martes, 23 abril, 2024
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La dolarización retrocede pero la incertidumbre sigue

El fantasma de la dolarización total de la economía en el corto plazo perdió fuerza con el resultado de la primera ronda electoral y eso puede jugar a favor de cierta estabilidad del dólar en el cortísimo plazo.

El mercado llegó a la elección con un nivel de cobertura cambiaria extremo (todo tipo de dólar presente y futuro, bonos globales, bonos dólar link, etc) pero ahora conoce que la temida dolarización de Javier Milei tiene menos sustento político.

Tal vez muchos de los «comprados» esperando una devaluación en el corto plazo deban darse vuelta para atender obligaciones financieras apoyados, también, en la creencia de que Sergio Massa intentará por todos los medios de evitar otra devaluación como la del 14 de agosto.

Sin mucha información, anoche los operadores del mercado financiero apostaban a que Sergio Massa, ganador de la primera vuelta electoral, suscriba el viejo precepto futbolero de «equipo que gana no se cambia».

La receta que viene aplicando desde hace un año: atrasar al dólar oficial y las tarifas respecto de la inflación, mantener a capa y espada el cepo cambiario para la mayoría de los pagos al exterior y emitir para poner pesos en los bolsillos de los consumidores.

¿Por qué va a cambiar Massa su estrategia electoral si le dio resultado político a pesar de que la inflación acumuló 25% en dos meses y la pobreza creció hasta el 40%?

Sergio Massa, ministro de Economía y candidato presidencial de Juntos por el Cambio.  Foto: Reuters/Martin CossariniSergio Massa, ministro de Economía y candidato presidencial de Juntos por el Cambio. Foto: Reuters/Martin CossariniAl ministro-candidato le va a costar mantener en $350 el dólar oficial hasta el balotaje cuando en el mercado existe la convicción de que hay una devaluación en el horizonte cercano y la brecha cambiaria con el contado con liquidación es de 164%.

El gobierno tiene en cartera el segundo tramo del swap del Banco Central de China que equivale a US$ 5.200 millones para utilizar en las 33 ruedas financieras que faltan hasta el 10 de diciembre.

Y esa cifra es neta de los US$ 2.587 millones que Massa debe pagarle al Fondo Monetario Internacional esta semana, aunque en Economía especulaban con una posible postergación.

Sea como sea, las reservas netas del Banco Central están en el plano negativo en torno de US$ 7.500 millones y el pago al FMI profundizaría esa «negatividad».

Con Massa apostando todo a no devaluar otra vez, y aferrándose al dólar oficial de $350 (el viceministro Gabriel Rubinstein había adelantado que se mantendría en ese nivel hasta el 15 de noviembre) un dato a considerar es que con el swap chino cuenta con US$ 158 millones por jornada hasta el 10 de diciembre.¿Será suficiente?

Sergio Massa, ministro de Economía y candidato presidencial de Juntos por el Cambio. Foto: Emiliano Lasalvia / AFPSergio Massa, ministro de Economía y candidato presidencial de Juntos por el Cambio. Foto: Emiliano Lasalvia / AFPCon Massa aferrado al dólar oficial de $350 hasta el balotaje para que el que devalúe sea el presidente entrante, aunque sea él, se presenta otro de los grandes interrogantes.

Entre Massa y Milei hoy no hay incentivos para cooperar en la transición: el ganador quiere el dólar lo más calmo posible y el desafiante ya dijo que cuanto más alto esté el dólar eso favorecerá la dolarización que impulsa.

El ministro ya probó la dolorosa experiencia de devaluar sin aplicar un plan que baje simultáneamente el déficit fiscal con el salto cambiario de 20% del 14 de agosto (el día después de las PASO) que desató una disparada de precios con un aumento del costo de vida de 25%.

Y sobre ese punto Massa ya sacó la cuenta entre el costo de haber devaluado e incentivado la inflación y el beneficio político que le rindió el «Plan Platita» con bonos y aumentos para jubilados, baja de Ganancias y congelamiento de tarifas y dólar.

Faltando 33 ruedas hasta la asunción del próximo Presidente, no cabe esperar cambios respecto del esquema tradicional que encaran los gobiernos argentinos en períodos preelectorales: mantener al dólar oficial y a las tarifas atrasadas e intentar expandir el consumo.

Por el lado de Javier Milei, que se llegó a ver como posible ganador en primera vuelta, ¿cabe esperar una revisión de la estrategia de plantear la dolarización total de la economía y la eliminación del Banco Central como el único camino para combatir la inflación?

¿Cuanto habrá incidido su llamado a no renovar los depósitos en pesos porque el peso, según sus palabras, «vale menos que excremento para asustar a los ahorristas?

El resultado de la elección de ayer no permite despejar el riesgo de la transición y más en un mercado que, cuando pensaba en un balotaje entre Massa y Milei lo hacia suponiendo que el libertario ocuparía el primer puesto.

Ahora con Massa como el más votado, las dudas giran en torno a qué capacidad tendrá Milei de atraer a los votantes de Junto por el Cambio después de sus reiterados ataques a «la casta».

Mientras los alineamientos políticos frente a Massa y Milei se irán perfilando, el trasfondo de la economía seguirá pesando y la necesidad de un programa de estabilización seguirá presente.

El tránsito de corto plazo será difícil porque la herencia que dejará o se auto dejará Massa es muy pesada y caracterizada por la falta de dólares y de confianza.

Así como se puede arriesgar que un motivo del voto a Massa fue el plan «Platita» , tambien puede leerse que el 60% del electorado ( Milei, Bullrich y Schiaretti) votó a favor del equilibrio fiscal y de una economía con menos impuestos y controles que la implementada por el gobierno.

Después de la trepada que llevó al dólar blue al record de $1.050 y encendió todas las luces rojas sobre la expectativa de una devaluación, un interrogante es si el resultado de la primera ronda de las elecciones deja margen para alguna descompresión duradera.

La estrategia de emparchar los parches con nueva deuda o de alejarse fiscalmente de los compromisos asumidos con el FMI para financiar el consumo antes de las elecciones, más al miedo a la dolarización o a la eliminación del Banco Central, ayudaron a un resultado electoral que no despeja la incertidumbre cambiaria.

El riesgo de transición cambió de posición algunas de las dudas pero el horizonte sigue siendo claramente incierto.

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