miércoles, 22 mayo, 2024
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Por sí o por no?: los argentinos definen al próximo presidente entre Milei y Massa

Por Emiliano Rodríguez

La Argentina elegirá a un nuevo presidente de la Nación en un balotaje que, según consultores políticos, podría resolverse por escaso margen, voto por voto, en medio de un escenario de aparente paridad entre los aspirantes a la Jefatura de Estado Sergio Massa y Javier Milei de cara al acto electoral.

Cada uno a su manera y con sus modos, Massa y Milei dieron todo de sí mismos en las últimas semanas en la recta final de la campaña electoral, en procura de seducir en especial a los indecisos, a quienes escogen qué boleta introducirán finalmente en la urna en las horas previas a los comicios, y este domingo uno de los dos se convertirá en el sucesor de Alberto Fernández.

El ministro de Economía, en una Argentina con una inflación cercana al ¡150 por ciento anual!, intenta alcanzar el pináculo de su largamente fluctuante carrera política, en la que se columpió en años recientes y sin sonrojarse del regazo de Cristina Fernández de Kirchner a la falda de su archienemiga Margarita Stolbizer, para luego volver a asociarse con el kirchnerismo, que ahora patrocina su cruzada en busca de la Casa Rosada. Enfrente se para Milei, un «outsider» dispuesto a frenar su camaleónica marcha.

Pero claro, la figura de Milei también genera desconfianza y temor por fuera de su núcleo duro de votantes, esa densa masa de ciudadanos hastiados de la política tradicional y su falta de respuestas -o de capacidad- para resolver los problemas más acuciantes de la sociedad, vinculados especialmente con la economía familiar y la seguridad urbana. La atolondrada personalidad del libertario, su discurso ácido, descomedido y vulgar por momentos, y sus ruidosas propuestas ocasionaron durante la campaña electoral un barullo que podría jugarle en contra en su disputa mano a mano con Massa por el poder.

Si bien todas esas particularidades del «combo Milei» le permitieron al fundador de La Libertad Avanza (LLA) experimentar un crecimiento exponencial en apenas dos años, para ubicarse hoy en una sorpresivamente concreta posibilidad de transformarse en presidente de la Nación, su verborragia sin filtros (a tontas y a locas hace un tiempo, algo más moderada y controlada en las últimas semanas) generó un terreno fértil para que el oficialismo echara a rodar una descomunal campaña de miedo en vísperas de las elecciones de este domingo.

Sobre «represión y sangre en las calles» llegaran a hablar sin miramientos algunos funcionarios de primera línea de la coalición gobernante, en el caso de que gane Milei. En cierta medida, ese «salto al vacío» que supondría una victoria del economista libertario genera, a priori, una dosis elevada de incertidumbre, de igual modo que un dilema para quienes optaron por otras ofertas electorales el pasado 22 de octubre, por fuera de LLA y de Unión por la Patria (UxP): ¿a quién elegir en el cuarto oscuro, a un «malo conocido» como Massa o a un aparente «peor por conocer», como plantea el oficialismo de Milei?.

Que Massa sea efectivamente parte del problema, y no de la solución, explica en gran medida el caudal de sufragios que obtuvo el líder libertario primero en las PASO de agosto y luego en los comicios generales del mes pasado, más allá de que ese domingo el «miedo» le ganó a la «bronca» en las urnas. De cualquier manera, en un escenario de gran paridad, como el que existiría hoy según consultores políticos, el titular del Palacio de Hacienda luce como favorito para imponerse en su pulseada contra Milei, pese a que más de seis de cada 10 ciudadanos le bajaron el pulgar en la primera vuelta electoral.

LOS ATRIBUTOS DEL

«POLÍTICO PROFESIONAL»

El «aparato» peronista, el despliegue territorial y sobre todo los votos el conurbano bonaerense, de las populosas secciones primera y tercera en la Provincia, con el bastión justicialista de La Matanza a la cabeza, apuntalan el sueño del tigrense de alcanzar la Presidencia de la Nación este año. A estos atributos que supo forjar UxP se suma la campaña de terror que abanicó a todo ritmo el oficialismo en semanas recientes. Pero claro, la pregunta que se impone en este contexto es: ¿por sí o por no (parafraseando al propio ministro de Economía en su último debate con Milei), le alcanza a Massa para ganar? ¿Le alcanza al «político profesional», al «animal político», al «político de carrera» ahormado por la «política tradicional» argentina para vencer a un dirigente «recién llegado» a las grandes ligas que, como mínimo, dice proponer algo distinto?.

El equipo de comunicación del libertario supo trabajar en los últimos días el concepto de «continuidad o cambio», con un Milei insistiendo en su embestida contra el oficialismo y recurriendo a un acuerdo rabiosamente pragmático con el macrismo en su afán de tumbar al peronismo kirchnerista del poder. En este sentido, atrás quedaron en definitiva las diferencias de ocasión con Patricia Bullrich cuando ambos se fundieron en un abrazo -y a los besos- en Córdoba el jueves pasado, en el acto de cierre de campaña de LLA.

De ninguna manera fue casual la presencia de Bullrich en el escenario, ni mucho menos el lugar elegido por Milei para coronar sus actividades proselitistas de cara al balotaje, mientras Massa procuraba enviarle un guiño al «voto joven» del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) haciendo «pogo» en un patio de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini junto con estudiantes de ese colegio porteño.

Toda la franja central del país, compuesta por Mendoza, Córdoba, Santa Fe y en menor medida Entre Ríos y San Luis, aunque especialmente la provincia mediterránea, cumplirá este domingo un rol crucial para contrapesar los votos de Buenos Aires y sobre todo del conurbano, en el caso de pintarse de violeta, como se espera que suceda según diversas encuestas. Milei lo sabe, de igual manera que sus nuevos aliados políticos, Bullrich y el ex presidente Mauricio Macri.

En el caso de Macri, el respaldo que obtuvo de parte del votante cordobés en 2015 resultó determinante para que el ahora aspirante a la vicepresidencia de Boca se alzara con la victoria en el balotaje de aquel año frente a Daniel Scioli. Y cuatro años más tarde, el apoyo que recibió en las urnas el ex jefe de Estado en Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, San Luis y en Santa Fe (aunque algo menor), junto con la ciudad de Buenos Aires, no fue suficiente para evitar su derrota en manos de Fernández, forjada especialmente a partir de los votos bonaerenses.

El 22 de octubre pasado, Massa terminó cuarto y cómodo en Córdoba, por detrás de Milei, del gobernador saliente Juan Schiaretti y de Bullrich, a más de 460 mil sufragios de diferencia con relación al libertario. En ese distrito, con respecto a la primera vuelta electoral, suman ¡más de 1,2 millones! los votos que quedaron en disputa, tomando en cuenta el caudal cosechado por el caudillo peronista local, la ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio y la izquierdista Myriam Bregman.

En tanto, en el conurbano bonaerense, Massa obtuvo una diferencia de más de 925 mil sufragios en la tercera sección electoral y superior a los 620 mil en la primera, un pequeño bastión del Frente Renovador en el Gran Buenos Aires. Solo en La Matanza el contendiente de UxP a la Casa Rosada se distanció de Milei en más de 240 mil votos. Especialmente en esa región del país será clave el trabajo de fiscalización para las aspiraciones de LLA de triunfar en los comicios, más allá de los fantasmas de «fraude» que echaron a revolotear en estos días los libertarios y que les valió un tirón de orejas de parte de la Justicia.

Cuidar las boletas para tratar de ganar: de eso se trata el gran desafío que afrontarán los libertarios este domingo en los distritos más poblados de la Argentina, en el marco de una segunda vuelta electoral en la que claramente está por verse quiénes serán los que, en definitiva, tendrán la «última palabra» a la hora de la designación del próximo presidente de la Nación. ¿Serán los bonaerenses del Conurbano, serán los matanceros o los mendocinos, santafesinos y cordobeses? Las urnas lo dirán. 

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