Interna en el club más exclusivo: revuelo en el Jockey por deuda millonaria

Por una cabeza, todas las locuras”, se escucha a Gardel en el himno que tararean los amantes del turf. Pero en el hipódromo de San Isidro, que pertenece al Jockey Club, ya no quieren locuras.En este momento se encuentran ante la disyuntiva de cómo solventar una deuda que ascendería a $ 400 millones con el…

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Por una cabeza, todas las locuras”, se escucha a Gardel en el himno que tararean los amantes del turf. Pero en el hipódromo de San Isidro, que pertenece al Jockey Club, ya no quieren locuras.

En este momento se encuentran ante la disyuntiva de cómo solventar una deuda que ascendería a $ 400 millones con el municipio de San Isidro. Por esos impuestos impagos desde 2018, la Comisión Directiva del Club propone dar en concesión 17.000 metros cuadrados o casi dos hectáreas a la municipalidad bajo la batuta del radical Gustavo Posse.

Se las entregarían por 25 años que se extenderían a otros 25. Las voces que se oponen dicen se pone en riesgo el patrimonio del club más tradicional que fundó Carlos Pellegrini, nada menos que desde el restaurante Foyot de París en 1876.

Fachada de la sede socialo del Jockey Club de la avenida Alvear.

Por cierto, el Hipódromo de San Isidro es la verdadera joya del Jockey. En la mejor geografía de la zona norte se extiende en una superficie de 300 hectáreas en pleno centro de la localidad, con un valor estimado en US$1.000 millones.

Un numeroso grupo de socios, del que solo hace declaraciones el abogado Horacio Lynch, señala que no es una deuda impagable, que se solucionaría con una negociación y un aporte extra a la cuota mensual de $ 23.000 que pagan sus 6.700 asociados.

Recuerdan que se trata de personas que para ser del Jockey, en caso de no existir parentesco directo con otro socio, tuvieron que desembolsar como cuota de ingreso unos US$ 70 mil.

La comisión directiva convocó a una asamblea de socios para el próximo 7 de diciembre, paso imprescindible para aprobar esta concesión que debe ser autorizada luego por el concejo deliberante de San Isidro.

Pero hay quienes sospechan que “está todo cocinado”. Por “protocolo” solo se admiten presenciales 650 socios y el resto puede seguir por la web.

De allí que Lynch, bajo el lema de “honrar las deudas si, comprometer activos valiosos del cub, no”; reclama la urgente postergación. Lo hizo por carta al presidente del Club.

Entre los argumentos menciona que se pretende pagar una deuda corriente en pesos “afectando, por un período de 25 ó 50 años, activos inmobiliarios entre los más valiosos del Club. Cede a la Municipalidad de San Isidro tierras aptas para desarrollos que podría encarar directamente el Club, como construir y explotar un estacionamiento u otros negocios, especialmente en el área de la Villa Hípica”, según afirma en esa nota.

En la mansión sobre avenida Alvear, que perteneció a las familias Sánchez Elía y Unzué, frente a la plaza Carlos Pellegrini, sede social del Jockey no se habla de otra cosa entre sus mármoles, alfombras, gobelinos y pinturas de firma.

Ya pasaron por algo semejante cuando en el año 2011 un grupo de socios buscó vender 3,3 hectáreas para la construcción de un estadio en ese mismo hipódromo de San Isidro.

El mega estadio que iba a construirse era un proyecto que llevaba la firma del célebre arquitecto Carlos Ott y parte del financiamiento iba a estar a cargo de Jorge Born hijo. Actuó como gestor del negocio Jorge Corcho Rodríguez.

Entre los que empujaron la iniciativa estaba Horacio Bauer, padre de Tristán, ministro de Cultura y considerado un canciller de la hípica por sus credenciales en la Federación Sudamericana que abarca la actividad en Chile, Brasil, Argentina y Perú. El proyecto se frustró por la férrea oposición de los socios.

También y cuando nadie lo esperaba, apareció un amparo judicial de Marcela Durrieu, la suegra de Sergio Massa, que sepultó la iniciativa.

En ese proceso de rechazo se catapultó como presidente del Jockey Enrique Olivera. Lo sucedió el economista Miguel Crotto, a quien le atribuyen ser un mago de las finanzas y que acaba de saldar en el último tramo de su gestión una deuda de $ 86 millones con Aysa.

En la Comisión Directiva del Jockey echan la culpa de semejantes atrasos a la inactividad provocada pro la pandemia.

A Crotto lo acaba de suceder quien era el presidente de la Comisión de Carreras, Juan Villar. Le toca llevar el timón de un club que se sostiene, en gran parte, gracias a la compensación que recibe de los hipódromos que cuentan con las polémicas traga monedas.

El hipódromo de San Isidro tiene casi la misma superficie y forma del Central Park de Nueva York y sus socios señalan que no hay estudios que avalen esta “inusual operación”.

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