lunes, 15 abril, 2024
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De higos a brevas

Durante esta época del año tenemos la ocasión de añadir a los higos en nuestra dieta. Los higos son frutos de verano con azúcares, minerales y vitaminas, importantes para la salud y muy atractivos por su sabor. De ahí que la higuera, ‘Ficus carica’ («ficus», término latino de higuera o de higo; «carica», término latino en referencia a Caria, región histórica situada en la actual Turquía), haya sido una de las primeras plantas domesticadas, por lo que es difícil definir su origen. Sin embargo, parece que tuvo su origen en Asia, y posteriormente se fue extendiendo por todo el mediterráneo y otros lugares. Hoy en día, la higuera forma parte de nuestro paisaje como planta espontánea, con facilidad de crecer en terrenos pobres, además de estar presente en fisuras de rocas y de muros. Algunas variedades de la higuera tienen la capacidad de producir frutos dos veces al año: las brevas, durante la primavera, y los higos en verano-otoño; las brevas son de mayor tamaño, pero los higos suelen ser más sabrosos. Estos dos cultivos de diferentes estaciones del año se suelen nombrar con la expresión «de higos a brevas», cuando pasa mucho tiempo entre dos acontecimientos.

Sin embargo, los higos y las brevas no son frutos, son infrutescencias, es decir, receptáculos carnosos con un número elevado de frutos en su interior. Este tipo de receptáculo se llama «sicono» y presenta un ostiolo como única abertura al exterior.

El proceso de reproducción en la higuera es muy curioso y atractivo, y se suele presentar como uno de los mejores ejemplos de diversidad funcional en los ecosistemas, donde la interacción entre especies es fundamental. En este caso particular, la interacción ocurre por mutualismo, es decir, buscando beneficio mutuo entre la higuera y una especie de avispa pequeña: la higuera necesita a esta avispa para su polinización, pero a cambio le ofrece un cobijo muy acogedor en el sicono para su crecimiento y reproducción.

El sicono presenta en su interior numerosas flores. En muchas variedades de higuera, tanto las flores femeninas como las masculinas están presentes en el mismo sicono, estando estas últimas localizadas en el lugar más cercano de la abertura. Hoy nos vamos a referir a éstas. Como primer paso de mutualismo, la higuera trata de atraer la atención de la avispa emitiendo un olor muy característico, pero esta atracción no es para todos los individuos, sino solo para las hembras. Las hembras cuentan con unos dientes invertidos y con ganchos en sus patas que les permiten introducirse y desplazarse en el interior del sicono donde encuentran cobijo y protección para poner sus huevos. Con este desplazamiento las avispas polinizan a las flores femeninas (que han madurado antes que las masculinas) y, una vez cumplidas estas dos tareas, mueren.

Una vez maduran los huevos, éstos eclosionan y forman larvas que se alimentan del sicono. Cuando las avispas macho alcanzan su madurez sexual fecundan a las hembras y, al mismo tiempo, van abriendo caminos que posteriormente facilitará la salida de las hembras al exterior. Una vez cumplida su tarea, las avispas macho mueren. Por este motivo, las avispas macho nunca desarrollan alas, no las necesitan porque nunca saldrán de «casa». Las avispas hembra, una vez fecundadas, salen al exterior portando polen de las flores masculinas (que han madurado más tarde que las femeninas) con el objetivo de visitar a otro sicono de distinta higuera. De esta forma se favorece la polinización y fecundación cruzada en beneficio de la higuera, y la puesta de sus huevos en un lugar protegido, en este otro caso en su propio beneficio. Una historia apasionante y muy atractiva de mutualismo entre diferentes especies, necesario para su supervivencia.

Si embargo, esta bella historia no siempre tiene lugar en la vida de la higuera, y no saben lo que se pierden. La mayoría de las variedades de higuera que se utilizan para consumo humano son partenogenéticas (desarrollo del óvulo sin fecundar), por lo que no necesitan a estos insectos para la polinización, y posterior formación de fruto.

Este ejemplo tan atractivo lo presento a los estudiantes en el tema sobre biodiversidad, y en particular sobre diversidad funcional, es decir, solo lo cuento «de higos a brevas».

* Catedrática de Botánica, Universidad de Córdoba

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