explosiva bola de Leliq y estaba en dólares. Como no se puede pagar al exterior, se les otorgó a los acreedores un bono a 5 años al 5% en dólares, que serán cubiertos a medida que el país obtenga dólares por medio de exportaciones. A los nuevos importadores se les autoriza a importar, pero solo pueden pagar a partir de abril, fecha en la que se estima que comienzan a ingresar algunos dólares por la cosecha.

De esta manera se corrige el balance del BCRA, que pasa a tener reservas positivas por 21.000 millones de dólares y pasivos 37 millones de millones de pesos, lo que nos da un dólar técnico de $1.600, la diferencia con los libres que cotizan en mil se explica por las expectativas que el actual programa nos muestra y lleva la brecha a menos del 20%, cuando había superado el 100%. Otra forma de explicar por qué los dólares libres cotizan debajo de mil pesos es dado que, con equilibrio fiscal, se deja de emitir para financiar gasto, por lo que hay menos pesos que corren al dólar.

Siempre las variables financieras se mueven más rápido que las de la economía real, por dicho motivo entendemos que en algunos meses veremos las variables reales, medidas en inflación, mejorando, aunque debemos esperar varios meses todavía.

Con el dólar súper alto actual, se achicó brecha subiendo el mayorista, de abajo hacia arriba y mejora la posición de los dólares que ingresan por exportación. Lo negativo es que se actualizaron los precios del mercado interno que antes estaban atrasados y se anclaron a los valores altos del nuevo dólar, mientras que los salarios no subieron, por lo que faltarán ventas en la economía -cayó el consumo en diciembre, con una inflación que rondará 30%-, es decir hace su aparición con más fuerza la temible recesión.

La baja de la tasa de interés, con un aumento de precios es igual a licuación de pesos y salarios y jubilaciones se manejan en esa manera. Por un lado, se subió el tipo de cambio de 300 a 800, un 352%, mientras que la inflación anual esta en aproximadamente la mitad, por lo seguramente, esta, va a ir tras el dólar y veremos más inflación en el corto plazo.

Este plan deja en el camino a quienes realizaban negocios con el Estado y se enriquecían con los recursos de todos, no más gente que perciba ingresos sin trabajar, cambia la forma de hacer obra pública y se terminarán los subsidios al transporte y energía, se pagará el valor que corresponde -habrá más consumo responsable de los servicios-, como se hacía en la Argentina previa al 2001 y como es en todo el mundo.

Quien hace nueva todas las cosas es Jesús, el Mesías, el Salvador, y el camino a su encuentro es el que les proponemos (Ap, 21-5). Por su parte, nuestro presidente intenta, por los medios planteados en el DNU y las leyes enviadas al Congreso, lograr el crecimiento de nuestra amada Argentina, aunque el camino no está exento de tensiones. 

La palabra final la tendrá la política y los empresarios que decidan invertir. El apoyo popular lo demostrará a través de la política y el apoyo económico se manifestará cuando llegue la inversión y con esta el empleo y el crecimiento.

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