Grego Rossello, el influencer que se cansó de la TV y logró “juntar” a Michael Jordan y Manu Ginóbili en una cancha de básquet

De un encuentro entre Manu Ginóbili y Michael Jordan en una cancha no abundan los registros: ya pasaron 19 años del único partido oficial que compartieron. Ese duelo entre San Antonio Spurs y Washington Wizards, del que sólo coincidieron en un minuto, merecía un nuevo cuarto. Y Gregorio Rossello (30) lo logró.La pandemia obligó a…

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De un encuentro entre Manu Ginóbili y Michael Jordan en una cancha no abundan los registros: ya pasaron 19 años del único partido oficial que compartieron. Ese duelo entre San Antonio Spurs y Washington Wizards, del que sólo coincidieron en un minuto, merecía un nuevo cuarto. Y Gregorio Rossello (30) lo logró.

La pandemia obligó a Grego a “poner un freno”, tanto en su carrera como en su vida. Su repentina salida de ESPN lo llevó probar nuevos rumbos como El precio justo (Telefe), donde no se sintió cómodo, o Santo sábado, la emisión de América TV en la que tampoco se halló. “Me vi en un momento de crisis preguntándome para dónde ir“, le confiesa a Clarín.

Pronto, el grupo de amigos que mantiene desde la Primaria lo motivó a encarar un emprendimiento en conjunto: acondicionar una cancha de básquet para que la gente pudiera alquilarla y disfrutar, un espacio que -al menos en la Ciudad- no abunda. “Busquemos algo que se necesite y que pensemos que puede ser un buen negocio”, fue la consigna. La respuesta no tardó en llegar.

“¿Estás seguro?”, le preguntaron sus socios. El humorista, un poco por convicción y otro poco por fanatismo, se aferró a la idea. Así nació Clutch, ubicada en Bucarelli 1962 (Villa Urquiza). “Laburaron -describe- mucho, más que yo. Fuimos juntos al colegio, no es que los conozco del ambiente. Y se sumó Germán Beder, ex prensa de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB). Es un honor”.

-¿Les llevó mucho tiempo cranear el proyecto?

-No tuvimos mucho tiempo para pensar, porque cuando empezamos a idearlo apareció este galpón y, cuando lo fuimos a alquilar, ya lo habían reservado. Cuando se libera esto porque los pibes que lo iban a alquilar no lo alquilaron, agarré el auto, me vine con la seña y les dije: “Después vemos, si no perderemos la seña”.

La atracción no son las dos canchas que presume (el alquiler cuesta 300 pesos por persona), sino los murales que la adornan: hechos por Maxi Bagnasco. “Uno de los mejores muralistas del país. Entre tanto laburo se hizo un hueco para una de las obras más lindas que tiene”, lo mima. El sexteto está conformado por Kobe Bryant, Manu Ginóbili, Michael Jordan, LeBron James, Allen Iverson y Stephen Curry.

Maximiliano Bagnasco, el artista que pintó los murales. Foto Francisco Argerich.

Según el actor, el artista “hizo una cara por día y en una semana estaba terminado”. La parte del diseño se dio al final, ya con poco presupuesto: “Un chico que se llama León, que en Instagram es @enefectivo_,  hizo este delirio. Lucas Ripani, un arquitecto amigo nos ayudó, y vino Rodrigo Ojeda a pintar las líneas y el mural del piso. También se sumaron marcas que lo hicieron realizable”.

-¿Cómo elegiste cada mural?

-La hicimos un poco con mis socios y un poco también me la delegaron a mí por ser el más fanático del básquet. Iba a generar polémica, pero fuimos fuerte al medio. Sobre Michael Jordan y LeBron James no hay ninguna duda. También podía estar Magic Johnson, ¿no? Nos putearon porque no está Luis Scola, por ejemplo.

-¿Y por qué no está?

-La idea es abrir más de estas canchas y en algún momento lo pondremos a Luis, también a Facu Campazzo. Teníamos que poner a seis, no podíamos poner 20. ¿Podía estar Luifa? Recontra. Es el capitán y lo queremos un montón. Dios quiera que no se enoje y venga a conocer el lugar también, ja.

-¿Y los demás?

-Y, si se quiere, Allen Iverson fue el más caprichoso de todos, porque es el único que no tiene un anillo. Pero representa todo lo que tiene que ver con el básquet callejero y lo que quisimos dar en este lugar. Curry hoy es el nuevo ídolo de los jóvenes. Es lo que fueron para mí Iverson o Bryant, por nombrar gente que está acá.

La elección de Allen Iverson era, para Grego, tan importante como la de Ginóbili: uno marcó su carrera y, el otro, su vida. “Iverson -explica- tiene que ver con la rebeldía con la que hice mi carrera. En lugar de haber estudiado algo común me puse a hacer videos, hago stand up, que es un género bastante irreverente… Ahí entra él, que fue mi ídolo siempre”.

Manu, además de ser un emblema del básquet argentino, lo “validó” en otra parte del mundo. “Viví en Estados Unidos, empecé a jugar al básquet a los 11, y fue el año que llegó a la NBA. Cuando todo era fútbol, mis amigos me cargaban porque empecé hinchando por un Manu que metía por ahí dos puntos por partido“, rememora.

-¿Y después?

-(Risas) Vine para Argentina y, cuando volví de visita en un viaje, justo Manu metió 48 puntos en un partido contra Phoenix. Ahí me dijeron: “Che, tenías razón que este era bueno”. Entonces, Manu es todo para mí. Luis (Scola) también lo es y podría estar tranquilamente, pero bueno.

Los meses previos

Poco antes de abrir, Clutch ya había cosechado elogios. Desde Ginóbili que aseguró que le gustó el mural, Facundo Campazzo que pasó dos veces por las instalaciones u Oveja Hernández que también regó las redes de buena onda: “No venimos del palo del básquet y nos recibieron muy bien. Pensá que nos largamos a llorar acá adentro, de putearnos con el constructor, de no llegar con la guita…”.

-Le estás haciendo competencia a Migue Granados ahora: él también tiene una cancha.

-(Risas) Me preguntaron si había alguna competencia con Miguel, ja. Pero hasta lo pusimos en la pared. La gente nos putea que no está Scola y está Migue. Es mi mejor amigo en el medio, una especie de hermano. Él tenía esta idea antes que nosotros, hay que decirlo. Él tiene una cancha y tiene una idea de una más masiva, y nos tiró buena onda siempre.

-¿Y qué pasó con su cancha?

-Le dije que lo conocía y que sabía que él no lo iba a hacer, ja. Igual, más allá de los chistes, es fundamental en este proyecto. Fue uno de los primeros en venir a conocer, puso sus redes a disposición, nos orientó con qué aros contratar, qué piso poner… Le gusta mucho el básquet de verdad. Germán Beder nos cargó que fuimos bastante chupamedias, ja.

El básquet les generó a ellos un grupo de amigos. Hasta Luquita Rodríguez, a quien considera uno de los streamers más importantes de la Argentina, se acercó hasta el lugar. “Nos conocemos todos de los escenarios, de pasar la gorra… Hoy estamos todos trabajando bien y tenemos poco tiempo para vernos. El básquet nos abrió un lugar de unidad“, resume.

-¿Esta idea te ayudó a superar la cuarentena?

-La pandemia me pegó muchísimo. Me quedé sin trabajo, había abandonado las redes demasiado, me estaba costando convocar… Me propuse hacer algo por fuera de lo mío, junté las dos pasiones y hoy estoy viviendo el mejor momento de mi carrera. Por Clutch, por Fernet con Grego en Twitch, una plataforma en la que volví a ser yo, y las funciones. Paré la bola y pensé más estratégicamente.

-Decís que, gracias a Twitch, volviste a ser vos. ¿Qué hay detrás del personaje de Grego en las redes?

-Alguien que ama esto un montón, y que ama mucho a su familia. Tengo muchas preocupaciones, como todos, que no tienen que ver sólo con lo que pasa delante de la cámara. Hay cosas que la gente no ve y desestima cuando te putea en las redes, o piensa que tu vida es fácil. La estoy peleando para poder seguir viviendo de esto y ayudar a mi familia. El personaje se achica con plataformas como Twitch.

Clutch está ubicada en Bucarelli 1962 (Villa Urquiza). Foto Francisco Argerich.

-¿Por qué?

-En Instagram realmente sos un personaje: es una historia de 15 segundos, un video de un minuto… Cuando es una nota de tres horas ya no hay personaje que valga. Yo no te voy a actuar tres horas… Soy yo. Y creo que la gente cuando sos vos mismo, cuando sos lo más genuino posible, es cuando más le gusta lo que hacés.

-Cuando te alejaste un poco de las redes, ¿te seguías fijando si todavía te seguía Lionel Messi?

-(Risas) La gente me pregunta eso y me sigo fijando. Todavía me hacen el chiste de que me dejó de seguir y hay un instante en el que dudo, me fijo y al final no. El 15 de diciembre cumplimos seis años con Messi, es un aniversario que tenemos. Creo que no está al tanto, pero Anto (Roccuzzo) debe estar celosa del vínculo, ja. No puedo creer que no me haya dejado de seguir, porque le di motivos…

-¿Cuánto tardás en responderle cuando hablan?

Cada vez que me contesta se me cae el teléfono y no lo puedo creer. Cuando me contesta no quiero colgar, porque sé que está ahí. No me voy a hacer el interesante, ¿pero qué contesto? Alguna que otra vez lo dejé en visto… No, mentira, ja. Nunca. Lo que sí, cuando le mando algo lo escribo más de una vez o a veces lo chequeo con un amigo. Es realmente un flash eso, o que me conteste Di María.

-¿A algún jugador de la Selección lo vas a comprometer para que venga acá?

-Me encantaría tener alguno acá. Sé que a veces en el entrenamiento cuando llueve y demás juegan un poquito al básquet, así que podemos soñar con la idea de Messi tirando un triple acá. Sería hermoso.

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