lunes, 20 mayo, 2024
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Con claroscuros, la industria argentina celebra su día

La industria argentina conmemora este 2 de septiembre su día, una fecha que siempre se presenta como una oportunidad para efectuar un diagnóstico sobre su estado general, revisar errores y plantear los desafíos en un mundo cambiante y un país imprevisible.  

Los claroscuros hacen referencia a que después del 2020, el primer año de la pandemia en el que la economía argentina cayó en torno al 10 por ciento, la industria encendió los motores y comenzó a recuperar terreno, llegando a la actualidad a mostrar números favorables en materia de producción y empleo. Sin embargo, una suerte de tormenta perfecta se desató en el país por lo que la actividad económica caerá este 2023 por encima del 2 por ciento según distintas estimaciones. 

La sequía es quizás el problema mayor porque afectó al corazón del sector más competitivo como lo es el campo y su industria asociada, que se tradujo en una fuerte retracción de las exportaciones, lo que explica la falta de dólares para financiar las importaciones, entre ellas los insumos que requiere la industria para mantener sus fábricas en movimiento. La inflación constituye otro de los dramas que golpea a todos los argentinos, incluso a su industria. Por tanto, sequía, inflación y escasez de dólares representan los problemas mayúsculos de la Argentina productiva, a lo que se suma la incertidumbre que se genera por las elecciones presidenciales. 

En las páginas que siguen se reflejan los monitoreos de ADMIRA, de la FISFE y del Observatorio Industrial de Rafaela que plantean coincidencias sobre el desempeño de la industria local, provincial y metalúrgica a nivel nacional. 

Según la Unión Industrial Argentina (UIA), en junio la actividad industrial registró tanto una caída en la comparación anual (de -0,3% i.a.) como en la serie mensual (-2,3% desestacionalizado respecto del mes de mayo). Fue en un contexto de mayores restricciones al abastecimiento de insumos y servicios así como de una creciente incertidumbre a nivel macroeconómico. Con estos datos, el segundo trimestre terminó con una variación de +2,2% anual y el primer semestre cerró con una suba de 3,5% anual, con una marcada heterogeneidad en el desempeño sectorial.

A nivel sectorial, persiste cierta disparidad en el desempeño, en línea con lo observado durante los últimos meses. Predomina un elevado crecimiento en ramas asociadas al sector energético y automotor, mientras que registran caídas las ramas vinculadas al sector agrícola, a partir del impacto de la sequía, y a la construcción, agrega el informe elaborado por el Centro de Estudios UIA (CEU).

En cuento a las expectativas para el segundo semestre, no son alentadoras. «A partir de julio el panorama muestra más elementos de incertidumbre producto del impuesto PAIS a las importaciones y del aumento del tipo de cambio con posterioridad a las PASO. En este marco, los datos disponibles de julio indicaron una situación dispar en la producción. Sin embargo, se acentuó el cambio de tendencia en algunos indicadores: hubo un menor crecimiento de la actividad automotor y se aceleró la caída de la demanda de energía eléctrica de grandes usuarios industriales. La escasez de divisas profundiza los problemas asociados a las restricciones en los pagos de bienes y servicios críticos para la producción así como genera incertidumbre sobre la dinámica del mercado interno», sostiene.

Dejamos los datos de coyuntura y las perspectivas para el resto del año para ir hacia atrás y repasar por qué hoy es el Día de la Industria en la Argentina. 

EL ORIGEN DE LA 

CELEBRACIÓN

 El 2 de septiembre de 1587 zarpó desde el Riachuelo que limita el actual conglomerado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su vecindad con el Conurbano sur una carabela denominada «San Antonio», nave que era capitaneada por un marino llamado Antonio Pereyra y tenía como propósito transportar al Brasil manufacturas artesanales producidas en donde hoy existe la provincia de Santiago del Estero, explicó Fernando Del Corro -periodista, historiador, profesor de Historia Económica en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires- en un artículo publicado por la agencia Télam hace un puñadito de años. 

En teoría, la carabela San Antonio transportaba frazadas, lienzos, lana, cordobanes, costales, sobrecamas y sombreros según lo declarado a la aduana que nació en esa ocasión. Pero todo ello fue una excusa para sacar ilegalmente oro y plata del Alto Perú.

La «exportación» fue impulsada por Francisco de Vitoria, entonces obispo del Tucumán con sede en el actual territorio de Santiago del Estero. Este clérigo era portugués de nacimiento y estableció fuertes vínculos con el Brasil (por entonces colonia lusitana-española ya que Felipe II había ocupado Portugal), donde llevó varios misioneros evangelizadores.

Su estancia, en el entonces virreinato, sirvió para generar numerosos conflictos, sobre todo por sus actos de corrupción económica, de los que fue absuelto luego en España, donde murió en 1592, apenas un lustro después de ese contrabando, del que fuera acusado formalmente.

La acusación fue planteada nada menos que por el entonces gobernador del Tucumán (territorio dependiente entonces del Virreinato del Perú), Juan Ramírez de Velasco, quien señaló que junto con las artesanías textiles, encubiertas en bolsas de harina, se sacaron metales altoperuanos, cosa que estaba estrictamente prohibida por la legislación española de la época.

Respecto de la «exportación» que se conmemora como «Día de la Industria», Ramírez de Velasco escribió al mismo Felipe II: «lo que se ha podido averiguar del oro y la plata que el obispo envió al Brasil son los mil y quince marcos de plata blanca y treintinueve marcos de oro de ocho onzas más trescientos setenta pesos de oro de 22 quilates y dos cadenas que pesaron ciento y noventa y cinco pesos (oro) y quince marcos de plata labrada que envió el dicho en el dicho navío a Manuel Tellez Barreto, gobernador de Bahía».

En 1941, siendo presidente Ramón Antonio Castillo, se implantó en la Argentina el 2 de septiembre como «Día de la Industria», efeméride que es conmemorada anualmente por las diferentes cámaras empresarias del sector, entre ellas la más importante, la Unión Industrial Argentina (UIA).

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