Los nuevos colores de Benetton, de la blanca lana al hidrógeno verde

Podría decirse que el poderoso grupo Benetton cambió de navío en el mundo y también en la Argentina. Del negocio de la ropa que revolucionó con sus colores una moda en gris y negro, pasó a las autopistas, seguros y los aeropuertos, aunque aún conserve 5.000 tiendas esparcidas en distintos continentes.Y en la Argentina está…

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Podría decirse que el poderoso grupo Benetton cambió de navío en el mundo y también en la Argentina. Del negocio de la ropa que revolucionó con sus colores una moda en gris y negro, pasó a las autopistas, seguros y los aeropuertos, aunque aún conserve 5.000 tiendas esparcidas en distintos continentes.

Y en la Argentina está diversificando un modelo basado en ovejas, bovinos, granos y papas en sus inmensas extensiones de tierra. Por lo pronto, se asocian a un gigante internacional para producir hidrógeno verde en su estancia Coronel, ubicada en Puerto San Julián, Santa Cruz. Y levantan un aserradero para transformar la madera de sus plantaciones de pino. Son 10.000 hectáreas forestadas desde 1992.

La puntada inicial

La colección invierno de Benetton.

La puntada inicial fue en los años 60 en Treviso, la pequeña localidad de la región del Veneto, cuando Luciano, Gilberto, Giuliana y Carlo se unieron para fabricar sweaters.

En 2021 en Italia y después de superada la angustia por la muerte de dos de los hermanos, Carlo y Gilberto; Luciano y Giuliana decidieron dejar la conducción de la compañía, que factura US$ 10.000 millones, en manos de sus descendientes. De cuatro hermanos, Benetton está manejada hoy por 14 primos.

Carlo llegó a la Argentina en 1983 y adquirió una estancia de 16.000 hectáreas en Balcarce que por su condición de creyente la llamó Santa Marta y construyó una capilla. Son los principales productores de papa y el mayor proveedor de la canadiense McCain.

En 1991 compraron más de 900.000 hectáreas en la Patagonia a las familias Paz, Menéndez y Ochoa y se convirtieron en el mayor productor de lana. Con el frigorífico Faimali, lideran en exportaciones de cordero. Posee certificación kosher, halal, orgánica y denominación de origen de Patagonia.

Argentina se integró al holding internacional y les genera unos US$ 35 millones al año. Ocupan a 300 personas que crecen al doble en tiempos de esquila y cosecha.

El manejo en Argentina

Leone Benetton, hijo de Carlo, se encuentra al frente de esta parte del grupo. En 2019 designaron como CEO a Agustín Dranovsky, hoy de 42 años, experto en comercio internacional cuyo bautismo de fuego fue en el ministerio de Economía en el dramático 2002. Luego se desempeñó en el grupo Bermejo de las familias Born y Pereda.

Dranovsky es el CEO de la Benetton en Argentina foto: Lucía Merle

“Nuestros accionistas están desde hace más de 40 años en el país y pasaron por todas. Eso no los ciega y siguen viendo oportunidades”, le dice a Clarín sobre el proyecto de producir hidrógeno aprovechando los vientos del sur.

En esa visión incluye la millonaria inversión para un aserradero. “Producir en Argentina significa bajar costos y aumentar la productividad para diluir los contratiempos con la brecha cambiaria, la inflación y la alta presión impositiva. Pero para ser eficientes se requiere invertir”, sentencia.

Así las cosas, las certificaciones de calidad, el manejo de los ovinos que implica suplementar su alimentación, evitar el sobre pastoreo, planificar y organizar traslados en el crudo invierno patagónico, son algunas herramientas.

Otro capítulo es la mejora genética en las cabañas Leleque, en Chubut y Cóndor, en Santa Cruz, referencia de los australianos, los campeones en ovinos. Están integrados verticalmente en un proceso que arranca en la cría de 250.000 cabezas a la cosecha de 880.000 kilos de lana. Son los número uno, pese a que su población de ovinos cayó 25% en parte por culpa de los guanacos y los pumas.

Ovejas en el crudo invierno patagónico.

El grueso de la lana de las ovejas merino y corriedale va a China, Italia y Egipto, con precios que vuelven a sonreír de US$ 6 el kilo.

En tres áreas de esos campos se instalaron poblaciones mapuches. Benetton organizó un esquema aislando esas zonas. Dranovsky define esa situación como de “tensa calma”. No es poco. 

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