A 50 años del accidentado estreno de El lado oscuro de la luna, de Pink Floyd: una mala noche con revancha

En la historia de la música hay trabajos discográficos que marcan una era, otros que definen un estilo y los hay aquellos que rompen con cualquier pronóstico. Pero también existen los que no rankean en ninguna categoría simplemente por ser, sencillamente, discos fuera de serie. El lado oscuro de la luna, de Pink Floyd, es uno de ellos. Con más…

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En la historia de la música hay trabajos discográficos que marcan una era, otros que definen un estilo y los hay aquellos que rompen con cualquier pronóstico. Pero también existen los que no rankean en ninguna categoría simplemente por ser, sencillamente, discos fuera de serie. El lado oscuro de la luna, de Pink Floyd, es uno de ellos. 

Con más de 15 millones de copias vendidas en los Estados Unidos y más de 45 millones en todo lo mundo, desde su lanzamiento, el álbum pasó al cuarteto británico a la masividad y convirtió en millonarios a sus integrantes, Roger Waters (bajista y vocalista), David Gilmour (guitarrista y vocalista), Rick Wright (teclista y vocalista) y Nick Mason (baterista).

Pero, además, con una permanencia de 937 semanas en el Billboard 200, El lado oscuro de la luna (o directamente Dark Side of the Moon para las generaciones digitales) marcó el rumbo del grupo para siempre, estableciendo un equilibrio casi perfecto entre un pasado experimental reservado para un público fascinado por la psicodelia y un presente y futuro abiertos a un lenguaje musical más “inclusivo”.

La tapa de El lado oscuro de la luna, de Storm Thorgerson, es uno de los íconos del rock.

Mucho tuvieron que ver en esa alquimia la mano y, sobre todo, las orejas del ingeniero de sonido de Abbey Road que les tocó en suerte, un tal Alan Parsons de apenas 24 años, que logró sacar de las sesiones de grabación llevadas a cabo entre mayo de 1972 y enero de 1973 un sonido que calzó de maravillas en las radios comerciales, al mismo tiempo que invitaba a la escucha atenta y la reflexión.

Una historia que comenzó con una suite

Pero si bien la estadística registra el primer día de marzo de 1973 como fecha oficial de lanzamiento de la obra consagratoria del combo formado en 1965 Londres con Syd Barret como principal fuente creativa y con Waters, Mason y Wright ganando el espacio que perdía a medida que se perdía en su propio Espacio, lo cierto es que la historia de El lado oscuro… había comenzado bastante antes.

Precisamente, ocurrió cuando un día de 1971 la banda se embarcó en 12 jornadas de trabajo en una sala de ensayo en Decca Studios en Broadhurst Gardens, West Hampstead, en el Oeste de Londres. El objeto de trabajo era una suite que iba tomando forma bajo el título Eclipse.

“Comenzó en una pequeña sala de ensayo en Londres”, dijo Gilmour acerca de los primeros días del álbum. “Teníamos bastantes piezas de música, algunas de las cuales habían sobrado de trabajos anteriores”, admitió entonces el guitarrista. Algo que confirmó Waters, quien asumía por primera vez el rol de letrista.

Pink Floyd se formó en 1965, bajo el liderazgo de Syd Barrett, quien iría perdiendo su protagonismo a medida que lo ganaban las drogas en su vida.

La alienación de la vida moderna

“Creo que ya habíamos empezado a improvisar algunas piezas en Broadhurst Gardens. Después de haber escrito un par de letras para las canciones, de repente pensé: ‘Sé lo que sería bueno: hacer un disco completo sobre las diferentes presiones que se aplican en la vida moderna‘”, señaló, a su turno, según rescata el sitio Loudersound.

El álbum lentamente comenzó a tomar forma. En 1972, los ensayos se habían trasladado a las instalaciones de ensayo de los Rolling Stones; un almacén victoriano en desuso en 47 Bermondsey Street, al sur de Londres. Un escenario lo suficientemente grande para un proyecto creativo que eventualmente eclipsaría la producción anterior de Floyd en términos tanto de su escala como de su ambición.

Para Roger waters, El lado oscuro de la luna inauguró su rol como letrista de la banda.

“Empezamos con la idea de qué iba a ser el disco: el estrés y las tensiones en nuestras vidas“, explicó Mason, también citado por el sitio especializado. Con esa idea rectora, los músicos tomaron algunas ideas musicales que habían quedado fuera de Meddle, incluyendo la música de Us and Them y el comienzo de Breathe, y allí fueron, en busca de su nuevo desafío.

El desafío de mostrar la novedad

Claro que, paralelamente, la banda seguía presentándose en vivo, y el 20 de enero de 1972 les tocaba volver a tocar en Brighton, en The Dome, un escenario que no era nuevo para ellos, como inicio de una gira que incluía 16 shows. La cuestión es que, entusiasmados con la idea de un álbum conceptual en camino, los Floyd decidieron que era una muy buena ocasión para estrenar el nuevo material.

Tanto para el público, que pagó una libra para ingresar al “venue”, como para la prensa, la propuesta de presentar algo absolutamente nuevo para su audiencia no parece haber supuesto una gran sorpresa. De hecho, el Brighton Gazette, advertía en la previa: “Sería difícil recordar un concierto de Floyd en el Dome que no presente algo totalmente nuevo e inesperado…”

Y completaba: “Ellos son los verdaderos representantes de la era tecnológica, y sólo por eso, ya merecen un éxito total”. En línea con el comentario, el cuarteto entendió que su protoobra Eclipse, ya rebautizada Dark Side Of The Moon – Una pieza para lunáticos variados, requería una puesta en escena ambiciosa y exigente.

Pink Floyd estrenó “El lado oscuro de la luna” el 20 de enero en Brighton, a una libra la entrada.

El secreto de una (buena) puesta

Entre los requisitos que se habían impuesto, estaba el de crear un espectáculo de luces para acompañar la actuación y, debido a la naturaleza complicada de algunas de las canciones, también se imponía trabajar cintas -incluyendo el recitado de versos bíblicos y oraciones- para complementar la instrumentación en vivo. 

De acuerdo al reporte del Brighton Museum, “el material era ciertamente nuevo: según una crítica en New Musical Express, la banda todavía lo estaba arreglando y no sería grabado hasta más tarde, en el año. Desafortunadamente, el concierto en sí -frente a la capacidad del lugar colmada – fue interrumpido por una falla eléctrica.

“En aquellos días no entendíamos cómo separar suficientemente la potencia entre el sonido y las luces“, cita Loudersound al antiguo roadie de Floyd, Mick Kluczynski.

El privilegio y el riesgo de ser los primeros

“Fue el primer concierto que cualquier grupo había hecho con un equipo de iluminación lo suficientemente potente como para marcar la diferencia. Así que tuvimos esta maravillosa situación donde los fans estaban realmente dentro del auditorio, y tuvimos a (ingenieros de sonido) Bill Kelsey y Dave Martin a ambos lados del escenario gritándose y unos a otros y discutiendo frente a la multitud.”

De acuerdo con los informes, la audiencia rápidamente se sintió “embelesada” por el nuevo material, que un crítico pensó que estaba estableciendo un nuevo sonido jazzy para la banda. Pink Floyd interpretó Dark Side… en el mismo orden que tendría en el disco, aunque On the Run fue una jam de batería y guitarra llamada The Travel Section, y el título de The Great Gig in the Sky fue The Mortality Sequence.

“Un ritmo de bajo pulsante, pregrabado, golpeado alrededor del sistema de altavoces de la sala. Una voz declamó el capítulo cinco, versículos 15 a 17 del libro de los atenienses“, escribió el ex periodista de NME  Tony Stewart en ese momento.

Y completó el cuadro: “El órgano se acumuló; de repente se elevó, como un jumbo jet saliendo de Heathrow; las luces, justo detrás del equipo, se elevaron como un ascensor. Floyd estaba en el escenario tocando una pieza de ritmo medio… La inventiva de Floyd había regresado, y asombró a la sala… El número se interrumpió a los treinta minutos.”

El minuto a minuto

La reconstrucción de los hechos indica que estaba sonando Money, cuando un ruido sostenido y siseos comenzaron a llegar a través del sistema de sonido, ahogando cualquier cosa que Pink Floyd tocara. Desconcertados, Waters, Gilmour, Mason y Wright decidieron dejar el escenario. “Nos detuvimos porque no había nada que pudiéramos hacer”, explicó Mason tiempo después .

Nick Mason admitió que no había nada que pudieran hacer ante las fallas. Foto AFP PHOTO/Shaun Curry

Finalmente, los miembros de la banda regresaron al escenario, pero dejaron lo que quedaba sin tocar de la obra para otra oportunidad. En cambio, luego de que Waters se excusara al respecto, continuaron el show con material más antiguo, incluyendo Atom Heart Mother, One of These Days y Echoes. Para el bis: A Saucerful of Secrets.

Revancha y punto de partida

La revancha, cuenta Ultimate Classic Rock, llegaría al día siguiente, en Portsmouth, y el segundo intento fue todo un éxito. Un par de semanas después, el grupo tocó la obra entera para la prensa londinense, y la lista de temas se mantuvo durante la gira que el cuarteto emprendió en 1972 y los llevó a Europa continental, Japón y América del Norte.

Pink Floyd presentó “El lado oscuro de la luna” el 21 de enero de 1972 en Portsmouth, y tuvo revancha de su mala primera noche.

En el medio de esas 90 fechas, Pink Floyd también hizo y lanzó Obscured by Clouds y se tomó tiempo para ajustar detalles de cara a las sesiones de grabación, en Abbey Road, de The Dark Side of the Moon, que sería lanzado a la gloria en marzo de 1973. Pero esa es otra historia.

E.S.

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