“La relación con el médico cambiará”, el pronóstico de un científico sobre la salud post pandemia

El Covid aceleró la aplicación de algunos avances de la ciencia en la medicina. Las tecnologías de diagnóstico y teleconsulta cambiaron paradigmas sobre la salud. ¿Es posible imaginar un centro de salud pública mundial para ayudarnos a enfrentar futuras pandemias?Daniel Kraft, médico científico de las universidades de Stanford y Harvard, propone cambiar nuestra definición práctica…

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El Covid aceleró la aplicación de algunos avances de la ciencia en la medicina. Las tecnologías de diagnóstico y teleconsulta cambiaron paradigmas sobre la salud. ¿Es posible imaginar un centro de salud pública mundial para ayudarnos a enfrentar futuras pandemias?

Daniel Kraft, médico científico de las universidades de Stanford y Harvard, propone cambiar nuestra definición práctica de la medicina actual porque considera que está atrapada en viejos conceptos sobre cómo se debe organizar el sistema de salud.

Su currículum es vasto. Licenciado en Bioquímica de la Universidad Brown de Estados Unidos, inventor, emprendedor, innovador y fundador del programa Exponential Medicine son algunos de sus distintivos.

El experto, que también es faculty chair para medicina y neurociencia de Singularity University -un programa que explora tecnologías convergentes de rápido desarrollo y su potencial en biomedicina-, participará del evento Celebrate Life organizado por Roche el 24 de noviembre.

En una entrevista exclusiva con Clarín, reflexiona sobre algunos de los desafíos para la medicina del mañana.

–¿Qué dejó en evidencia y qué nos enseñó esta pandemia?

–Creo que reveló algunas de las grandes brechas que merecen nuestra atención y que tenemos que ser más proactivos a la hora de abordarlas. Si bien la genética influye en nuestra predisposición a contraer Covid, las disparidades sociales y las condiciones del lugar donde habitamos suelen ser los factores más determinantes en la mortalidad y morbilidad de cualquier enfermedad. Espero que el Covid sea un catalizador para que las personas sean más conscientes y le presten mayor atención al sistema de salud pública y personal.

La lección es que la ciencia, la salud y la forma de comprenderlas deben tomar un nuevo rumbo para afrontar los desafíos del futuro (desde el calentamiento global hasta las enfermedades pandémicas), impulsando la era de un sistema global y conectado. Si trabajamos juntos, podemos alcanzar mejores soluciones.

–¿Cuál debería ser el futuro de la ciencia y de la tecnología aplicadas a la medicina?

–Se está acelerando y avanza de manera exponencial. La tecnología creó una ventana nunca antes vista hacia el cuerpo humano. Lo que hoy nos parece increíble, será el doble de potente en unos años. La medicina del futuro está interconectada, es digital y se convierte en omnipresente.

“La relación con el médico cambiará y se podrá fortalecer a través de la telemedicina”, sostiene Kraft.

Hoy, es posible desde medir los temblores del Parkinson para adecuar las dosis farmacéuticas, hasta monitorear las horas de sueño y controlar las calorías que ingerimos. El smartphone es una tecnología exponencial increíble que entra en nuestros bolsillos. Pasó de ser un mero teléfono a transformarse en una herramienta para hacer telemedicina y en una plataforma de diagnóstico.

La convergencia de tecnologías de rápido desarrollo (como la inteligencia artificial, la robótica, la impresión 3D, la nanotecnología, el blockchain y los dispositivos portátiles) está permitiendo la reinvención de una atención médica más inteligente, disponible y personalizada, remodelando el futuro de la medicina y mejorando la prevención, el diagnóstico y la terapia.

–¿Cómo será la nueva relación médico-paciente?

–Antes, un médico llevaba una maleta llena de aparatos, pero hoy existe una versión digital de un hospital que nos cabe en el bolsillo. Por ejemplo, existe un accesorio, que se acopla al smartphone, para hacer una exploración en el oído de un niño con una infección.

Nuestra forma habitual de interactuar con la sanidad es esperar a enfermarnos para acudir a la clínica. De esta manera, sólo registramos nuestros datos cuando nos sentimos mal o nos hacemos un examen físico anual. Entonces, quizás el futuro de la medicina sea abordar el cuidado de la salud y no el de la enfermedad, y que se promueva el bienestar continuo en cualquier lugar y momento.

Así, la relación con el médico cambiará y se podrá fortalecer a través de la telemedicina. No necesitarán preguntarte cómo dormiste porque tu smartwatch ya puede haber estado rastreando tu frecuencia cardíaca en reposo.

–¿Qué debe modificarse para que realmente el paciente sea quien esté en el centro de la atención?

–En la actualidad, cada vez se le presta menor atención a la promoción de la salud (health-care) y se incide más en el tratamiento de la enfermedad (sickcare). Los profesionales médicos obtienen información de los pacientes a través de analíticas sencillas como la temperatura corporal o la presión sanguínea, y en función de los resultados juzgan si es oportuno o no realizar una consulta. Se trabaja desde un punto de vista reactivo que actúa cuando el paciente ya padece una enfermedad y presenta síntomas graves o un estadio avanzado d ela enfermedad.

La llegada de las tecnologías exponenciales puede abrir la puerta hacia una nueva modalidad. El uso de datos continuos y constantes permite ejercer una medicina proactiva. Así se podrán prever enfermedades y actuar de una forma mucho más eficaz. Creo que los planteamientos de futuro no solo se van a centrar en la prevención, sino también en la optimización de nuestra salud. Por lo tanto, hay que ser proactivo y preventivo. Deberíamos dedicar más tiempo y atención a ese lado de la ecuación.

Los relojes inteligentes permiten medir los signos vitales durante todo el día, incluso al hacer actividad física. Foto Garmin

–¿Cómo pueden ser útiles los intercambios digitales para mejorar la atención sanitaria?

–Creo que los datos (signos vitales, sangre, etc) son importantes pero no son suficientes por sí solos. Lo importante es conectar los puntos para convertirlos en información y fomentar la normativa para que se compartan, se crucen de forma inteligente y privada. Porque ahí es donde vamos a acelerar el conocimiento científico y la Salud Pública. Seguimos definiendo la salud en base a las diferentes partes del cuerpo, algo absurdo en una era genómica conectada. El reto al que nos enfrentamos consiste en conectar toda la información de la que disponemos, y esto ya comienza a ser una realidad.

–¿Es posible alcanzar la meta de un acceso equitativo en la atención de la salud?

–Todo el mundo tiene un teléfono inteligente y pronto. El acceso a Internet estará llegando a todo el planeta gracias a los satélites. Eso significa que cada uno de nosotros puede, incluso, tener su propio médico personal aI que nos dará más información sobre nuestra propia salud, no sólo data general. ¿Qué implica esto? Significa que podemos ser mucho más preventivos y proactivos e, incluso, darle acceso a una enfermera para usar estas tecnologías.

MG

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