“¿Cuándo me toca?”: la llegada de Ómicron potencia la ansiedad por la tercera dosis

Camila (31) recibió el segundo pinchazo de Sinopharm el 5 de julio pasado. Pero, aquel shock de confianza que la envalentonó para retomar, un poco más tranquila, algunas de sus actividades se fue desvaneciendo con el paso del tiempo.Hoy, naufraga en un mar de inquietudes e inseguridades. La vuelta a la rutina en medio de…

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Camila (31) recibió el segundo pinchazo de Sinopharm el 5 de julio pasado. Pero, aquel shock de confianza que la envalentonó para retomar, un poco más tranquila, algunas de sus actividades se fue desvaneciendo con el paso del tiempo.

Hoy, naufraga en un mar de inquietudes e inseguridades. La vuelta a la rutina en medio de una “normalidad” amenazada por la llegada de Ómicron a la Argentina; la circulación prevalente de la variante Delta (95%); la paulatina suba de casos de Covid; los rebrotes en países europeos y el hecho de que hayan transcurrido 5 meses desde que creyó haber completado su esquema de inmunización, son algunas de las luces de alerta que la aquejan.

“Ya no estamos todos encerrados ni interactuamos en burbujas. Se vienen las fiestas y mi vida social es activa. Me subo a un colectivo -que muchas veces está abarrotado de pasajeros– para ir y regresar del trabajo; salgo a cenar con mis amigas, voy al gimnasio y visito a mis familiares; siempre manteniendo las medidas de cuidado recomendadas. Entonces, me pregunto hasta qué punto estoy protegida por la vacuna y cuándo me darán una tercera dosis para evitar que mis anticuerpos sigan disminuyendo”, le dice a Clarín.

La incertidumbre de Camila es la misma que identifica a un vasto sector de la sociedad (de entre 18 y 50 años) el cual se percibe ansioso por contar con un booster ya que se moviliza constantemente y está más expuesto a los posibles contagios.

Postal de la nueva normalidad en Constitución. Más circulación de gente y aumento de contagios. Foto Martín Bonetto

La campaña nacional de inmunización contra el coronavirus, que comenzó el 29 de diciembre de 2020, sobrepasó el 66% del total de la población con esquema completo (todavía hay 7 millones de personas en condiciones de recibir la segunda aplicación), y el 80% con una dosis.

La aplicación de la dosis adicional ya comenzó para los mayores de 50 años que recibieron Sinopharm y todas las personas mayores de 3 años con algún grado de inmunocompromiso. La ministra Carla Vizzotti también dijo que “toda la población va a recibir un refuerzo” de la vacuna contra el coronavirus, porque “se sabe que con el tiempo todas las vacunas disminuyen la inmunidad”.

Ese refuerzo está previsto a partir de los seis meses desde que se completó el esquema de vacunación, de manera escalonada por grupos etarios. El objetivo es llegar a marzo de 2022 con al menos los principales grupos de riesgo cubiertos. El tema es que muchos de los que completaron su esquema entre marzo y mayo, ya empiezan a preguntarse qué nivel de anticuerpos tienen y cuándo llegará la dosis adicional.

Según datos del Ministerio de Salud de Nación, a este domingo había 30.354.606 personas vacunadas con el esquema completo contra el Covid. De ellos 1.664.474 recibieron la tercera dosis (adicional) y 790.651 la de refuerzo. Es decir, cerca del 8% de los que completaron el esquema recibieron el booster

En tanto que, en Ciudad se registraron 163.159 con una dosis adicional y 111.992 con una de refuerzo y en Provincia de Buenos Aires, 709.267 con tercera dosis y 209.691 con refuerzo.

¿Por qué es necesaria una tercera dosis?

Arnaldo Casiró, Jefe de Infectología del Hospital Álvarez, evalúa: “Se estima que los anticuerpos empiezan a caer a partir de los 6 meses. Más allá de la edad de las personas, toda la población debería recibir una tercera dosis. Incluso, priorizaría la aplicación de terceras dosis de Sinopharm por sobre las otras vacunas porque tiene un índice de reactividad menor”.

La inmunidad otorgada por las vacunas parece desvanecerse, al menos parcialmente, con el tiempo y particularmente cuánto más avanzada es la edad. Esto se expresa en el aumento de casos entre los vacunados.

Los especialistas afirman que es necesaria una tercera dosis de todas las vacunas. Foto Rafael Mario Quinteros

“Afortunadamente, la protección contra hospitalización y muerte parece sostenerse más en el tiempo que la protección contra el contagio asintomático y la enfermedad leve”, comienza examinando Martín Stryjewski, Infectólogo y jefe de internación del Hospital CEMIC.

“Las dosis inactivadas (como Sinopharm) han mostrado prevenir hospitalizaciones y muertes, aunque son menos efectivas para prevenir infecciones. En las personas mayores, se puede observar un aumento de contagios a partir de la semana 10, lo cual indica particularmente la necesidad de refuerzo de estas vacunas”, analiza.

Respecto a las de ARN mensajero, como Moderna y Pfizer, un estudio en Israel muestra que los pacientes vacunados con dos aplicaciones vuelven a aumentar los contagios, incluidos los casos severos a partir del sexto mes de la segunda dosis.

“Con la vectoriales, como AstraZeneca o Sputnik, se observa persistencia de anticuerpos protectores, tal vez más allá de lo logrado por las vacunas de ARN mensajero. Se piensa que la protección brindada por estas vacunas es de al menos 6 meses, y tal vez algo mayor”, enfatiza.

Las vacunas mixtas (esquemas heterólogos), por ejemplo Sputnik con Astrazeneca o Astrazeneca con ARN mensajero, parecen generar mayor inmunidad que dos dosis de la misma vacuna. No está claro respecto a la mayor duración de dicha protección aún. “Sinopharm es una vacuna con menor efectividad y menor duración de efecto, particularmente en mayores”, puntualiza.

La inmunidad en el tiempo

Marta Cohen, patóloga y pediatra argentina residente en Reino Unido, dice: “El 50% de los que están infectados con Ómicron en Reino Unido tienen dos dosis por lo que pareciera ser importantísima la administración de una tercera. Es necesaria con todas las vacunas porque la eficacia disminuye: con Sinopharm a partir de los 4 meses y con el resto de las vacunas entre el quinto y sexto mes”.

Y pronostica: “Seguramente que, a los 5 o 6 meses de la tercera dosis, se hable de una cuarta que se va a tratar de una inyección modificada porque va a incorporar la protección necesaria contra las nuevas mutaciones”.

Por su parte, Eduardo López, jefe de Infectología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y miembro del Comité de Expertos que asesora al Gobierno, destaca que en los laboratorios productores de vacunas se estudia si Ómicron elude el sistema inmune y en qué magnitud.

“Moderna, Pfizer y Astrazeneca publicaron trabajos donde pierden eficacia de hasta el 50% contra la variante Delta. Con Pfizer, Israel demostró que la tercera dosis es eficaz para detenerla. Con Ómicron, todavía no hay datos de cómo funcionan las vacunas con dos dosis ni con una eventual tercera aplicación”, detalla.

López es categórico. “Con una dosis no estás bien protegido, con dos evitás la enfermedad grave. Creo que para completar el esquema de vacunación contra el Covid se va a requerir una tercera dosis, sobre todo por las cepas de alta transmisibilidad que eluden el sistema inmune”.

“Además, quienes tienen dos dosis con vacunas inactivadas, como Sinopharm, deben recibir una adicional, que no es refuerzo, porque se ha visto que pierden rápidamente la eficacia y tienen título de anticuerpos menores a los que presentan las vacunas de ARN mensajero, como Moderna y pfizer. De todas formas, es probable que todos los esquemas vayan a una tercera dosis, en un tiempo variable”,

“La vacunación generalizada, no solo evita enfermedades severas, hospitalizaciones y muertes; sino también contagios asintomáticos o leves, que le permiten al virus seguir mutando y produciendo variantes como la Ómicron. Esta pandemia se termina con la vacunación completa (3 dosis por ahora) y masiva a nivel mundial. De otra forma, tendremos idas y vueltas de diferente intensidad y consecuencias”, cierra Stryjewski.

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