miércoles, 22 mayo, 2024
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Crimen del ingeniero: buscan al sospechoso de buzo colorado

Foto Daniel Dabove

Foto: Daniel Dabove.

Los investigadores el crimen del ingeniero civil Mariano Barbieri, asesinado el miércoles por la noche en los bosques del barrio porteño de Palermo y cuyos restos eran velados este viernes, analizaban decenas de cámaras de seguridad en busca de algún rastro de un hombre de unos 30 años que vestía un buzo colorado y que se convirtió en el principal sospechoso del asesinato.

Además, el fiscal en lo Criminal y Correccional 36, Marcelo Munilla Lacasa, recibió en las últimas horas

el resultado positivo de sangre humana hallada en el cuchillo que fue secuestrado en el marco de la causa, aunque ahora deberán establecer si pertenece al ingeniero asesinado en base a una comparación de ADN que demandará varios días.

En tanto, el informe preliminar de la autopsia reveló que Barbieri murió de una sola puñalada que ingresó entre seis y siete centímetros en el tórax y le afectó el corazón.

El último adiós

En medio de un clima de dolor, los familiares y amigos más cercanos participaron del velatorio de los restos del ingeniero de 42 años y su pareja, Maricel González Flores, expresó su dolor por el crimen, a quien recordó como «un loco lindo al que le encantaba la vida».

Foto Cris Sille

Foto: Cris Sille

Los restos del ingeniero fueron velados en la cochería Casa Lestrade, situada en 3 de Febrero 737, de San Fernando, del que participaron familiares, allegados y amigos.

«Mariano era un loco lindo que le encantaba la vida, era tan bueno que pensaba que no había maldad, así salió a Palermo a caminar. Fue a hacer una meditación de la luna y terminó apuñalado por un hijo de puta», afirmó Maricel, la pareja del ingeniero.

La mujer, que es madre del hijo de dos meses de Barbieri, agregó: «No tenía nada, tenía un celular de mierda todo roto porque había ido en pantalón y remera».

«Siempre lo escuchamos en la televisión y hoy nos tocó a nosotros. Mariano y yo teníamos un bebé de dos meses. Mi bebé se quedó sin papá. Mariano no se resistió, estoy segura, no llevaba nada. Que no quede impune», concluyó entre lágrimas.

Foto Cris Sille

Foto: Cris Sille

Antes del crimen y con el teléfono que le robaron, Mariano llamó a su pareja porque su bebé lloraba

El hermano de Mariano Barbieri contó que instantes antes de ser asesinado y con el celular que le quitaron la víctima llamó a su pareja porque su bebé recién nacido lloraba y no se podía dormir.

«Unos minutos antes habla con ella, en las cámaras se lo ve, que va con el celular, va con la remera, sin buzo ni campera ni nadie que lo siga atrás», contó a la prensa Fernando Barbieri, en la puerta de la sala velatoria de San Fernando donde a partir de las 16 serán despedidos los restos de su hermano.

«Salió a los bosques porque había luna llena y él está muy metido con eso y por eso fue. Y un ratito antes, habló con su pareja, con Marisel, porque su bebé recién nacido, de dos meses, no se podía dormir», agregó.

Fernando dijo que por el momento no recibió novedades de avances en la investigación pero que sabe que «la Policía está haciendo su trabajo, poniendo lo mejor».

Sobre cómo se enteró del crimen de su hermano, dijo que fue cerca de la 1.15 de la madrugada del jueves, cuando su tía lo llamó y le dijo: «A Mariano lo acuchillaron y está muerto».

«Fue terrible, jamás pensé que me iban a decir algo así», agregó.

El hombre recordó que también él, horas antes del crimen, se había comunicado con Mariano a través de WhatsApp.

«Yo estuve chateando con él a las 21.30 por WhatsApp porque había sido hacía poco mi cumpleaños y me habían hecho un regalo en común. Nos pusimos a hablar y yo esa misma tarde había ido a visitar a mi sobrino, soy el padrino, y fui con mi mujer esa tarde a visitarlo a la casa de su pareja en Bella Vista. Estuvimos toda la tarde, a la noche le escribí para decirle que habíamos estado con Luca y que habíamos pasado una tarde hermosa«, contó Fernando con tristeza.

Finalmente, el hermano del ingeniero dijo que por esos días Mariano paraba en el departamento de un amigo, situado a unas cinco o seis cuadras del parque donde fue atacado, y reiteró que cree que «salió por la luna llena».

«No se puede creer que una persona haga seis cuadras para ver la luna y la acuchillen para robarle el celular, es una locura», exclamó.

Ya concluyó: «Mi hermano era un pan de Dios, un buenazo, un chico muy estudioso, muy capaz, que se mató estudiando para recibirse de ingeniero civil, un pibe con una capacidad increíble que siempre ha ayudado a todos».

Respecto a la investigación policial y judicial, una fuente de la pesquisa aseguró a Télam que se logró «localizar al testigo que la noche del hecho llamo al 911 y brindó una descripción más detallada de cómo fue el ataque y de la descripción del agresor».

Ese testigo es un vecino que paseaba a su perro por el parque y habló de «un hombre de una edad promedio de 30 años y que vestía un buzo colorado, jeans y zapatillas», detalló la fuente consultada.

El testigo también ratificó que a Barbieri (42) lo mataron durante un asalto, que la víctima luchó con su agresor y que llevaba consigo una mochila.

«Era un loco lindo que le encantaba la vida y lo mataron por un celular de mierda»

La viuda de Mariano Barbieri, el ingeniero de 42 años asesinado en los bosques de Palermo durante un robo, pidió hoy que el caso «no quede impune», aseguró que el crimen fue cometido parar robarle «un celular de mierda» y recordó a su marido como «un loco lindo al que le encantaba la vida».

«Queremos justicia, no puede ser que una ciudad como Buenos Aires con tantas cámaras todavía no de con la persona, queremos justicia», dijo Maricel, la esposa del ingeniero asesinado, en la puerta de la casa funeraria Lestrade, situada en 3 de Febrero 737, en la localidad bonaerense de San Fernando, donde esta tarde se velaban los restos de la víctima.

La mujer, junto a Fernando Barbieri, hermano del hombre asesinado, agradeció «a toda la gente» que le «escribió por las redes», entre ellas Elsa, «la chica que asistió a Mariano» mientras estaba agonizando en la heladería Cremolatti, a la que agradeció «eternamente».

«Mariano era un loco lindo que le encantaba la vida, era tan bueno que pensaba que no había maldad, así salió a Palermo a caminar. Fue a hacer una meditación de la luna y terminó apuñalado por un hijo de puta», afirmó Maricel, quien agregó: «No tenía nada, tenía un celular de mierda todo roto porque había ido en pantalón y remera».

Por último, la esposa del ingeniero pidió que el crimen «no quede en la nada».

Según los familiares, el velatorio de los restos del ingeniero asesinado se extenderá hasta las 21 de este viernes y este sábado se realizará la inhumación en el cementerio de San Fernando.

La búsqueda del sospechoso y el crimen del ingeniero

En base a esa declaración, los detectives de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad continuaban con el análisis de cámaras de seguridad de la zona, tanto municipales como privadas, en busca del camino que pudo haber realizado el homicida en su fuga.

El jueves los perros rastreadores marcaron el rastro olorífero de la víctima en las zonas de la plaza Sicilia donde se secuestraron un cuchillo de acero inoxidable con mango de madera con aparentes manchas de sangre -encontrado por periodistas-, una manta y una mochila vacía que ahora se investiga si pertenecía a Barbieri y si es la que vio el testigo.

Los peritos de la Policía Científica confirmaron que el cuchillo presentaba restos de sangre humana, por lo que ahora se elaborará un ADN para ser comparado con el patrón genético de Barbieri.

A partir de la descripción del sospechoso, el fiscal Munilla Lacasa intentaba lograr conseguir imágenes nítidas del sospechoso, para poder reconstruir su ruta de llegada y de escape.

Foto Daniel Dabove

Foto: Daniel Dabove.

Por ello, el fiscal se reunió con autoridades de la Secretaría de Seguridad porteña y de la Policía de la Ciudad, y acordaron conformar un equipo de visualizadores especializados del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) y de la División Homicidios para analizar todas las cámaras de seguridad de la zona.

«Desde ayer están mirando a tiempo real cada una de las cámaras en busca de reconstruir el camino que hizo la víctima, si lo venían o no siguiendo, y la ruta de llegada y escape del agresor», contó un vocero judicial.

El superintendente de Investigaciones de la Policía de la Ciudad, comisario general Miguel Fornaro, confirmó a la prensa que Barbieri permaneció «no más de cinco minutos» en el parque y que en ese lapso «fue asaltado y apuñalado».

Una cámara de seguridad captó el ingreso de Barbieri al parque pasadas las 22.30 del miércoles en el cruce de la avenida Del Libertador y Lafinur y esa misma cámara registró la salida, cuando el ingeniero caminó hasta la heladería Cremolatti, ubicada en esa esquina, en la que pidió ayuda y se desplomó antes de ser trasladado al Hospital Fernández, donde murió.

El mismo jefe policial aseguró que tienen una imagen del supuesto homicida retirándose del lugar en dirección opuesta a la víctima, por la zona de la avenida Berro y la calle Casares, desde donde llamó el testigo al 911, y que la sospecha es que «se retiró a un domicilio» y que no sería «una persona en situación de calle».

Captura de TV

Captura de TV.

En tanto, fuentes judiciales informaron a Télam que la autopsia confirmó que Barbieri murió de una sola puñalada que ingresó entre seis y siete centímetros en el tórax y le afectó «la pleura, el pericardio y la aurícula derecha» del corazón de la víctima.

Barbieri tenía 42 años, era ingeniero civil y si bien tenía domicilio en Beccar, partido de San Isidro, momentáneamente vivía en la casa de un amigo en Palermo, cerca de donde fue atacado.

El crimen ocurrió cerca de las 22.45 del miércoles cuando Barbieri caminaba por la zona del parque Tres de Febrero cercana al Jardín Japonés.

Tras el ataque, quedó filmado cuando entró a la heladería, mientras se sujetaba la remera por sobre el abdomen para pedir ayuda.

«No me quiero morir», le dijo a los empleados y clientes, tras lo cual se recostó en el suelo, según se observa en el video grabado por una cámara de la heladería.

Al lugar arribó una ambulancia del Same que lo trasladó al Hospital Fernández, pero por la gravedad de la herida no pudo ser reanimado y falleció.

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