sábado, 20 julio, 2024
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Una disputa diplomática obliga a cancelar un partido del equipo saudí de Benzema en Irán

A veces, lo acordado en los despachos no es aceptado por la sociedad. Y, a menudo, los campos de fútbol se convierten en escenarios donde estos desacuerdos se constatan. En el estadio Naghsh-e Jahan de la ciudad iraní de Isfahán, solo hizo falta una estatua del exgeneral iraní Qasem Soleimani para poner de manifiesto que la normalización de relaciones entre Irán y Arabia Saudí no va tan viento en popa como sus autoridades presumen.

Después de siete años sin vínculos diplomáticos y apenas unos cuantos meses de reconciliación, los jugadores del equipo saudí Al Ittihad, el conjunto del exmadridista Karim Benzema, se han negado a salir al terreno de juego este lunes y compartirlo con aquel busto para enfrentarse al Sepahan iraní. Para bien o para mal, la geopolítica siempre alcanza al fútbol. 

Qasem Soleimani es visto por los iranís como un héroe. Un mártir, más bien, tras ser asesinado por las fuerzas estadounidenses en el 2020. De ahí que vistieran el césped con su busto. A cargo de la Fuerza Quds, el especializado brazo de operaciones exteriores del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el comandante desempeñó un papel central en la dirección de las actividades de Irán en todo Oriente Medio durante varias décadas.

Aplazamiento por «circunstancias imprevistas»

Para los saudís, es un arquitecto clave de la política iraní que incluye el armamento, entrenamiento y liderazgo de grupos armados en toda la región, incluidos combatientes del grupo rebelde hutí en Yemen. Arabia Saudí lleva desde el 2015 luchando contra ellos en la guerra de Yemen. Por eso, los jugadores del Al Ittihad no han querido salir del túnel de vestuarios y toparse con el rostro de Soleimani. 

Después de media hora de retraso, la negativa a jugar el partido de la Liga de Campeones asiática ha provocado su aplazamiento “debido a circunstancias imprevistas”. Unos 60.000 fans han perdido la oportunidad de ver al campeón saudí y a sus recién llegadas estrellas venidas del Reino Unido, N’Golo Kante y Fabinho.

Varios vídeos en redes sociales muestran a forofos iranís enfadados. “No queremos política en el fútbol”, gritaban. “La CFA [Confederación Asiática de Fútbol] reitera su compromiso de garantizar la seguridad de los jugadores, los árbitros del partido, los espectadores y todas las partes interesadas involucradas”, ha dicho la CFA en un comunicado. “Este asunto se remitirá ahora a los comités pertinentes”, han afirmado. 

Fiebre Ronaldo en Irán

La televisión saudí Al Ekhbariya ha mostrado imágenes del equipo saudí en el aeropuerto de Isfahan, informando de que volvían a casa. El pasado 19 de septiembre el club saudí Al Nassr de Cristiano Ronaldo jugó un partido histórico en Teherán al ser la primera vez que un club saudí juega en Irán desde 2016. Este incidente llega un mes después de un acuerdo “innovador” entre ambas potencias regionales para retomar la celebración de partidos de fútbol de ida y vuelta entre clubes tras siete años compitiendo en sedes neutrales debido a preocupaciones por la seguridad. Este pacto fue el último de una serie de gestos de acercamiento motivados por la reconciliación anunciada en marzo gracias a la mediación de China

Tras siete años enfrentados en varios conflictos en toda la región, Irán y Arabia Saudí reestablecían así sus vínculos diplomáticos y se comprometían a reabrir sus respectivas embajadas. Pese a los esfuerzos de ambos y otros actores para rebajar las tensiones, aún las relaciones se mantienen tirantes. Aún así, quedan muchas heridas que no se han cerrado. Sobre el césped, cuesta hacer desaparecer los rencores, tapados con unos cuantos billetes y promesas en los despachos de los gobernantes. Aún no se ha fijado una nueva fecha para el partido entre Al Ittihad y el Sepahan. Está por ver si podrán llegar a un acuerdo. 

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