jueves, 18 julio, 2024
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Facundo Arana quiere subir una montaña de siete mil metros al lado del Everest: «Nunca nada me detuvo»

Cada instante en este plano le saca una sonrisa a Facundo Arana. Pero “este plano” no es un encuadre que espera señal de acción para dar lugar a la siguiente toma. Es, más bien, la secuencia de un generoso presente -y devenir- que el actor y músico argentino abraza en un loop de gratitud eterna.

“Me di cuenta que así comas arroz toda tu vida, si tu alma está sonriendo sos la persona más feliz del mundo”, suelta, con la misma sonrisa que se deja descifrar al teléfono. Mientras la ventanilla de un auto en movimiento, camino a casa, le regala postales porteñas del primer sábado soleado primaveral.

“Es mágico estar haciendo una obra que no me hubiera atrevido a soñar tanto. Pero soñar tan fuerte hace que las cosas se vayan dando solas”, se responde Facundo Arana, con más de 10 años en cartel con En el aire. Unipersonal que conoció las vidrieras del mundo y tras una vuelta fugaz a Montevideo “a pedido del público”, reestrena los jueves de octubre y noviembre en Paseo La Plaza.

“Yo la presento como la obra más linda del mundo y es presuntuoso decirlo, pero llegó al podio. Es una aplanadora maravillosa que cuenta algo universal, actual y real”, dice sobre la pieza que abrió frontera en España, Israel, Paraguay y va camino a Perú.

Pero su carnet de viajero frecuente no descansa: echar anclas no es una acción que defina al popular artista y aventurero serial. “Me vuelve loco viajar por el mundo con mi arte. Y se abrió un universo que no me canso de recorrer”, enuncia motivado.

-A esta altura, ya sumaste muchas millas…

-Es que imaginate estar viajando con tu arte y para escalar montañas. Nada nunca me detuvo. Y vas con las manos en señal de no querer molestar a nadie. Entonces todas las fronteras se abren, todas.

Facundo Arana. En este momento, el actor tiene tres programas al aire en Israel: Facundo Arana. En este momento, el actor tiene tres programas al aire en Israel: «Muñeca brava», «Sos mi vida» y «Padre Coraje». Foto: Enrique García Medina

Se hace camino al andar

-¿Eso te hace sentir un poco ciudadano del mundo? ¿Un trotamundos de raza?

-Sí, y me hace bien. Porque nunca en mi vida voy a entender las fronteras. No le doy pelota. Y tenemos un país tan grande… Vas a Tucumán y tienen su tonada, vas a Salta, Jujuy, lo mismo. Más al norte te vas, más escuchas el cantito y es maravilloso. Poder cruzar el charquito entre nosotros y el Uruguay. Hasta fui con mi arte a tocar a Rusia, imaginate… También Israel.

-¿Allá sos como Natalia Oreiro en Rusia?

-Natalia misma es allá como Natalia en Rusia. Natalia se ocupó de mantener viva toda esa llama y los que compartimos algún programa con ella fuimos absorbidos por ese cometa Halley que es Natalia. En este momento estamos al aire en todos los canales de Israel con Muñeca brava, Sos mi vida y Padre Coraje. Mirá si en el año ’99, con Muñeca…, me hubiera imaginado este 2023. No me hubiera imaginado ni que iba a estar vivo.

Y, tras su paso por el formato uruguayo de ¿Quién es la Máscara?, aclara: “No pude ir cuando me ofrecieron la versión argentina, con “Nati”. Pero me hubiera tirado de cabeza. Con ella es de las pocas propuestas a las que digo sí, sin mirar”.

-En tu paso por la TV húngara, sorprendiste animando el show musical. Una versión tuya que en la Argentina no vemos tanto.

-Lo que pasó fue accidental, porque no fui a eso a Hungría. Fui para ser jurado en el Dancing with the Stars, donde me divertí como loco. Hasta que un día el director me pregunta si quería bailar. Le dije que no, que le iba a fundir el canal… Pero que podía cantar una canción y poner a bailar a toda Hungría. Y elegí una canción de los Blues Brothers, bien disruptiva.

-Solés coleccionar recuerdos de cada rincón que visitás y hasta repartiste piedritas de tu travesía en el Everest.

-Ya me quedan tres de esos guijarros que me traje de la pre cumbre del Everest. Y cada vez que se lo di a alguien y le dije la historia, no sabes la dimensión que toma a esta distancia, después de semejante aventura. De Budapest me traje un sinfín de recuerdos, pero sobre todo, amigos para siempre. Esas amistades lindas, las de verdad.

Naturaleza. Facundo Arana retoma Naturaleza. Facundo Arana retoma «En el aire», un unipersonal que viene haciendo desde hace 10 años y que define como «la obra más linda del mundo». Foto: Enrique García Medina

La escuela, en casa

Entre otras destrezas, el hombre que escaló tres veces el Aconcagua y dio revancha al Everest, expone una nueva: dormir poco, pero alternando siestas improvisadas ante cualquier rayo generoso de sol.

“Nunca estoy del todo quieto, porque tenemos una vida muy activa. Estar en un lugar no es estar quieto y pasan cosas todo el tiempo. Incluso cuando nos sentamos a tomar mate con mis hijos mirando un atardecer, con conversaciones imperdibles”, dice Arana, sin grandes pretensiones más que “ir atrás del sol” o medirse -cuando se puede- ante las alturas de una cumbre empinada.

“En breve quiero remontar el Paraná, hasta Asunción. Y poder escribir, filmar… Como mis chicos hacen homeschooling, se pueden subir a cualquier momento de todo el viaje”, aclara.

-¿La escuela en casa quedó de la pandemia?

-No, fue este último año. Ya socialmente tienen todos los amigos que necesitan y necesitaban más tiempo para hacer todas las cosas que les gusta. Así que los pusimos en homeschooling para poder ir a los lugares que nos gustan, sin descuidar sus estudios. Van creciendo y son una usina de cosas nuevas todo el tiempo.

India es una amazona tremenda, que todo el día está entrenando con su caballo. Yo la acompaño a saltar y no termina de poner un pie en el Hípico, que escucho el relincho del caballo que la llama de la otra punta. Pero lo más importante, y compartimos con María, es que hagan lo que quieran. Nosotros le damos todo el abanico. ¿Qué querés ser? Un catedrático de la astronomía… Bueno, acá hay un telescopio, empecemos a investigar…

En casa hay de todo: violín, gaita, flauta, flautines, tonentes, saxos, batería, trompetas, piano, guitarras, armónica. Pero pueden agarrarlos o no. Hay otras cosas que no hay que acercarlas tanto, porque pertenecen a a la gimnasia de ir a buscar lo que ellos quieran.

Video

El actor cantó en el programa «Dancing with the Stars».

-Este verano repetís fórmula: surf familiar y cuando cae el sol, teatro en la marquesina marplatense. ¿Es la dosis justa?

-Claro. Como hay mucho papá y mucho marido en casa, a la noche papá se va a trabajar y no en cualquier lado. En el aire va al teatro Colón de Mar del Plata cuatro veces por semana.

Y, con bonus track musical, anuncia: “Armamos una banda con mi héroe, Oscar Kreimer: el mejor saxofonista de la tierra. También lo es Hugo Pierre, Bernardo Baraj, tenemos a los mejores. Pero desde mis 18, buscaba el sonido de mi saxo y quería tocar como Kreimer. Este verano y dos veces por semana, nos vamos a tocar rock and roll, tango, Rhythm and blues y todo un ensamble fenomenal, en Espacio Viamonte de Mar del Plata.

Facundo Arana dice que toda su familia está atravesada por el arte. Foto: Enrique García MedinaFacundo Arana dice que toda su familia está atravesada por el arte. Foto: Enrique García Medina-Estás en el aire, como dice tu obra.

-Pero no es magia, se produce. Ocurrió porque lo soñé tan fuerte, que si lo hacés con toda tu alma se va dando. El universo no es desobediente.

-¿El cielo es el límite?

-No sé. Creo que a veces estamos desenfocados. Yo no puedo curar el cáncer, pero le puedo dar la mano a alguien que lo tiene, mirarlo a los ojos y decirle: yo me curé hace 30 años. Y eso, un poquitito cura. Pero si me pongo a querer curar el cáncer, me voy a frustrar. Si apunto a lo que sueño, puedo y voy por eso, puedo soñar a los 50, 60, 70, 80. Pepe Soriano me dio consejos a los 87…

Piloto automático, jamás

-Es usual que las obras perduren, pero con rotación de actores. En «En el aire», el titular seguís siendo vos. ¿Cuál es el truco para no caer en un piloto automático?

-Es que el arte no se puede hacer en piloto automático, porque sino sos un impostor. Además el teatro mira y siente todo. Y a un piloto automático, ¿cómo te lo podría perdonar? No se besa en piloto automático… Este es un cuento mágico que debería ser interpretado por cantidad de actores. Y Manuel González Gil, el director, podría poner a cualquiera. Adaptando la parte del saxo, aunque podría ser una guitarra, trompeta… Porque lo que se cuenta te lleva por delante.

-Y teniendo la posibilidad de elegir, fuiste por el mismo saxo que tocabas en el subte. El que dio batalla…

-En este momento, mi mano izquierda está apoyada en el estuche donde me tiraban las monedas en el subte. Con el que estaba en la estación haciéndome tantas preguntas, en la edad en la que sos una página en blanco mirando hacia adelante. ¡Y lo tengo cero kilómetro!

-¿Tiene su lugar en tu casa?

-Está en el medio del living, cuando no estoy de gira. Todos conocen la historia y es muy representativo, aunque en mi casa no se le da importancia de monumento a nada. Pero la historia empieza a mis 13, escuchando un tema en la radio con mi viejo. Cuando apareció un solo de saxo, que me invadió por completo y dije: “quiero tocar ese instrumento”.

Y repasa: “Mi abuela fue una gran concertista de piano. Mi hermana es cantante lírica, pianista y maestra de piano. Mi hermana mayor también está atravesada por el arte y mi hermana Agustina es una artista de la fotografía. A todos nos atravesó”.

Facundo Arana dice que se tiraría de cabeza en cualquier proyecto en que se involucre Natalia Oreiro. Foto: Enrique García MedinaFacundo Arana dice que se tiraría de cabeza en cualquier proyecto en que se involucre Natalia Oreiro. Foto: Enrique García Medina-¿También salpicó a tus hijos?

-¿Salpicar? Los bañó… Jaja. Están todos atravesados por el arte: la música, la pintura, la escritura. Se mira con arte y a mí me enloquece. Me hace sentir que todo salió bien. No puedo explicártelo. María (Susini) en sí misma, es una pieza de arte.

-Volviste a Polka, otra de tus casas, pero en un ecosistema nuevo que es la televisión de hoy. ¿Cómo es aterrizar en esta tele?

-Ni lo analicé. Me fui a hacer un personaje muy chiquitito en Buenos chicos. ¿Y sabes para qué? Para abrazar a los camarógrafos, iluminadores, sonidistas que fueron quedando. Es una excusa para ir a tomar mate con ellos, te lo juro.

-Pocas veces te toca ser el malo de la película. ¿Nos estábamos perdiendo de mucho?

-Na… No hay ni buenos ni malos. Lo hago con las mismas ganas. Y seré tan malo como lo diga la pluma del autor… Ya me había dicho Adrián (Suar) dos veces de hacer un personaje, pero yo me iba a escalar el Ama Dablam. Y, de golpe, se suspendió, por mi rodilla que no me permite ir a pararme a la montaña, de 7 mil metros en este caso, que es una que está al ladito del Everest.

-¿Para cuándo lo pospusiste?

-Iba a ir con Tomás Ceppi y ahora nos queda pendiente para adelante. Me lastimé el ligamento colateral derecho, en enero, haciendo Los 39 escalones y subestimé la lesión. Y aunque me puse a trabajar inmediatamente para recuperarme, estoy en un 90 por ciento, pero no alcanza. Porque cuando subo la escalera siento el pinchacito.

Me preparé un año, pero cuando no se puede, más vale darse cuenta. Porque un problema en la rodilla ahí arriba, te puede costar la vida. La montaña no te lo sabe perdonar.

– Y con el diario del lunes (Tuvo edema pulmonar en 2012, rumbo a la cumbre del Everest) tendrás ciertos reparos…

-Siempre los tuve. Lo que pasa es que es un diario que no está escrito el diario de mañana. Entonces vas con tu mejor pluma y preparación, pero después cuando está escrito, aparecen los errores de ortografía.

-Nadie mejor que vos para entenderlo, con la que te tocó bailar de adolescente.

-Pero a todos nos toca bailar. Y al que no le pasó nada, si le pasó alguito, esa fue su tragedia. Yo tuve a mi familia toda la vida. Sí viví una vida en la que traté de no perderme una sola. Las enfermedades como el cáncer marcan (el actor se curó de un linfoma de Hodgkin), no sé si un antes o un después, pero no pasan ni deben pasar desapercibidas. Porque hiciste un esfuerzo muy grande para mantenerte vivo. Y te empezás a preguntar por qué te enfermaste y las respuestas con el tiempo, son muy reveladoras. Y se convierten en enseñanzas.

Facundo Arana dice que vive una vida intensa, en la que no quiere perderse ningún tipo de experiencias. Foto: Enrique García Medina Facundo Arana dice que vive una vida intensa, en la que no quiere perderse ningún tipo de experiencias. Foto: Enrique García Medina -Al mismo tiempo, fuiste un tímido toda la vida. ¿Una razón más para salir a comerte el mundo?

-No tengo duda. No sé si fue específicamente eso, pero fui la persona más tímida sobre la tierra. Y cuando fui a tocar el saxo al subte era ese, eh. El tipo más tímido de la tierra. Que no podía armar mi saxo, porque me daba vergüenza que me vieran tocar. Mi cuerpo se iba corriendo, pero mi alma decía: acá te quedas hermano, no viene nadie, armalo.

¿Y sabes cómo hice? Lo armé en otro lado. Entré caminando con el saxo en la mano, con la correa colgada y cuando vi que no venía nadie, fui corriendo, puse el estuche en el piso, lo abrí y me puse a tocar. Ya cuando venía la gente, estaba temblando como una hoja, pero tocando.

Y por cada tramo de ruta, el embajador de Fundaleu extrae revivals añejos con una precisión casi sensorial.

“Arriba de la estación había un restaurante, Camila. Una vez pasó el dueño y me dijo: “¿No querés venir a tocar jueves y viernes? Te doy de comer y te pago tanta guita”. A mí no me faltaba un plato de comida, pero, ¿sabés lo lindo que era proveérmelo yo? Y ver que mi viejo empezara a ver en mi vieja la sonrisa que le veo aún hoy”.

-Eso no te lo da ni la cumbre más alta del planeta…

-Y un psicólogo se puede reír, pero es exactamente lo que veo que hace mi “compa”, hoy, con mis chicos. Que son los seres más educados, amables, amorosos e indomables de la tierra. Otro regalo que me hizo la vida: encontrarme con este ser que les enseña.

La serie de su vida

-Cualquiera diría que estás para filmar tu serie autobiográfica. ¿Qué dirías vos?

-Te diría: «No lo van a creer, no filmes boludeces». Jajaja.

Facundo Arana y su saxo. El mismo que usó para tocar en el subte lo acompaña en la obra Facundo Arana y su saxo. El mismo que usó para tocar en el subte lo acompaña en la obra «En el aire». Foto: Movilpress-¿Sería inverosímil?

-Es que no tiene que ser verosímil, tiene que marcarte una sonrisa en el alma. ¿Qué es verosímil? Cuando nació mi India, María estaba en la cama de parto, que tiene dos agarraderas. Con la mano derecha se agarró de la manija y la otra la extendió para que yo la sostuviera. Y me dijo: “¿Vamos?” Y yo le dije: “Vamos”. Y nació India.

Entonces no me importa qué es lo verosímil. Mi alma no se va a olvidar nunca jamás. No importa cuántas vidas existan para esta alma. Lo que me ocurrió ahí, hizo inmortal mi paso por esta vida. Y mirá que me han pasado cosas. Entonces hace muchos años que no le pido más a la vida.

-Cuando uno cumple años, tiene que pedir deseos…

-Pido siempre lo mismo. Salud para los chicos, para María y agradezco. A mí me enseñaron a agradecer. Desde cosas muy chiquitas. Y todo lo que te conté, son las cosas más grandes en mi universo y una pincelada de lo que le da sentido a mi existencia.

Que vista desde afuera de la galaxia es re poquito, pero es inmortal y es para siempre.

WD

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