El poco ortodoxo profesor que propone la serie española HIT no es Merlí, pero vale la pena verlo

Desde Jacinta Pichimahuida. para acá hemos visto varias ficciones cuyas historias giran en torno a la relación maestros/profesores y alumnos. Y con el aula como escenario narrativo principal, pero siempre con las familias, las casas y “el afuera” como espacios arrabales. HIT llega desde España en esa línea, pero, al mismo tiempo, patea el tablero…

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Desde Jacinta Pichimahuida. para acá hemos visto varias ficciones cuyas historias giran en torno a la relación maestros/profesores y alumnos. Y con el aula como escenario narrativo principal, pero siempre con las familias, las casas y “el afuera” como espacios arrabales. HIT llega desde España en esa línea, pero, al mismo tiempo, patea el tablero de la receta tradicional de serie escolar y juvenil.

Si bien desde el estreno de la tira argentina de Abel Santa Cruz (protagonizada originalmente por Evangelina Salazar en 1966) pasaron 55 años y mucha reformulación en la TV y en la educación, las siguientes cinco décadas ofrecieron moldes temáticos similares.

Pero desde hace unos pocos años, la mirada de los guionistas sobre las realidades de los alumnos y su vinculación con los profesores y con las adicciones y la sexualidad, y con todo el mundo de sensaciones que se presenta en la adolescencia, ha cambiado. Y mucho. Y entonces el streaming ha mostrado tramas más jugadas como la de Élite (Netflix) o la de Normal People (Starzplay).

En la primea temporada lo convocan de un colegio madrileño, en un marco urbano que pesa. En la dos ya hay historias de pueblo chico.

O como la de Merlí, la serie catalana que también está en Netflix y que levantó la vara en cuanto a los diálogos dentro del aula: Merlí (Francesc Orella) es un profesor de Filosofía que sabe provocar a los estudiantes. Que los obliga a pensar, a repensarse, a animarse. Y hace de las enseñanzas de los filósofos un manual de estilo.

El profesor del que nos vamos a ocupar hoy no se le parece ni un poco, salvo en la provocación y en el compromiso de hacer de sus alumnos gente de bien, de entrega. Les inculca, digamos, los mismos valores. Salvo que con métodos opuestos, muy pocos ortodoxos.

De hecho, Merlí arranca con un alumnado convencional de quinto año de una escuela de Barcelona, y HIT es contratado de urgencia por la directora de un colegio de Madrid para que se ocupe de un grupo de chicos con severos problemas de conducta y adicciones.

HIT es el acrónimo de Hugo Ibarra Toledo, un tipo con un pasado tortuoso que no puede escaparse de sus propios fantasmas. Pero confía en sus métodos, y en Maya (la colombiana Luisa Vides), su leal amiga que fue testigo de su angustiante pasado.

En la primera temporada, disponible en Movistar Play (y en la que trabaja la argentina Noelia Noto), se ve el método HIT, mientras combina su fórmula a medida que va conociendo la historia de sus alumnos. En el medio se cuelan algunas bajadas de líneas con aroma a innecesarias sobre el deber ser.

En la segunda, que aún no llegó oficialmente a la Argentina, se lo ve, tiempo después, cumpliendo el mismo rol en un pueblo tranquilo llamado Puertollano.

A lo largo de los diez episodios de la primera temorada, se ve cómo Hugo contruye un vínculo con cada uno de sus alumnos.

Los alumnos son otros, las problemáticas similares, los desafíos suenan más bravos. Y a Daniel Grao se lo ve, como en la uno –bien metido como actor que sabe administrar los matices– en la piel de un profesor que quier más salvar que enseñar. Que cree en la buena gente y descree de los boletines.

Ficha

Calificación: Buena

Drama juvenil Protagonista: Daniel Grao Creación y dirección: Joaquín Oristrell Emisión: Diez episodios en Movistar Play.

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