En 2022, los salarios volverían a perder contra la inflación

La inflación continúa limando los ingresos de los argentinos. Los salarios ya acumulan 4 años de caídas consecutivas y las perspectivas para 2022 no son prometedoras. Las consultoras privadas proyectan que los precios volverían a ganar la pulseada contra los sueldos, lo que corrobora “la clásica maldición de los años pares”, según la definición del…

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La inflación continúa limando los ingresos de los argentinos. Los salarios ya acumulan 4 años de caídas consecutivas y las perspectivas para 2022 no son prometedoras. Las consultoras privadas proyectan que los precios volverían a ganar la pulseada contra los sueldos, lo que corrobora “la clásica maldición de los años pares”, según la definición del economista Andrés Borenstein. No obstante, en 2019 y 2021, años electorales, la mala racha no se cortó, aunque los expertos aclaran que los sueldos formales lograron resistir mejor.

El poder adquisitivo entre 2018 y el año pasado cayó en promedio 20%. Esto aplica a los trabajadores registrados (unos 5,9 millones del sector privado y los 3,3 millones estatales). Porque el deterioro fue mayor entre los casi 6 millones que trabajan en la informalidad, es decir, los que están en negro o son cuentapropistas.

“El sector privado no registrado tuvo una mayor pérdida real debido a que el aumento respecto de 2020 fue solo 38,4%. Mientras que el sector privado formal mostró una evolución interanual de 52,8% y los salarios del sector público, un 56,7%”, detalla Martín Calveira, investigador del IAE Business School. El alza de precios contrapesa estos números. El año pasado cerró con una inflación de 50,9% y para este año los pronósticos oscilan entre 55% y 64%.

La aceleración de los precios encendió las alertas. Los sindicatos avisaron que en las próximas paritarias reclamarán subas promedio del 50%, con la posibilidad de reabrir la discusión en función de la evolución de la inflación. Del otro lado, las empresas prevén otorgar un incremento del 45%, según indica un relevamiento de Mercer, una consultora especializada en Recursos Humanos.

Se trata, aclara Ivana Thornton, directora de Career de Mercer, de un estimado inicial presupuestado por las empresas. “Este porcentaje, tal como sucedió en los últimos años, se irá revisando para ajustarlo a lo que suceda con las condiciones macroeconómicas del país”, señaló la especialista. Casi todas las consultoras tienen proyecciones parecidas. Pero solo para el sector formal, que pacta ajustes graduales para evitar un gran desacople con los precios.

Según Mercer, las industrias que prevén otorgar mayores incrementos son servicios financieros (51,4%); packaging (49%); tecnología, software y comercio electrónico (47,5%); bancos (47,5%); maquinaria (47,5%); logística (47%) y fintech (46,85%). Por su parte, los rubros que prevén dar los menores incrementos son biotecnología (40%) y química (42,7%). Ya se dijo, estos son los números que baraja a comienzo de año el sector empresario. Pero hay otros análisis.

Por debajo de la inflación “En los últimos 4 años, las proyecciones salariales siempre quedaron por debajo de la inflación”, explica Maximiliano Schellhas, director de Ranstad. El especialista subraya que las empresas proyectan para 2022 subas de 47%, promedio, un poco por debajo de los reclamos sindicales. Schellhas añade que también se ve una recuperación en el sector informal, “pero nunca en los niveles del trabajo registrado”.

Sobre los rubros más calientes en materia salarial, Schellhas posiciona en primer lugar a la tecnologia y la exportación de servicios, un segmento aquejado por la falta de talento. “También destacaría al sector financiero, automotrices y la logística”, dijo. Por último, agrega a la lista a los que se vienen recuperando tras un 2020 complicado por los confinamientos, entre ellos gastronomía, hotelería y eventos. “No obstante, todo dependerá de lo que ocurra este año con la pandemia”, aclaró.

Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica, recordó que “en 2021, la mayoría de los sindicatos celebraron 3 paritarias cuyo porcentaje escaló a medida que la meta de inflación del 30% del Gobierno se iba alejando”, explica, y agrega que las últimas cerraron a fines de año, “a cumplirse en el primer trimestre de 2022”. Así y todo, Caprarulo subraya que “hasta octubre, último dato disponible, los salarios registrados perdían por 4 puntos contra la inflación”. Schellhas, de Ranstad, dice que ese porcentaje osciló entre 3 y 5%.

María Laura Calí, directora ejecutiva de Sel, distingue la situación de las empresas según su envergadura. “Las de mayor tamaño pueden otorgar ajustes acordes con la inflación. Las más chicas tienen menor espalda financiera”, introduce. La experta señala que, según los relevamientos que efectúa su consultora, “las grandes compañías proyectan subas entre 44% y 51% para 2022, bastante alineadas con la inflación”.

Hay economistas que advierten riesgos en la dinámica de ajustes tanto de los salarios como de los precios. Lo explica Thornton, de la consultora especializada Mercer: “En los últimos dos años registramos que el porcentaje de compañías que realizan tres o más incrementos en el año, de manera de poder tener más margen de maniobra en función de cómo vaya la inflación”.

Calveira manifiesta que “en economías con inflación crónica, las subas de precios impulsan ajustes salariales y, a su vez, conforman un espacio para nuevos ajustes de precios según los márgenes de rentabilidad de algunos sectores”.

Para Caprarulo, de Analytica, el escenario es muy complejo. “Con una inflación piso del 50%, en 2022, de cerrarse paritarias por encima de ese porcentaje y con revisiones cuatrimestrales, la inercia inflacionaria va a seguir creciendo”. Sin embargo, observa que “al mismo tiempo, la fuerte caída que tiene el salario desde 2018 no da lugar para que los asalariados sigan poniendo el hombro”.

La mirada sobre la informalidad incluye otro aspecto, que es la recuperación del empleo. “En 2020, los ingresos de los cuentapropistas cayeron 19,3% por la pandemia y se recuperaron 8,2% el año pasado”, dice Sebastián Menescaldi, de Eco Go. Lo que más influyó, añade, es la reapertura de muchas actividades, como el turismo, la hotelería, la gastronomía y también de los colegios.

Informalidad, nivel de empleo y las claves del mercado laboral

Los economistas tienen una lectura más amplia sobre los ingresos de las familias. Además de los salarios, este índice incluye el nivel de empleo, las transferencias y subsidios del Estado (asignaciones familiares y AUH, por ejemplo) y las jubilaciones. En 2021, según Eco Go, totalizaron $23,5 billones, “un dato clave para analizar el consumo privado en la Argentina”, dice Sebastián Menescaldi, economista de esa consultora.

Los ingresos de las familias y el consumo privado, al igual que los salarios, vienen cayendo desde fines de 2017, cuando llegó a su máximo: $30 billones, lo que representa las dos terceras partes del PBI actual. Por la crisis, la pandemia y la inflación, los ingresos cayeron 15,7% a valores actuales, lo que impacta y derrama en toda la economía.

Los salarios privados, dice el informe de Eco Go, representan el 41% del total los ingresos, seguidos por los salarios de estatales (23%), jubilaciones (15%), cuentapropistas (9%), los salarios no registrados y la ayuda social y otros beneficios del Estado (6%, respectivamente). Visto así, los ingresos vienen recuperando más por el lado de la mayor actividad de muchos rubros (hotelería, turismo, gastronomía, entretenimiento y eventos, entre otros), beneficiados por la flexibilización tras las PASO.

No así por los salarios, que vienen perdiendo contra la inflación. Menescaldi repasa algunos números sobre el impacto de la cuarentena. “En 2020 se perdieron 4,2 millones de puestos de trabajo. Ya se recuperaron 3,2 millones, lo cual arroja un saldo negativo de 1 millón de empleos”, grafica el economista.

Eco Go proyecta para este año una inflación del 64%, mucho más arriba que el resto de las consultoras privadas. En el análisis no difieren mucho.Los entendidos esperan una serie de ajustes de variables (tarifas, combustibles, tipo de cambio), con el previsible traslado a precios. Econviews proyecta 58% de inflación para 2022, unos 7 puntos por arriba del alza registrada el año pasado.

Frente a la escalada inflacionaria, los sindicatos tienen previsto negociar en paritarias una suba salarial del 50%, con la posibilidad de reabrir la discusión en función de cómo evolucionen los precios. “Observando las paritarias del año pasado, la mayoría de los aumentos acordados en los distintos sectores de actividad quedarían por debajo del 50% de aumento anual.”, advierte Martín Calveira, investigador del IAE.

El experto añade que solo unos pocos gremios obtendrán aumentos por encima de ese porcentaje: vitivinicultura (57%), metalúrgicos (50,2%), personal doméstico (50%) y trabajares del neumático (50%). “En mitad de tabla quedarían los bancarios, sanidad y portuarios, con subas del 45%. Y los que quedarían por debajo serían petroleros (35%) y textiles (33%), entre otros”, enumeró.

En principio, los relevamientos de las consultoras especializadas en Recursos Humanos indican que las empresas (las más grandes) prevén otorgar en 2022 subas de entre 46 y 48%, en promedio, según el sector. “En 2021, las compañías ajustaron 48%, por lo cual los salarios quedaron un poco por debajo de la inflación. De todas maneras, estas son las empresas que están en mejores condiciones de otorgar mejoras”, explica María Laura Calí, directora de ejecutiva de SEL.

Maximiliano Schellhas, director de Ranstad, recuerda que desde hace 2 años las compañías tienen la decisión de que los salarios le ganen a la inflación. “No se dio en 2020, tampoco en 2021”, subrayó. Por el lado del trabajo informal (cuentapropistas, trabajadores en negro, entre otros), “vienen quedando debajo del sector privado y del público”. Sin embargo, asegura que el salario informal queda por debajo del privado y el público. Pero asegura que desde el segundo semestre del año pasado comenzó a recuperarse.

“Veo que esa tendencia continúa porque hay mayor demanda y movimiento. Hay muchas empresas que proyectan mantener los niveles de producción y hasta de incrementarlo, lo cual a la larga impacta en los salarios y en un posible repunte leve en el nivel de empleo”, finalizó.

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